SYMBOLOS
Revista internacional de
Arte - Cultura - Gnosis
 

LA TORRE DE BABEL
VIAJE, SÍMBOLO E INICIACIÓN

ANA CONTRERAS

El comienzo de esta edad [el Kali Yuga o Edad de Hierro]1 se representa notablemente, en el simbolismo bíblico, por la Torre de Babel y la confusión de lenguas.
Rene Guenon.2


Dibujo Birs Nimrud.

Con esta premisa empieza nuestro peregrinaje por aquellas tierras por las que ya viajamos en un trabajo anterior,3 incidiendo en aquella ocasión en el mito y el rito en Babilonia, que de acuerdo a la ley cíclica, tuvo su nacimiento, su apogeo y su declive.4 Su recuerdo sólo sobrevivió gracias al testimonio de algunos autores clásicos y del Antiguo Testamento, convirtiéndose, por así decirlo, en una leyenda. Algunos intentaron hallarla buscando la veracidad de las fuentes bíblicas, otros simplemente se aventuraron en aquellas tierras convertidas en guarida de chacales y demonios, como en su día profetizaron Jeremías e Isaías. Todos seguían la pista de la emblemática Torre de Babel, famosa por la “confusión de lenguas”.

Abordamos el tema sin otro ánimo que el de rescatar del olvido, entre los vestigios de dicha civilización, la memoria todavía hoy latente en el lenguaje, particularmente presente en la toponimia. Se trata de ir reuniendo lo disperso, que aparece bajo la forma de señales aparentemente inconexas que poco a poco se van ordenando y dando forma a un discurso coherente en el que se reconoce el camino del iniciado, camino del alma hacia su origen, que es también su destino. Y gracias a las claves que nos brinda la Enseñanza, va esbozándose una Geografía Sagrada que, al pertenecer a otro plano, sobrevive al desgaste del tiempo y pone de relieve la magia implícita en el símbolo y su lenguaje, tácito, secreto, capaz de trascender toda “confusión”. Como dice Federico González “no sólo son circunstancias dignas de una lectura literal sino, por el contrario, son hechos significativos que necesariamente obligan a unas consideraciones simbólicas”.5 Porque en este viaje con el pensamiento, todo nos está hablando en la lengua universal del símbolo.

Viajaremos por una Mesopotamia donde descubrimos huellas de la Tradición Hermética, que, como veremos, ha bebido también de sus fuentes. No deja de ser relevante que la doctrina hermética sobreviviera durante el medioevo en Harán6 –o Jarán–, antiquísima ciudad al este del Éufrates, que se revelará, con Filón de Alejandría, clave en el camino del iniciado.

Pero antes de llegar a Harán, queremos hacer un alto en Borsippa,7 a escasa distancia de Babilonia, a la que sobrevivió durante siglos, tal vez por ser un lugar importante de peregrinaje.8 La ciudad fue habitada hasta el s. IV d. C.9 y su torre o zigurat fue conocido en su tiempo bajo varios nombres, entre ellos, el “Templo de las Siete Esferas” o la “Casa de las Siete Divisiones del Cielo y de la Tierra”.10

***

Nemrod o la rebeldía


Birs Nimrud.

Todavía hoy, en lengua vernácula, la torre de Borsippa es conocida como Birs Nimrud. Nos interesa particularmente este apelativo por el hecho de que el rey Nemrod,11 al que dicha torre debe su nombre, figura según varias fuentes antiguas como el primer constructor de la Torre de Babel.12

Así mismo es citado por Athanasius Kircher:

Nembrod, sexto hijo de Cus, fue el primer fundador de un imperio y de una ciudad que llevó su nombre después de la dispersión consiguiente de la Torre de Babel: era audaz por naturaleza y lleno de ambición por las grandes hazañas para darse la fama de un gran hombre, además estaba dotado de un cuerpo de gigante13 [...]. Era, según atestigua Josefo, un hombre cruel, que usaba su fuerza violenta para asesinar a los hombres, insidioso opresor de los hombres y en parte por la astucia e hizo que se le sometiera el imperio: “Se mostraba furioso ante Dios” o como dice de él San Agustín: “Erigió con sus pueblos una torre frente al Señor, dando a entender su impía soberbia”. [...] Se dice que Nembrod fue el promotor de la edificación de la Torre de Babel y el fundador de la ciudad de Babilonia, para establecer allí su sede doscientos años después del diluvio.14

Robert Graves y Raphael Patai recogen un hecho curioso acerca de este rey en sus Mitos Hebreos:

Otros dicen que Nemrod, un cazador famoso al servicio de Dios, levantó la torre de Babel, pero que no fue su primera construcción. Tras haber dominado a todos los descendientes de Noé, había edificado ya una fortaleza sobre una roca redonda y colocado sobre ella un gran trono de madera de cedro que sostenía un segundo gran trono hecho de hierro; éste a su vez soportaba un gran trono de cobre con otro de plata sobre él, y otro de oro sobre el de plata. En aquella cima de aquella pirámide, Nemrod colocó una perla gigantesca desde la cual, sentándose en postura divina, obligaba a todo el mundo a rendirle homenaje.15

En nota explican los autores que “la tradición de Nemrod ha acabado relacionándose, no obstante, con el mito de la rebelión de Samael contra El”.16 De hecho, recoge el mito hebreo que:

Nemrod, lleno de orgullo, hizo más maldades que cualquier otro hombre desde el Diluvio eligiendo ídolos de piedra y madera que todo el mundo debía adorar [...]. Nemrod y su pueblo levantaron la Torre de Babel rebelándose contra Dios, pues, según dijo aquél: “Me vengaré de Dios por haber ahogado a mis antepasados. Si manda otra inundación, mi torre se alzará incluso por encima del Ararat y me mantendrá a salvo”. Nemrod y los suyos planearon asaltar los cielos sirviéndose de la torre, destruir a Dios y levantar ídolos en su lugar.17

Ya en su nombre lleva Nemrod escrita la rebeldía, pues la raíz hebrea mrd, מרד, significa “revuelta”, traduciéndose como “rebelde”.18 Así lo ha interpretado la Tradición Judía, que le ha considerado el paradigma de la rebeldía, la arrogancia y la soberbia. Según el Talmud de Babilonia,19 su nombre se debe a que incitó a todo el mundo a rebelarse contra la soberanía de Dios. Graves y Patai explican que “el nombre hebraizado de Nemrod20 confirma su mala reputación. Según el Chronicon Paschale, del siglo VII d. C., los persas llamaban ‘Nemrod’ a la constelación de Orión, vinculándola así con el Ángel rebelde Shemhazai y con el héroe griego Orión, que fue también ‘un poderoso cazador’ que ofendió a su dios”.

Según Josefo:

El que los incitó a semejante desprecio de Dios fue Nebrodes,21 nieto de Cam, hijo de Noé, un hombre audaz y de mucha fuerza en los brazos, quien los persuadió de que no adjudicaran a Dios la causa de su felicidad, porque sólo se la debían a su propio valor. Paulatinamente convirtió el gobierno en una tiranía, viendo que la única forma de quitar a los hombres el temor a Dios era el de atarlos cada vez más a su propia dominación. Afirmó que si Dios se proponía ahogar al mundo de nuevo, mandaría construir una torre tan alta que las aguas jamás la alcanzarían, y al mismo tiempo se vengaría de Dios por haber aniquilado a sus antepasados.22

Se halla muy presente la idea de héroe asociada a la de gigante. En el Génesis aparece como el primer rey post-diluviano y el primer héroe mesopotámico,23 fundador de ciudades: “Cus engendró a Nemrod, que fue el primero que se hizo prepotente en la tierra. [...] Los comienzos de su reino fueron Babel, Érec24 y Acad, ciudades todas ellas en tierra de Senaar”.25 Y en la Septuaginta: “Y Cus engendró a Nemrod; éste comenzó a ser gigante sobre la tierra”.26

El Génesis, refiriéndose a los Nefilim, descendencia de los hijos de Dios y de las hijas de los hombres afirma que: “Éstos fueron los héroes de la antigüedad, hombres famosos”.27 Aunque Kircher afirma que el calificativo de “gigante” no era atribuido a la estatura o fuerza sino a la “soberbia, autoridad y crueldad de costumbres”.28 Y añade: “Para los rabinos, que fabulan en el ‘Bereshit Rabba’, los gigantes tenían 100 codos de altura, aunque si tenían un cuerpo tan alto, lo lógico hubiera sido compararlos con una torre”.


