SYMBOLOS
Revista internacional de
Arte - Cultura - Gnosis
 

DIÁLOGOS: EN BUSCA DEL ORIGEN *
(2ª parte)

CARLOS ALCOLEA

Suena música. Se ve a los mismos de la primera parte, cada quien en su asiento. El ambiente es de serenidad y concentración.

Presentador: “Dicen los maestros herméticos: ‘El Paraíso está aún en esta tierra, pero el hombre está lejos de él hasta que no se regenere’”.1

Margarita Porete: Cierto, “nadie puede ver las cosas divinas mientras se encuentra mezclado y entremezclado en cosas temporales, es decir, en cualquier cosa menos que Dios.” Es más, “que él sea tan dador como fue de los grandes bienes que puede otorgar, e incluso de los que jamás fueron dados ni dichos por boca alguna ni pensados por ningún corazón, no depende de otra cosa más que de que nosotros queramos y sepamos disponernos a ello”.2

Presentador: Leo de la Introducción a la Ciencia Sagrada unas líneas en relación a lo que acaba de decir. El capítulo se titula ¿Dios existe? y el texto dice así: “Es lógico que si el conocimiento y la conciencia que tiene el hombre de sí mismo y del mundo no supera el horizonte de sus sentidos, éste fracase en la tentativa empírica y dialéctica de encontrar una respuesta o demostración a todo lo que le sobrepasa y lo trasciende. La propia noción de Dios no hace sino englobar y resumir en una palabra ese todo”.3 Profesor González Frías, usted concibió este maravilloso tratado donde está escrito lo que acabo de leer, así que por alusiones…

Federico: “La sociedad a la que pertenecemos, es decir la contemporánea, ha concebido la idea de que Dios –la unidad original– es un invento del hombre, aunque algunos de sus miembros piensan más bien que la deidad es un descubrimiento humano producido en cierta etapa de la historia. En ambos casos es el hombre el que crea a Dios, en absoluta contradicción con lo aseverado unánimemente por todas las tradiciones y civilizaciones de que se tenga memoria, las cuales afirman y establecen la correcta relación jerárquica entre el creador y su criatura”.4

Presentador: Se podría decir entonces que vivimos en una subversión del orden cosmogónico, de acuerdo a la propia chatura en la forma de concebir la creación y nuestro papel en ella.

Federico: Una “flagrante inversión que nace lógicamente del desconocimiento actual que poseemos acerca de lo sagrado, razón que nos obliga inconscientemente a ‘humanizar’ el concepto de Dios, hacerlo antropomorfo –lo que equivale a reducir a la deidad a las categorías del pensamiento y la concepción humana– y minimizarlo a la escala del hombre de hoy día y a la estrechez de su visión. El cual no encuentra nada mejor entonces que hacer morir a los dioses, no ‘creer’ ya en ellos sino más bien en lo ‘humano’ –lo cual ¡ay! es tomado como un progreso– como si fuera posible que las energías cósmicas y armónicas cuyos principios expresan las deidades dejaran de ser, o existir, por el simple expediente de negarlas”.5

Presentador: Así nos va…

Federico: “Estamos acostumbrados a pensar acerca de los panteones griego, romano, egipcio, caldeo o maya –o aun en el de los judíos, cristianos, islámicos, hinduístas y budistas–, como si sus dioses fuesen la propiedad privada de esos pueblos y religiones, y que además esos dioses fueran enteramente diferentes entre sí con identidades perfectamente particularizadas en un sistema clasificatorio imaginario. La realidad de lo sagrado queda así reducida a la capacidad ‘especulativa’ del hombre –o a un membrete indicativo en un casillero– y no se observa sin embargo que esos mismos hombres reconocieron a la deidad a través de los ‘números’ o medidas armónicas como patrones o módulos de pensamiento universal y expresión de las ideas arquetípicas siempre presentes como partes constitutivas del cosmos, que los símbolos representan y cuya energía-fuerza no ha dejado ni dejará de manifestarse mientras existan el tiempo y el espacio”.6

Presentador: Tal como lo explica resulta sencillo de entender, pero la realidad es que siempre hay algo que se nos escapa, más allá de nuestra construcción mental, así que nos quedamos con esa sensación de ignorancia permanente.

Margarita Porete: En efecto, “esta enseñanza custodia y transmite un secreto, inviolable por su naturaleza ilimitada y eterna, que no puede ser nombrado pues está más allá de toda cualidad y numeración, aunque sí puede ser experimentado interiormente por la conciencia”.7

Presentador: Se ha dicho que “todo se reduce a un dejarse ir activo, a un despertar interno, a un viaje del alma que no va a ninguna parte porque todo es en eterno presente y no consiste sino en recordar lo que ya se es desde siempre y está olvidado”.8

Hadewijch de Amberes: En ello reside el conocimiento de Dios, que se comienza a recibir en la fe y se hace perfecto en el amor. Él es la Inteligencia y quien la recibe, hace sabiamente la obra de su voluntad para que a su vez puedan recibirla quienes lo necesiten.