Birs Nimrud.

Pudiera decirse que precisamente esta idea es la que subyace tras la colosal apariencia de la Torre de Babel, en la que se ha leído la osadía y soberbia de sus constructores, claramente puesta de manifiesto, ya en época de Nabucodonosor II,29 en un cilindro de fundación30 donde el rey narra la reconstrucción del Etemenanki: “Entonces me apliqué en elevar Etemenanki, para hacer rivalizar su cima con el cielo”.31 Ya surge aquí la idea de rivalizar con el Cielo, que se repite en otras estelas de dicho rey encontradas en Borsippa.

El pequeño “yo” y su delirio de grandeza asoma la cabeza desafiante desde el principio de esta Edad de Hierro o edad oscura de la Humanidad. Como la propia cabeza de la torre, que aún se yergue ufana y contumaz sobre la llanura mesopotámica. Un tratado babilónico sobre presagios –que constituye un tratado de geomancia en toda regla– avisa de que “si las cimas de los templos de las ciudades se elevan persistentemente32 hacia el cielo, los cimientos de la tierra no serán seguros; el trono cambiará; la tierra no será feliz”.33 Se trata, más allá de rivalizar con la deidad, de una ruptura de la Alianza de la que aquel arcoíris que vio Noé es símbolo. Pero también de la jerarquía y, por consiguiente, del propio orden cósmico.


Base profanada de Birs Nimrud.

Sin embargo, la ignorancia va a más, como es propio del devenir cíclico, simbolizado por el descenso de la cima del monte a la llanura. Josefo incide en sus Antigüedades sobre esta idea:

Los hijos de Noé fueron tres, Sem, Jafet y Cam, nacidos cien años antes del diluvio. Fueron los primeros en descender de las montañas a las llanuras donde fijaron su residencia, y persuadieron a los demás, que temían los terrenos bajos por el peligro de inundación y no querían bajar de las alturas, a que siguieran su ejemplo.34 La llanura donde vivieron primero se llamaba Senaar. Dios les ordenó además que enviaran colonias a ocupar otras regiones, que no fomentaran entre sí las disidencias y que cultivaran gran parte de la tierra y gozaran ampliamente de sus frutos; pero como estaban muy mal enseñados desobedecieron a Dios y cayeron en nuevas calamidades, y tuvieron que conocer por experiencia el pecado en que habían incurrido. Cuando florecieron en una multitud de jóvenes, Dios les reiteró el consejo de que enviaran colonias. Ellos, suponiendo que la vida cómoda de que gozaban no provenía del favor de Dios sino de sus propias fuerzas, no obedecieron. Y añadieron a la desobediencia la sospecha de que les ordenaban separarse en colonias porque estando divididos los podrían oprimir más fácilmente.35

Y sigue explicando:

La multitud estuvo dispuesta a seguir los dictados de Nebrodes y a considerar una cobardía someterse a Dios. Y levantaron la torre; trabajaron sin pausa ni descanso, y como eran muchos los brazos que intervenían, comenzó a levantarse rápidamente, más rápido de lo que sería de esperar.36 Pero era tan gruesa y tan fuerte, que por su gran altura parecía menos de lo que era. Estaba construida de ladrillos cocidos, unidos con betún para que no pasara el agua. Cuando Dios los vio trabajar como locos decidió no destruirlos por completo, ya que no habían aprendido nada de la destrucción de los pecadores anteriores;37 provocó, en cambio, la confusión entre ellos haciéndolos hablar en distintas lenguas para que no se entendieran entre sí.38

Faleg o la separación

Cuenta el Libro de los Jubileos:

En el primer año del segundo septenario del jubileo trigésimo tercero, Faleg tomó una mujer, llamada Lebana, hija de Senaar. Ésta le parió un hijo, en el año cuarto de este jubileo, al que puso de nombre Reu,39 pues se dijo: “Los hijos de los hombres han sido malos: han concebido el perverso pensamiento de construirse una ciudad y una torre en la tierra de Senaar”. En efecto, habían emigrado de la tierra de Ararat a oriente, a Senaar, y por aquel tiempo construyeron la ciudad y la torre, mientras decían: “Subamos por ella al cielo”.40

En la Biblia, Faleg es Peleg,41 descendiente de Sem: “A Heber le nacieron dos hijos: el nombre de uno fue Peleg, porque en sus días fue dividida la tierra”.42 Y es que peleg significa “oponerse”, “separarse”, “dividirse”. A su vez, Lebana significa “blanca” o “Luna” –véase el alma–, pero también “ladrillo” y “adobe”. Reu, hijo de ambos, se escribe en hebreo רעו, donde רע significa “maligno”, “malvado”, ”perverso” o “indigno”.43

No es casualidad que la generación de la Torre de Babel fuera llamada “generación de la separación”,44 cuyos descendientes, según la Mishnah, no tienen participación en el mundo venidero.45 Y sin embargo, un descendiente de Reu, Abraham, conseguirá, cuatro generaciones más tarde, renovar la Alianza.46


Torre hendida de Birs Nimrud.

La “Torre de las Lenguas” o la confusión de lenguas

La torre de Borsippa es también conocida bajo el nombre de “La Torre de las Lenguas”. El Talmud Sanhedrin afirma que

Se dividieron en tres facciones; uno dijo: “Subamos a la cima de la torre y vivamos allí”. Y otro dijo: “Subamos a la cima de la torre y adoremos a los ídolos”. Y el otro dijo: “Subamos a la cima de la torre y hagamos la guerra”. Con respecto a esa facción que dijo: “Subamos a la cima de la torre y moremos allí”, Dios los dispersó. Y a esa facción que dijo: “Subamos a la cima de la torre y hagamos la guerra”, los convirtió en simios, espíritus, demonios y demonios femeninos. Y con respecto a esa facción que dijo: “Subamos a la cima de la torre y participemos en la adoración de ídolos”, está escrito: “Porque allí confundió Jehová el lenguaje de toda la tierra”.

Dice el Génesis:

Todo el mundo tenía un mismo lenguaje e idénticas palabras. Al desplazarse la humanidad desde Oriente, hallaron una vega en el país de Senaar y allí se establecieron. Entonces se dijeron el uno al otro: “Vamos a fabricar ladrillos y a cocerlos al fuego”. Así el ladrillo les servía de piedra y el betún de argamasa. Después dijeron: “Vamos a edificar una ciudad y una torre con la cúspide en el cielo, y hagámonos famosos, por si nos desperdigamos por toda la faz de la tierra”. Bajó Yahvé a ver la ciudad y la torre que estaban edificando los humanos, y pensó Yahvé: “Todos son un solo pueblo con un mismo lenguaje, y éste es el comienzo de su obra. Ahora nada de cuanto se propongan les será imposible.47 Bajemos, pues, y, una vez allí, confundamos su lenguaje, de modo que no se entiendan entre sí”. Y desde aquel punto los desperdigó Yahvé por toda la faz de la tierra, y dejaron de edificar la ciudad. Por eso se la llamó Babel, porque allí embrolló Yahvé el lenguaje de todo el mundo, y desde allí los desperdigó Yahvé por toda la faz de la tierra.48

Empieza el versículo citando un lenguaje único que sin embargo se convirtió en setenta,49 según refieren diversas fuentes, entre ellas un mito atribuido a tradiciones hebreas tempranas que se reforzaron y ampliaron durante el reinado de Nabucodonosor II y que fue recogido por Graves y Patai:

En ese momento, cada familia habló su propia lengua, escogió su propio país, fundó sus propias ciudades, se convirtió en una nación y no reconoció ningún soberano universal. Dios nombró a setenta ángeles para que custodiaran aquellas naciones distintas, pero dijo también: “Yo vigilaré en persona a los hijos de Abram, que se mantendrán fieles a la lengua hebrea”.50

El lenguaje único del que habla el Génesis es el del alma universal, la lengua primordial de Adam, que se revela y expresa mediante símbolos y señales y constituye en sí misma la Ciencia Sagrada. Pero esta ciencia, a causa de la caída y del consiguiente olvido, necesita ser aprendida. Dicha lengua se abre a cuatro niveles de lectura de una realidad única por los que se conforma una red de analogías que guía hacia ámbitos cada vez más sutiles e interiores, devolviendo al hombre su integridad, análoga al Estado Primordial que Adam simboliza. Fundamentada en la Enseñanza51 vehiculada por la Tradición, constituye el medio por excelencia para comunicar la Verdad una y única, que, enunciada mediante ideas universales o arquetipos, conserva siempre una coherencia, al nivel que sea, sin incurrir en confusión de ningún tipo ni provocar incomprensiones, por tratarse de una ciencia exacta52 que trasciende la individualidad, fuente de toda confusión e incomprensión.

Sin embargo, como afirma Federico González:

Con las mismas palabras se pueden enunciar conceptos diametralmente opuestos y siempre se supondrá que se sabe lo que el otro siente, piensa, conoce.

Y añade:

La luz está siempre presente,53 sólo nos separa de ella un abismo psicológico de incomprensión; sin embargo ella es permanente a pesar de todas las negativas pues es imposible alterar un orden en el que nuestra acción es parte de un juego de sombras. La luz no se perturba, sigue impertérrita y fija ya que ella no es una superestructura mental inventada, propiedad de los hombres.54

Ese “abismo” es el que separa al hombre de su Creador como castigo de la justicia divina a su orgullo, soberbia, rebeldía y contumacia.55 De forma que no podrá jamás coronar su torre sin coronarse a sí mismo –véase realizarse–, y ésta será derrocada, devolviéndolo al punto de partida, pues toda construcción debe empezar por sus cimientos, por uno mismo. Como ya vimos en el trabajo anterior, la construcción de Babilonia (ideada como una escala que comunica lo más alto con lo más bajo) enraíza y comienza en el Abzu, morada de Ea/Enki, dios de la Sabiduría. Según Mircea Eliade, “los cimientos de los templos se hunden profundamente en las regiones inferiores”,56 tras lo cual se emprende la construcción hacia arriba, según un orden, medidas y proporciones acordes a la Cosmogonía y no a la fantasía y desmesura del ego.


Birs Nimrud como Torre de Babilonia.

Su falta de humildad (que Adam en cierto modo simboliza, pues su nombre proviene de adamah, “tierra”, “arcilla”, “humus”) está presente en “hagámonos famosos”,57 que en el texto original hebreo aparece literalmente como “hagámonos un nombre”.58 El nombre, en última instancia, es el Nombre divino, sinónimo de Eternidad y de Inmortalidad.59 “Haciéndose un nombre”, el hombre pretende igualarse a la deidad, pero no en esencia sino en lo material. Prueba de ello es que está construyendo con ladrillo, y asimismo, el empleo del verbo “hacer”,60 ubicándose por tanto en el plano o mundo de la concreción material en el Árbol de la Vida Sefirótico.61

Se trata del mundo que conocemos a través de los sentidos, en el que el hombre vive “aislado”,62 pues en su ignorancia e incomprensión está castrado, incapacitado para cruzar ese “abismo”.63 Sólo a través de la Intuición Intelectual u Ojo del Corazón64 se puede acceder al conocimiento directo, trascendiendo lo que en este mundo es sólo apariencia o ilusión, sujeta a la dualidad y al continuo cambio. Pero la soberbia le impide reconocer su ignorancia: no le deja ver. No le deja ver que tiene que desaprender todo lo aprendido, haciendo tabula rasa. Ni tampoco que esa torre no es un fin en sí misma, sino sólo un vehículo para alcanzar el más allá, o más acá; en definitiva, para conocerse a sí mismo.


Grabado conocido como Flammarion, autor desconocido.

Porque el Ojo del Corazón es el punto de conjunción en el que la Tierra y el Cielo se tocan. La “coyuntura entre dos esferas”,65 brecha que el sabio conoce y atraviesa para ver y oír más allá de los sentidos, penetrándose a sí mismo. Como dice Federico González:

Más allá no es fuera, sino dentro. Lo invisible es tal porque jamás podrá verse con los ojos de los sentidos. Confundimos la personalidad con el Yo y creemos que el premio prometido es esta ruindad, esta nada que somos y vemos alrededor. Tenemos que empezar por entender que lo incognoscible no nos es conocido. Que todo lo ignoramos; que cualquier cosa que podamos imaginar desde el plano de visión ordinario y profano que tenemos nada tiene que ver con la realidad. Dios es un asombro siempre nuevo. Por suerte nada ha tenido que ver con nuestras concepciones vulgares.66

La “derrocada” o la Torre de Destrucción

El judío Benjamin de Tudela,67 que a mediados del s. XII realizó un peregrinaje en busca de las fuentes bíblicas, recaló en Borsippa, y sobre su torre escribió en una obra titulada Sefer-masa’ot: “[...] la Torre que edificaron los de la generación que vivió la separación de las razas, construida con ladrillos llamados ayurra. [...] Desde los cielos cayó fuego en su interior partiéndola hasta lo más profundo...”68 Ayurra, del persa agur, es el nombre de estos ladrillos vitrificados o quemados por el fuego de los cielos que el autor relaciona con Isaías.69


Zigurat de Borsippa.

En Borsippa han sobrevivido leyendas islámicas fundadas en tradiciones locales de los judíos babilónicos que se remontan al s. III de nuestra era. A principios del s. XX, unos viajeros en busca de la Torre de Babel70 dieron de frente con un montículo de ladrillos de barro cocido que inmediatamente identificaron con la famosa torre por sus formidables dimensiones. En su sumidad encontraron ladrillos vitrificados por la acción de un fuego muy intenso. Hacia el sudeste, la construcción estaba partida de arriba abajo por un surco profundo. Su base no sólo se hallaba erosionada por el tiempo y los elementos sino también ultrajada por lugareños que, en busca de ladrillos u otras antigüedades más valiosas, horadaron hondas cavidades, malogrando sus cimientos. De ellas emanaba un hedor que provenía de animales que al caer en ellas, eran devorados por los chacales. Estaban llenas de murciélagos, como ya relataba en su día Estrabón, y de búhos. Raro era el lugareño que se acercaba por allí, especialmente después de la puesta del sol, por temor a los demonios que todavía hoy las habitan.

Entre aquellas gentes, la torre era conocida como El Mujellibah, “la derrocada”. Dice un pasaje del Libro de los Jubileos: “El Señor envió un gran viento a la torre, que la tiró por tierra; su emplazamiento estaba entre Asur y Babel, en el país de Senaar, al que dio el nombre de ‘ruina’”.71 Flavio Josefo también refiere en sus Antigüedades de boca de la Sibila:

Cuando los hombres hablaban todos el mismo idioma, algunos de ellos edificaron una torre de gran altura, como si quisieran por ella ascender al cielo, pero los dioses enviaron tormentas de viento y derribaron la Torre [...].72

Arcano XVI - La Torre de Destrucción. Aquí vemos una torre construida con ladrillo (como la de Babel), cuya cabeza está siendo cortada por un rayo celeste. Es el símbolo de la destrucción de los esquemas viejos que propicia la construcción de otros nuevos. La ira divina que destruye la ilusión y la mentira para implantar la verdad. Dos personajes estrepitosamente caen a tierra, figurando a los falsos egos que van cayendo por su propio peso para dar lugar al verdadero Yo, oculto y esencial. El rayo representa la luz del espíritu; y las burbujas blancas, azules y rojas, los efluvios celestes que descienden a la tierra. Se la relaciona también con el betilo o piedra del rayo caída del cielo, con el martillo de Thor y con el rayo de Zeus; generalmente se la asimila a las energías marciales y a los dioses guerreros y su rigor. Invertida puede anunciar desgracias y cataclismos.73

Muerte e Iniciación

Además de “la derrocada”, la torre recibe el nombre de Harut y Marut, dos ángeles rebeldes mencionados explícitamente en varios libros, los cuales, se dice, se hallan colgados de los talones hasta el Día del Juicio en un pozo que se halla en su base, invisible a los ojos de los mortales.74 Según el Libro de los Jubileos, Dios “se enojó sobremanera con los ángeles que había enviado a la tierra, despojándolos de todo su poder, y nos ordenó atarlos en los abismos de la tierra, donde están presos y abandonados”.75

Dice el Corpus Hermeticum:

¿Por qué hombres nacidos de la tierra continuáis entregados a la muerte aun teniendo poder para acceder a la inmortalidad? ¡Arrepentíos vosotros que camináis en el error y convivís con la ignorancia!, pues sólo cuando hayáis abandonado el camino de la perdición, ya liberados de la sombría luz, participaréis de la inmortalidad.76

Harut y Marut escogieron la “senda de la muerte”77 a la que alude el Corpus, aquella por la que optan los ignorantes. Según el Libro de Amduat, conocido en el Antiguo Egipto como el Libro de la Cámara Oculta, los ignorantes no sólo han perdido la cabeza, como la torre, sino que son denominados “aquellos que están al revés”.

Arcano XII - El Colgado. Aparece en esta lámina un hombre colgado de un pie, realizando el signo del cuaternario con las piernas y el del ternario con los brazos (3 × 4 = 12). Es la carta de la iniciación, que simboliza el comienzo del proceso vertical, contra corriente (como el salmón, que nada en dirección contraria buscando su origen y destino), y que lleva toda la intensidad del impulso inicial en este viaje hacia otros planos y niveles del ser, que siendo invertidos con respecto al mundo ordinario, son también complementarios con este. Aquí se significa la determinación y el sacrificio (sacrum facere) que realiza quien se ha abandonado confiadamente a la Voluntad suprema, empezando a desplegar y desarrollar sus potencialidades y talentos, como una buena semilla, que habiendo sido sembrada en buena tierra, empieza germinar, anunciando los frutos que se producirán con la perseverancia.78

En la Alquimia, el acrónimo V.I.T.R.I.O.L. –“Visita el interior de la tierra y rectificando hallarás la Piedra Oculta”– invita a conocerse a sí mismo, y de la mano de Filón de Alejandría, nos adentramos en dicho simbolismo, viajando a Harán, ciudad de la que ya hemos hablado al principio. Según indica Filón, la palabra Harán “unas veces significa ‘excavado’, otras como ‘cavernas’,79 indicándose por los dos nombres una sola cosa”, lo que nos remite directamente a la Iniciación y al conocimiento de sí mismo,80 empezando, como indica la inversión, por reconocer nuestras raíces en el Cielo y darse la vuelta como un guante.

Como explica Filón en su obra De migratione Abrahami, Abraham81 simboliza el primer grado del camino espiritual iniciado en una primera etapa con la salida de Caldea –lugar de la ciencia que el autor identifica con el cuerpo–, para conocer el mundo, tras lo cual aborda el conocimiento de sí mismo que Harán simboliza.82 Téraj, padre de Abraham, muere en Harán,83 es decir en el cuerpo, siendo según Filón cuatro las partes esenciales: cuerpo, sentidos, razón y mente.84 El mismo Abraham no permanece mucho tiempo en Harán.85

Explica Filón:

Los caldeos son astrónomos, mientras que los ciudadanos de Harán se ocupan del lugar donde residen los sentidos.86

A lo que añade, dando luz al siguiente paso:

¿Por qué te haces astrónomo observando los fenómenos celestes? ¡Pero hombre!, deja de observar las cosas de allí arriba, que están por encima de ti, y presta atención a las cosas que están cerca de ti, o mejor, investígate a ti mismo de manera imparcial. ¿Cómo investigarás, pues? Ve con el pensamiento a Harán, la tierra excavada, es decir, a las cavernas y las cavidades del cuerpo; inspecciona los ojos, los oídos, la nariz y todo cuanto sea órganos de los sentidos, y entrégate a la filosofía más necesaria y conveniente para el hombre, trata de hallar qué es la vista, qué es el oído, qué es el gusto, qué es el olfato, qué el tacto, qué es la percepción sensorial en su conjunto. Después qué es ver y cómo ves, qué es oír y cómo oyes, qué es oler o degustar o tocar y cómo cada una de estas funciones se suele producir. ¿No es acaso una exageración de la locura investigar el Universo, antes de examinar cuidadosamente la propia morada? Y aún no te ordeno un mandato mayor: examinar tu alma y tu mente, por las que eres tan engreído, pues aún no podrías entenderlo.87 Sube pues al cielo y fanfarronea sobre lo que allí has visto, aunque no puedas saber, como dice el verso, “todo lo que existe bueno y malo en la salas de tu hogar”.88 Baja al observador del cielo y alejándolo de aquellas investigaciones “conócete a ti mismo” y dedícate cuidadosamente a esto, para conseguir la felicidad reservada al hombre. Esto es lo que los hebreos llaman Téraj y los griegos Sócrates. Los griegos dicen que este Sócrates había envejecido en la más esmerada búsqueda del “conócete a ti mismo”, no teniendo otra filosofía que la referente a sí mismo. Pero él era un hombre, mientras que Téraj es la misma idea de conocerse a sí mismo,89 presentándose ante nosotros como un árbol bien crecido, para que los amantes de la virtud puedan fácilmente, después de recolectar el fruto del conocimiento, saciarse con el alimento de la salvación y el placer.90

Recordamos unas palabras de Hermes a Tat:

Es imposible, hijo, ser al mismo tiempo según lo divino y según lo mortal. Porque hay dos tipos de seres, el corpóreo y el incorpóreo, a los que corresponde lo mortal y lo divino, hay que decidirse por uno de los dos y abandonar en la elección al otro. [No es posible elegir ambos: la decisión deja a uno en pos de sí] y el menoscabo de éste pone de manifiesto la potencia del otro.91

La Reina de la Noche o la bajada a los infiernos

Se oye un lamento:

¡Pero tú, hombre de mi rango, amigo y compañero, con quien me unía dulce intimidad en la Casa de Dios! ¡Desparezcan en tumulto, caiga sobre ellos la muerte, bajen vivos al Seol, que entre ellos habita el mal!92


La Reina de la Noche.

Enterrado durante milenios entre las ruinas de Babilonia fue hallado un relieve en terracota conocido hoy día como “la Reina de la Noche” o Burney Relief.93 La figura femenina mira de frente, siendo su mirada ineludible. Además del rojo con el que estaba pintada la cara y el cuerpo, se aprecian tres colores dominantes: negro, blanco y rojo –los tres colores de la Obra Alquímica–, especialmente en las alas. Aunque inicialmente la figura fue identificada con Ishtar –incluso con Lilith–, ciertos detalles determinantes, como las alas hacia abajo, acabaron demostrando que se trataba de Ereshkigal, Reina del Inframundo.94 Las alas caídas siempre se relacionaban con los demonios y el Inframundo. Asimismo, de las pantorrillas salen dos excrecencias en forma de espolones, y las piernas acaban en dos garras, lo que se reproduce en los dos búhos que la flanquean, aves éstas relacionadas igualmente con el Inframundo.

Comenta Mireia Valls acerca de esta diosa que vivía “instalada en sus dominios y sin posibilidad de poder subir al cielo para participar del ágape mensual que celebran todos los dioses”. Allí la acompañaba Nergal, quien se convirtió en su esposo, sufriendo igual suerte al ser seducido y sobornado por la diosa, y copulando con ella siete noches seguidas, plazo máximo tras el cual ya no podría salir del infierno.95


Arcano XV - El Diablo. Tenemos a veces una idea de este símbolo condicionada por los prejuicios morales, que nos hacen ver únicamente su aspecto invertido y maléfico. El diablo no es sólo el mal, sino que la tradición más bien lo ha relacionado con la estupidez y la ignorancia, así como con la mediocridad y la tibieza. Pero este símbolo ha adquirido para los iniciados una connotación más profunda, relacionada con la leyenda de Lucifer, el ángel caído que lucha con Miguel, los que representan aspectos opuestos, complementarios y simultáneos del ser. Heredero del Baco griego y del Dionisio romano, el Baphometh de los Templarios y el amo de los brujos y brujas medievales, o macho cabrío, es símbolo del vino y de la sangre y jefe de las entidades de la tierra o inframundo. Representa a la energía sexual y a la pasión o fuego interno que la transmuta de lo denso a lo sutil.96

Pero igual que la diosa Innana, quien desciende a los infiernos y sale victoriosa,97 el iniciado debe penetrar hasta lo más profundo de su alma, tantas veces como sea necesario, para poder transmutar aquellas energías descendentes y elevarse con su fuerza. Este descenso es análogo a la visita del iniciado a los infiernos en todas las tradiciones.

Como expresa Sun Tzu, “La plena luz y las tinieblas, lo aparente y lo secreto; he aquí todo el arte”.98 Porque este es un “espacio otro, ilimitado e infinito donde todo es simultáneo e igualmente virtual, aunque nuevo. Una geografía nebulosa y casi inexistente del más allá, que no obstante es éste, en el que vivimos como sombras que se reflejan en la caverna oscura de nuestra existencia, por lo que es necesario trascender todo ello y referirnos a esta geografía sagrada microcósmica que es un mapa del alma del ser humano, del verdadero hombre, el que ha nacido ya dos veces”, apunta Federico González.99

Entonces, nos preguntamos, ¿en qué medida podemos a hablar aquí de “maléfico” o “benéfico”? Responde Guénon:

De esta forma volvemos a la consideración del doble aspecto “benéfico” y “maléfico” que caracteriza a la propia marcha del mundo, considerado como manifestación cíclica, y que constituye verdaderamente la clave de toda explicación tradicional de las condiciones en las que se desarrolla esta manifestación, sobre todo cuando, como hemos dicho aquí, se la considera en el periodo que conduce directamente a su fin. Por una parte, si se toma simplemente esta manifestación en sí misma, sin referirla a un conjunto más amplio, toda su marcha, desde el comienzo hasta el fin, es obviamente un “descenso” o bien una progresiva “degradación”, siendo aquí donde reside su significado “maléfico”; mas, por otra parte, esta misma manifestación, situada en el conjunto al que pertenece, produce unos resultados que tienen su valor verdaderamente “positivos” en la existencia universal, y es preciso que su desarrollo prosiga hasta el final, incluyendo el de las posibilidades inferiores de la “edad sombría”, de manera que sea posible la integración de estos resultados convirtiéndose en el principio inmediato de un nuevo ciclo de manifestación, con lo que se pone de relieve su significado “benéfico”. Esto mismo ocurre cuando se considera el propio final del ciclo: desde el punto de vista particular de lo que entonces debe ser destruido, por el hecho de estar acabada y, digamos, agotada su manifestación, este final resulta naturalmente catastrófico, en el sentido etimológico que busca la idea de una “caída” súbita e irremediable; más, por otra parte, si adoptamos el punto de vista desde el cual la manifestación, al desaparecer como tal, se ve reducida a su principio en todo lo que posee de existencia positiva, este mismo final aparece por el contrario como el “enderezamiento” mediante el cual, como hemos dicho, todas las cosas son devueltas a su estado primordial de forma no menos súbita.100

Y sigue:

En principio hemos hablado como si los dos puntos de vista “benéfico” y “maléfico” fueran hasta cierto punto simétricos, más no es difícil comprender que en realidad no es así, y que el segundo se limita a expresar algo inestable y transitorio mientras que sólo lo representado por el primero posee un carácter permanente y definitivo, de manera que es obligado el triunfo final del aspecto benéfico y la consiguiente desintegración del aspecto “maléfico”, dada su naturaleza de mera ilusión inherente a la “separatividad”. Si bien, a decir verdad, ya no puede hablarse entonces con propiedad de lo “maléfico” ni de lo “benéfico”, en la medida misma en que ambos términos son esencialmente correlativos y marcan una posición inexistente, puesto que, como toda oposición, pertenece exclusivamente a un cierto ámbito relativo y limitado; en cuanto es superada, hay simplemente lo que es, que no puede no ser ni tampoco ser diferente de lo que es; así pues, si se pretende alcanzar la realidad del orden más profundo, puede afirmarse con todo rigor que el fin de un mundo no es nunca ni podrá ser jamás algo diferente del final de una ilusión.101

Para Filón, esta etapa final es identificada con Isaac, cuyo nombre significa “risa”, la risa alegre de aquél que habiendo trascendido el cuerpo, los sentidos y la mente, se ha trascendido a sí mismo, y, liberado, se ha abandonado a Dios. Entonces es cuando uno se puede sentar en la butaca del centro a ver el final de la obra y sonreír al oír al Diablo:

Les confiaré mi último y más preciado secreto; soy un problema, ya lo veis. En el gran teatro del mundo yo no soy nadie, no existo en verdad, aunque soy capaz de tomar todas las formas. ¡Vaya sorpresa! “dorsa tanem non habemus”. Los diablos no tenemos trasero. Y si no tengo trasero ¿quién soy en verdad? Mi existencia constituye pues, el problema de la identidad. Pero igualmente el comienzo de una grandiosa sinfonía, la página en blanco en la que podéis empezar cualquier historia...102

***

Como diría Guénon:

Y éste es el lugar de precisar un poco, por otra parte, el modo en que hay que entender la identidad metafísica de lo posible y lo real: puesto que todo posible es realizado por el conocimiento, esta identidad, tomada universalmente, constituye propiamente la verdad en sí, pues ésta puede ser concebida precisamente como la adecuación perfecta del conocimiento a la Posibilidad total.103


“Conocer el juego es aprender a salir de él.
Jugándolo”.104

NOTAS.
1 Ver acápites “Los ciclos y la historia” (Módulo II), “Las cuatro Edades”, “Los Ciclos I” y “Los Ciclos II” (Módulo III) del Programa Agartha. Federico González y col., Introducción a la Ciencia Sagrada, Programa Agartha. Ed. Symbolos, Barcelona, 2003. Disponible a través del siguiente enlace telemático: https://www.introduccionalsimbolismo.com/indicegn.htm
2 René Guénon, Le roi du Monde, ch. VIII, nota al pie. Ed. Gallimard, Mayenne, 2015.
3 Ver artículo en el nº 58 de la revista SYMBOLOS:
https://symbolos.com/n58verano2020/mesopotamia/9.babilonia-ciudad-pura/0.babilonia-ciudad-pura.htm
4 Desde el comienzo de la Era Cristiana y prácticamente hasta mediados del siglo XIX, la ciudad cayó en el más profundo olvido. Eclipsada por la nueva capital, Seleucia, fundada por Seleuco en el año 305 a. C., Babilonia fue perdiendo su fasto y su brillo, hasta que de ella no quedó rastro. Allá por el siglo II d. C., sólo quedaban unos pocos sacerdotes en el Esagila, y su torre, después de su destrucción por Jerjes (469 a. C.), no volvió a ser reconstruida. Los propios lugareños se encargaron de arrasarla al llevarse sus ladrillos para construir a poca distancia la nueva ciudad de Hilla. En ellos figuraba en escritura cuneiforme el sello de Nabucodonosor, lo cual constituyó una pista esencial para poder localizar sus restos.
5 Federico González Frías, Diccionario de Símbolos y Temas Misteriosos, entrada “Geografía Sagrada”. Ed. Libros del Innombrable, Zaragoza, 2013.
6 En el año 830, los habitantes de Harán se vieron forzados a convertirse a una de las religiones del Libro y se declararon Sabeos para poder permanecer en su tierra. De hecho, los Sabeos fueron un pueblo semítico que fundó el Reino de Saba, hoy día Yemen. Se sabe de ellos desde el s. XII a. C. y se ignora en qué momento llegaron del norte de la península arábiga para instalarse en su costa meridional.
7 De la que también se habló en el trabajo anterior en relación a la Celebración de Año Nuevo. Ver vínculo nota 3.
8 Según se sabe a raíz de las últimas excavaciones, la ciudad llegó a ser además el centro neurálgico donde se impartía la Enseñanza en Mesopotamia. Su dios tutelar, Nabu, hijo de Marduk, era, además del dios de la Sabiduría, un dios instructor.
9 Estrabón menciona allí, ya en el s. I, un culto a Apolo y a Artemisa (asimilados a Nabu y su consorte Tashmetu), dioses tutelares durante el dominio griego y romano.
10 Tenía siete terrazas y estaba acabado con ladrillos de lapislázuli, según consta en una tablilla de Nabucodonosor II, quien mandó reconstruir la torre. Ésta ya había sufrido, según dice dicho rey en una tablilla fundacional, la destrucción por tormentas y tempestades. Texto completo de la tablilla en: John P. Peters, The Tower of Babel at Borsippa, Journal of the American Oriental Society, Vol. 41.
11 Nimrod, Nemrod, Nembrod, Nebrodes, son todas ellas apelaciones de este mismo rey.
12 Nunca se ha podido demostrar la ubicación exacta de la Torre de Babel. Mientras algunos se decantan por el Etemenanki, el zigurat de la ciudad de Babilonia, totalmente arrasado, otros siguen apostando por el zigurat de Borsippa, que sigue en pie pese a los infortunios sufridos durante milenios. En todo caso, y en relación con nuestro discurso, es necesario aclarar que nada cambia, pues nuestro viaje es de otra índole.
13 Acerca de los gigantes, ver artículo de Roberto Castro en el nº 59 de la revista SYMBOLOS: https://symbolos.com/n59invierno2020/11.gigantes/0.gigantes.htm
14 Athanasius Kircher, El Arca de Noé, Ed. Octo, Madrid, 1989.
15 Robert Graves y Raphael Patai, Los Mitos Hebreos, 22b. Ed. Gredos, Madrid, 2012.
16 Ibíd, 22, nota 4.
17 Ibíd, 22e.
18 Aunque es leído como “nos rebelaremos”, pues como conjugación del futuro, el prefijo נ o n se corresponde con la primera persona del plural.
19 Eruvin 53 a. Sefaria, Biblioteca de textos judíos. Enlace: https://www.sefaria.org/?home
20 Como veremos más adelante, proviene del verbo marad, “rebelarse”.
21 Josefo llama a Nemrod Nebrodes.
22 Flavio Josefo, Antigüedades de los Judíos I, Cap. IV, 2. Ed. Clie, Viladecavalls, 1988.
23 Al que por otra parte se ha querido identificar con Gilgamesh, pues se presenta como un cazador y es representado sujetando un león. Sobre Gilgamesh, ver artículo de Beatriz Ramada en el nº 58 de la revista SYMBOLOS:
https://symbolos.com/n58verano2020/mesopotamia/15.gilgamesh/0.gilgamesh.htm
24 Uruk.
25 Gn 10: 8-10. Senaar es Súmer. Asimismo se dice en Crónicas: “Cus engendró a Nimrod, que fue el primer hombre poderoso de la tierra.” I Cr 1:10. Biblia de Jerusalén, Ed. Desclée De Brower, Bilbao, 1998.
26 LXX, Gn 10:8, https://www.bibliatodo.com/la-biblia/version/Version-septuaginta
27 Gn 6:4, Biblia de Jerusalén, op. cit.
28 Athanasius Kircher, El Arca Noé, cap. III, op. cit.
29 S. VI a. C.
30 Conservado en el Museo del Louvre (Sb 1700).
31 Texto del cilindro de fundación de Nabucodonosor conservado en el Museo del Louvre. Béatrice André-Salvini, Babylone, l’Album de l’exposition, Ed. Hazan, París, 2008.
32 La ignorancia es dura de cerviz.
33 Sally M. Freedman, If a City is Set on a Height, The Akkadian Omen Series Šumma Alu ina Mēlê Šakin, vol. I, tablilla I-18, Occasional Publications of The Samuel Noah Kramer Fund, Filadelfia, 1998.
34 De hecho, la torre es erigida en el valle, que es lo primero que se inunda, y sobre ello se comenta con humor en el Talmud Sanhedrin: “La Mishnah enseña que los miembros de la generación de la separación no tienen participación en el Mundo Venidero. La Gemarah pregunta: ¿Qué pecado cometieron? Su pecado no está definido explícitamente en la Torah. La escuela del rabino Sheila dice que los constructores de la Torre de Babel dijeron: ‘Construiremos una torre y ascenderemos al cielo, y la golpearemos con hachas para que fluyan sus aguas’. Se rieron de esta explicación en Occidente, en la Tierra de Israel, y preguntaron: ‘Si ese era su objetivo, que construyan una torre en una montaña; ¿por qué la construyeron específicamente en un valle? [Gn 11:2]’”. Talmud Sanhedrin, 109a, The William Davidson Talmud, sefaria.org.
35 Flavio Josefo, Antigüedades de los Judíos I, cap. IV, op. cit.
36 Véase la aceleración propia de la división, o de la multiplicación, según se mire.
37 “En la décima generación, la raza de Adán había aumentado enormemente. Al carecer de compañía femenina, los ángeles conocidos como ‘Hijos de Dios’ hallaron esposas entre las encantadoras hijas de los hombres. Los vástagos de esas uniones habrían heredado de sus padres la vida eterna, de no ser porque Dios había decretado: ‘¡Que mi espíritu no se aloje nunca en la carne! En adelante, los años del hombre se limitarán a ciento veinte’. Estas nuevas criaturas eran gigantes, conocidos como ‘los Caídos’, y su malvado comportamiento decidió a Dios a borrar de la faz de la tierra a todos los hombres y mujeres junto con sus corruptores gigantes”. Robert Graves y Raphael Patai, Los Mitos Hebreos, 18a-b, ibíd.
38 Flavio Josefo, Antigüedades de los Judíos I, cap. IV, 3, ibíd.
39 Una obra apócrifa escrita al norte de Mesopotamia, La cueva de los Tesoros, datada sobre el s. IV, que recoge las genealogías desde Adam, narra que Harán fue edificada por Nemrod cuando Reu tenía 50 años.
40 Jub 10:18, Libro de los Jubileos, traducción de la versión etiópica, Mäshafa Kufale, docs.google.com.
https://docs.google.com/document/d/1D_DFQL0xN8NigOlODvjo9eznXygGMkrkdsv35YgHbGg/edit
El Libro de los Jubileos o Libro de las Divisiones de los Tiempos según sus Jubileos y Semanas, también llamado Libro de la Distribución de los Días de la Ley, es un texto de origen hebreo y se cree que fue escrito entre el s. III y el I a. C. Presente entre los Manuscritos del Mar Muerto, en Qumram, es asociado con los esenios. Refiere el calendario antiguo hebreo al que éstos, entre otros, se adscribieron, negando el impuesto por el judaísmo oficial y los fariseos.
41 Ver Gn 10:25 y Gn 16-19, Biblia de Jerusalén, ibíd. En cuanto a Faleg y Peleg, ambos se escriben igual en hebreo פלג, pues la letra פ puede leerse como “f” o como “p”.
42 Gn 10:22-25, Biblia de Jerusalén, ibíd.
43 Asimismo “tumulto”, “alboroto”, en lo que reconocemos la “confusión”. También “pensamiento”, “idea” y “voluntad” –entiéndase aquí por lo bajo, es decir desde la individualidad o “yo” pequeño, en oposición a la Suprema Identidad. El hecho de que Reu naciera el cuarto año también es significativo, siendo con el 4 que empieza la generación. De hecho, cuatro generaciones más tarde, nacerá de su mismo linaje Abraham.
44 En hebreo, dor hapelagah (דור הפלגה), donde palag (פלג), de nuevo las mismas letras que peleg, como hemos visto, significa separarse. Ver Talmud Sanhedrin 109 a, op. cit.
45 Talmud Sanhedrin 108a, ibíd.
46 Median diez generaciones entre Noé y Abraham. Peleg es el sexto y Reu el séptimo.
47 Compárese este versículo con Gn 3:22-24.
48 Gn 11:1-9, Biblia de Jerusalén, ibíd.
49 A propósito del número 70, está relacionado con los siete planetas y los siete cielos que debe atravesar el alma en su camino de retorno. Reuchlin también habla de setenta ancianos que recibieron de Moisés la transmisión oral de los secretos de la Torah. Johann Reuchlin, De arte cabalistica, fol. LXIIIv., citado en Philosophia Symbolica, Johann Reuchlin and The Kabbalah, catalogue conmemorating Johann Reuchlin, Bibliotheca Philosophica Hermetica, Amsterdam, 2005.
Otras versiones hablan de 72, siendo 72 los nombres divinos, nombres de poder. Según Johann Reuchlin: “Si unimos con cuidado el conjunto de las letras a las 50 puertas [de la Inteligencia], encontramos la serie bienaventurada de los 72 ángeles del que se compone el Shem hamphorasch, es decir, el gran nombre de Dios supremo desarrollado. Pues si sumamos 22 [letras] a 50 tendremos 72. Son los ángeles poderosos de la tierra entera”. Johann Reuchlin, La Kabbale, citado por Federico González y Mireia Valls en Presencia Viva de la Cábala II, La Cábala Cristiana. Ed. Libros del Innombrable, Zaragoza, 2013.
El 72 también aparece en la Historia de los Profetas y los Reyes, del historiador árabe Al-Tabari (s. IX). Según dicha obra, Nemrod construye la torre que es destruida por Allah y el lenguaje es confundido en 72 lenguas.
50 Robert Graves y Patai, Los Mitos Hebreos, 22h, ibíd.
51 En hebreo, la raíz למד significa a la vez “aprender” y “enseñar”.
52 Recordemos que, en hebreo, lengua revelada y por tanto sagrada, las letras equivalen a números. Ello da lugar a diferentes métodos (Notarikon, Gematría y Temurah) para acceder a la esencia del lenguaje, a su significado más oculto.
53 “La Palabra era la luz verdadera que ilumina a todo hombre”, dice el Evangelio (Jn 1:9). Palabra, luz, idea y símbolo son análogos.
54 Federico González, En el útero del Cosmos, Obra teatral en DVD, CES - Films. https://youtube.com/playlist?list=PLeuqr7FCYunkkzFYq2VkGn785BY4Qs6M-
55 Los Extractos de Estobeo también hablan de castigo divino a la rebeldía: “Con este fin convocó a las naturalezas de los seres ya existentes y puesto en pie sobre la bellísima base del éter, les habló de este modo: Oh almas, hermosos vástagos de mi aliento y mi cuidado, vosotras a las que ayudé a nacer con mis propias manos y que consagro además a mi propio cosmos, obedeced a estas mis palabras como a una ley y no tratéis de alcanzar ningún otro lugar sino el que os ha asignado mi determinación; porque si conserváis la calma también el cielo permanecerá de nuevo a vuestra disposición, tanto la constelación asignada como los tronos llenos de gloria, pero si cometierais algún acto de rebeldía contra mis propias resoluciones os juro por mi sagrado aliento que con la misma mezcla de la cual habéis nacido y con mis mismas manos creadoras de almas, fabricaré de inmediato cadenas y suplicios para vosotras”. Textos Herméticos, Extractos de Estobeo, XXIII:27. Ed. Gredos, Madrid, 2008.
56 Mircea Eliade, Lo sagrado y lo profano, cap. I, Ed. Paidós, Barcelona, 2009.
57 Recordemos que esta misma expresión ya aparece en Gn 6:4 en relación a los Nefilim: “Éstos fueron los héroes de la antigüedad, hombres famosos”. Biblia de Jerusalén, ibíd.
58 “En la Biblia y en las antiguas culturas del Cercano Oriente, un nombre no solo servía como medio de identificación personal, sino también como un marcador cultural y religioso, creando un vínculo entre el portador del nombre y las asociaciones vinculadas a ese nombre. Por lo tanto, dar un nombre o cambiarlo tenía un gran significado”. Joseph Fleishman, On the Significance of the Name Change and Circumcision in Genesis 17, vol. 21, JANES 28, 2001.
El nombre es en última instancia el Nombre de Dios, inefable. En otro orden es el arquetipo de lo nombrado, según afirma Platón: “El artesano de los nombres no es cualquiera, sino sólo aquél que se fija en el nombre que cada cosa tiene por naturaleza y es capaz de aplicar su forma tanto a las letras como a las sílabas”. Platón, Crátilo, 390e. Ed. Gredos, Madrid, 2010.
Sin embargo, hacerse un nombre en este mundo equivale a hacerse famoso, por no hablar del fenómeno de las redes sociales.
59 “La palabra es inmortal, está siempre viva y por ello es que perpetuamente es actuante. Si se comprende, es curativa, porque nos lleva de continuo a la resurrección”. Federico González Frías, Diccionario de Símbolos y Temas Misteriosos, entrada “Palabra”, ibíd.
60 En el texto bíblico, “נעשה, hagámonos”, cuya raíz es עשה, de la que deriva Asiyah (עשיה), Mundo o Plano de la Concreción Material.
61 El Árbol de la Vida Sefirótico se divide en cuatro mundos o planos, atravesados por un eje que los hace simultáneos. Se corresponden con los cuatro niveles de lectura. De arriba abajo son los siguientes: Atsiluth o Mundo de las Emanaciones, Beriyah o Mundo de la Creación, Yetsirah o Mundo de las Formaciones y Asiyah o Mundo de la concreción material. Ver Federico González y col., Introducción a la Ciencia Sagrada, Programa Agartha, ibíd. Ver nota 1 para el índice y Mód.I-21: https://www.introduccionalsimbolismo.com/modulo1c.htm#21
62 Malkhuth en el Árbol de la Vida sefirótico.
63 En la Tradición Egipcia, Isis consigue recuperar todos los miembros de Osiris a excepción del falo; y es Thot, el dios instructor, quien con su magia le fabrica uno de oro, quedando así completo para poder fecundar a Isis, que dará a luz a Horus.
Federico González da la siguiente definición de “falo”: “Símbolo del sexo masculino, que es símbolo de poder mágico y fecundación. [...] Era objeto de culto como productor de la semilla de vida”. Federico González Frías, Diccionario de Símbolos y Temas Misteriosos, ibíd.
64 ”El ojo del corazón es la comunicación permanente entre el hombre y Dios y al mismo tiempo la que establece Dios con el hombre”. Federico González Frías, Diccionario de Símbolos y Temas Misteriosos, entrada “ojo”, ibíd.
65 Federico González, En el útero del Cosmos. Ver nota 49.
66 Ibíd.
67 Benjamín de Tudela fue el primer europeo en dar noticia de las ruinas de Babilonia, que más tarde resultaron ser las de Borsippa.
68 José Ramón Magdalena Nom de Déu, Testimonios arqueológicos del Oriente Próximo reflejados en el Sefer-Masa’ot de Benjamín de Tudela, Revista Arbor CLXXX, 711-712, Consejo Superior de Investigaciones Científicas.
69 “Y con esto sería expiada la culpa de Jacob, y éste sería el precio de borrar su pecado: dejar todas las piedras del altar como piedras de cal desmenuzadas. No se erigirán cipos ni estelas del sol”. Is. 27:9, Biblia de Jerusalén, ibíd.
70 The American Magazine of useful and entertaining knowledge, Vol. II. Ed. Nathaniel and Elisabeth Hawthorne, Boston Bewick Company, Boston, 1836.
71 Jub 10: 23-26, Libro de los Jubileos, ibíd.
72 Flavio Josefo, Antigüedades de los Judíos I, cap. IV, ibíd.
73 Federico González, El Tarot de los Cabalistas, vehículo mágico. MTM Editores, Barcelona, 2008.
74 Curiosamente, una crónica húngara, Gesta Hunorum et Hungarorum (los ancestros de los hunos y los húngaros), hablan de Hunor y Magor, hijos gemelos de Menrot, al que otra versión, Gesta Hungarorum Chronicum Pictum, identifica con Nemrod.
75 Jub 5:6, Libro de los Jubileos, ibíd.
76 Textos Herméticos, CH I, 28, ibíd.
77 Ibíd, CH I, 29.
78 Federico González, El Tarot de los Cabalistas, vehículo mágico, op. cit.
79 En el Antiguo Egipto, el Corpus funerario de tumbas reales del Reino Nuevo, que ofrecía una cartografía del Más Allá, estaba formado por el Libro de Amduat, el Libro de las Puertas y el Libro de las Cavernas.
80 Tal como expresa Federico González en su Diccionario de Símbolos y Temas Misteriosos, “la caverna es el lugar de las iniciaciones, ora asimilada al corazón humano, ora a la base de su columna vertebral. Simbolismo vinculado al de la montaña en cuyo interior se encuentra.” Entrada “Caverna”, ibíd.
81 Tanto Filón como el Talmud y otros escritos rabínicos refieren la enemistad entre Abraham y Nemrod. Ya una señal en los astros anunció a Nemrod que iba a nacer un niño que acabaría con su reinado. Más adelante, durante la construcción de la torre, Abraham se enfrentó junto con otros príncipes a Nemrod y fue arrojado al fuego (algunos hablan de un pozo ígneo y otros de una hoguera), del que salió ileso.
82 La Alianza se renueva con Abraham, quien se convierte en el símbolo de una nueva Alianza con la deidad y por consiguiente de una redención por parte del hombre.
Filón habla de tres etapas de la vida espiritual que hace corresponder con Abraham, Jacob e Isaac. Ver Filón de Alejandría, Sobre los sueños. Ed. Gredos, Madrid, 1997.
83 Gn 11:32, Biblia de Jerusalén, ibíd.
84 Filón de Alejandría, Sobre los sueños I, 25, op. cit. Curiosamente, si se colocan las generaciones, partiendo de Noé hasta Abraham, en el Árbol de la Vida, Noé se ubica en Kether, la cima de la montaña o la cúspide de la pirámide o zigurat, y Teraj en Malkhuth, la Tierra o el cuerpo (según Filón, Téraj muere en Harán, el cuerpo). Abraham se ubicaría entonces, revertido el camino desde Malkhuth, en Yesod, donde empieza el ascenso hacia el origen o destino: “Vete de tu tierra, de tu patria y de la casa de tu padre a la tierra que yo te mostraré”. (Gn 12:1) Así, tras salir de Harán, Abraham llega a Siquén (שכם en hebreo, “anticiparse”, “levantarse”), y va hasta la encina (Árbol) de Moré (מורה, “maestro”, “guía”). Allí recibe la Enseñanza, el fundamento para empezar la construcción.
Ver artículo de Roberto Castro en el nº 58 de SYMBOLOS:
https://symbolos.com/n58verano2020/mesopotamia/13.abraham-y-la-tierra-prometida/0.abraham-y-la-tierra-prometida.htm
85 Gn 12:4, Biblia de Jerusalén, ibíd.
86 Filón de Alejandría, Sobre los sueños I, 53, ibíd.
87 San Pedro fue crucificado cabeza abajo, siendo la cruz invertida, según Orígenes de Alejandría, símbolo de humildad.
88 Frase atribuida a Sócrates según Diógenes Laercio, Vidas de filósofos II, 21. Citado por Filón.
89 Teraj en hebreo significa en sentido figurado “tonto”. Platón atribuye a Sócrates la frase: “Sólo sé que no sé nada”.
90 Filón de Alejandría, Sobre los sueños I, 57-59, ibíd.
Asimismo dice Sócrates en el Fedón acerca del engaño de los sentidos: “Lo que digo es que entonces reconocen los amantes del saber que, al hacerse cargo la filosofía de su alma, que está en esa condición, la exhorta suavemente e intenta liberarla, mostrándole que el examen a través de los ojos está lleno de engaño, y de engaño también el de los oídos y el de todos los sentidos, persuadiéndola a prescindir de ellos en cuanto no les sean de uso forzoso, aconsejándole que se concentre consigo mismo y se recoja, y que no confíe en ninguna otra cosa, sino tan sólo en sí misma, y lo que ella por sí misma capte de lo real como algo que es en sí. Y que lo que observe a través de otras cosas que es distinto en seres distintos, nada juzgue como verdadero. Que lo de tal clase es sensible y visible, y lo que ella sola contempla inteligible e invisible”. Platón, Fedón, 83a-b. Ed. Gredos, Madrid, 2010.
91 Textos Herméticos, CH IV, 5-6, ibíd.
92 Sal 55:14-15, Biblia de Jerusalén, ibíd. Recordemos que el arcano la Torre de Destrucción es llamado La Maison Dieu en francés, es decir la Casa de Dios.
93 Hoy día expuesto en el Museo Británico. Dicho relieve fue hallado en Babilonia y fue pasando por diferentes manos hasta llegar a Londres en 1935. Data de alrededor del 1800 a. C. y por su excepcional calidad y manufactura se cree que pertenecía a un santuario. Remitimos al estudio de Dominique Collon, The Queen of The Night. British Museum Publishing, 2019.
94 La visión del Cosmos para los Mesopotámicos era, en orden descendente: el Cielo de Anu (morada de los dioses), los Cielos Intermedios, el Cielo atmosférico, la Tierra, el Apsu (aguas subterráneas) y el Inframundo (mundo de los muertos).
95 Ver artículo de Mireia Valls en nº 58 de Symbolos en:
https://symbolos.com/n58verano2020/mesopotamia/4.dioses-de-sumer/0.dioses-de-sumer.htm
96 Federico González, El Tarot de los Cabalistas, vehículo mágico, ibíd.
97 Innana se interna en las profundidades armada con todos poderes por los que ha sido investida, de los cuales es privada por exigencia de su hermana a medida que va atravesando las siete puertas, quedando finalmente desnuda ante ella. La diosa acaba colgando de un gancho convertida en un trozo de carne podrida. Rescatada por su asistente Ninshubur, es sin embargo obligada a entregar a cambio un substituto que permanezca en el Inframundo, escogiendo a Dumuzi, su esposo, al que descubre disfrutando de la vida sin su compañía. Así, Dumuzi pasará seis meses en el Inframundo tras los cuales será relevado por su hermana Gestinanna, y así alternativamente. Ver artículo de Carlos Alcolea en nº 58 de SYMBOLOS: https://symbolos.com/n58verano2020/mesopotamia/1.aventuras-de-inanna/0.aventuras%20de%20inanna.htm Asimismo el teatro de voces inspirado en este artículo e interpretado por el Ateneo del Agartha en el canal de Ivoox: https://go.ivoox.com/rf/64389100
98 Sun Tzu, El arte de la guerra, citado por Federico González Frías, Diccionario de Símbolos y Temas Misteriosos, entrada “guerra”, ibíd.
99 Federico González Frías, Diccionario de Símbolos y Temas Misteriosos, entrada “Geografía Sagrada”, ibíd.
100 René Guénon, El reino de la cantidad y los signos de los tiempos, cap. XL. Ed. Paidós Orientalia, Barcelona, 1997.
101 Ibíd.
102 Federico González, Noche de brujas, Auto sacramental en dos actos. Ed. Symbolos, Barcelona, 2007.
103 René Guénon, Los estados múltiples del Ser, cap. XVI, Ed. Olañeta, Palma de Mallorca, 2006.
104 Federico González, En el útero del Cosmos, ibíd.
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