Presentador: Lo que usted dice, madame Hadewijch, me lleva a recordar al Maestro Eckhart cuando explica que esa voluntad “carece de ataduras al yo, ha salido de sí misma y se ha hecho imagen y forma de la voluntad divina. (…) Y con semejante voluntad eres capaz de todo, ya se trate del amor o de lo que quieras”.9

Hadewijch de Amberes: “Antes (…) yo quería saber siempre, en todo lo que hacía, y pensaba y me preguntaba sin cesar: ‘¿Qué es el Amor? ¿Quién es el Amor?’ (…) Hasta que comprendí todo lo que quiere el Amor, la voluntad de los Cielos y de los seres celestiales en todas sus manifestaciones, y la esencia plena de la justicia perfecta, y todas las faltas de los extraviados, y toda voluntad, verdadera o perversa de aquellos a los que vi. Y desde entonces, he sentido siempre el grado de amor de los que veía”.10

Giordano Bruno: Pienso que “el amor es aquello por cuya potencia todas las cosas son generadas; está en todas las cosas, vivo en aquello que está vivo, gracias a él todo lo que está vivo vive, y es él mismo la linfa vital de lo que está vivo; calienta lo que está frío. Ilumina lo que está oscuro, despierta lo que está adormecido, vivifica lo que está muerto, hace recorrer a las cosas inferiores la región supraceleste, transportándolas con divino furor; por su cometido, las almas son ligadas a los cuerpos, por su guía son alzadas a la contemplación, por su vuelo se unen a Dios superadas las dificultades naturales”.11

Hildegarda de Bingen: Y así es efectivamente como “los espíritus bienaventurados mirando asiduamente a Dios, se alegran de las buenas obras de los justos y ellos mismos las muestran en sí mismos y así, perseverantes en la alabanza a Dios, nunca se cansan, porque nunca podrán agotarlo. En efecto, ¿quién podría calcular las innumerables maravillas que hace Dios en la potencia de su poder? Nadie. Por cierto que los ángeles tienen un fulgor similar al de muchos espejos, en el cual ven que nadie obra así ni tiene tan grande poder como Dios; por ello tampoco nadie es semejante a Él, puesto que Él no está en el tiempo”.12

Presentador: Llegados a este punto, vamos a insertar una perla al hilo de la divinidad, extraída de los Textos Herméticos.

Música de fondo e imágenes proyectadas en la pantalla.


      
a) Pierre-Adrien Pâris. Hôtel de Crillon, 1777-80.   b) Detalle.

Voz en off: “Dios es el padre de todas las cosas, el sol el artesano, y el cosmos el instrumento de su artesanía. La sustancia inteligible gobierna el cielo, el cielo a los dioses, y los demonios, bajo las órdenes de los dioses, gobiernan a los hombres. Y éste es el ejército de los dioses y los hombres”.13

     
a) Boetius Adamsz. à Bolswert. Considera, ô homo, finem tuum & vias tuas, 1620.
b) Jan David S. J. Duodecim specula deum - Specvlvm creatvrarvm, 1610.

Voz en off: “Dios crea todas las cosas por sí mismo a través de ellos y todas son parte de Dios; y si son partes de Dios, Dios es todas las cosas. De modo que creando todas las cosas, se crea a sí mismo y no podría cesar nunca, pues él mismo es incesante. Y puesto que Dios no tiene fin, así su creación no tiene principio ni fin”.14


      
a) Escuela de Durero. Urania, Musa de la Astronomía, 1504.   
b) David Joris, Wonder Boeck (Libro de las Maravillas), 1542.

Presentador: Señor Marsilio Ficino, usted tradujo estos textos, –revelados al hombre por el escriba divino–, y mediante su recitación y canto acompañado por la música de su lira, activaba su gran poder evocativo y se abría paso a los mundos invisibles en pos del origen. En la primera parte ya nos enseñó este arte, pero, ¿sería mucho pedir otro ejemplo?

Marsilio Ficino: Con mucho gusto. Cantaré un tema de Amor, del Comentario a ‘El Banquete’ de Platón. (Toca la lira) “Ciertamente aquel sumo autor primero crea todas las cosas, en segundo lugar a él las rapta, y en tercer lugar, las da su perfección. Cada una de éstas fluye, cuando nacen, de esta perenne fuente, luego a esta refluyen, cuando intentan alcanzar su origen, y por último se perfeccionan, después de que regresaran a su principio. Orfeo, vaticinando esto, llamó a Júpiter principio, medio y fin del universo. Principio en tanto que produce; medio, en tanto que hace retornar lo producido a sí mismo; fin, en tanto que perfecciona lo que vuelve a él. Así, podemos apelar a éste, como se dice a menudo en las obras de Platón, rey del universo, bueno, bello y justo. Bueno, digo, cuando crea; bello, cuando atrae hacia él; justo, cuando perfecciona a cada uno según su mérito”.15

Presentador: Gracias. Toca la lira como nadie.

Boccaccio: Sin hallar contradicción con lo que ha expuesto maravillosamente, coincido con quienes pretendieron que la Tierra era la creadora de todas las cosas, al ver que en ella reside la mente divina con cuyo pensamiento y voluntad se producen las cosas. “A esta la llamaron Demogorgón. Al que efectivamente yo considero el padre y principio de los dioses paganos, puesto que he descubierto, según las ficciones poéticas, que éste no ha tenido ningún padre y porque he leído que éste ha sido no sólo padre de Éter, sino abuelo, y de otros muchos dioses de los que éstos han nacido”.16

Presentador: Señor Boccaccio, según cuenta en su Genealogía de los dioses paganos, a Demogorgón, “para que no se angustiara con el tedio de la soledad, la antigüedad generosa y que todo lo ve, (…) le dio como compañeros a la Eternidad y al Caos y a continuación un importante batallón de hijos”.17

Bocaccio: Sí, Claudio Claudiano dice que la Eternidad es “desconocida e inaccesible para nuestra mente”, y la describe como la “desaliñada madre de los años que apenas puede ser abordada por los dioses, cueva de la vida inmensurable que de su vasto regazo suministra y retira los tiempos; una serpiente abarca el antro en el que con plácido númen consume todas las cosas y continuamente se reviste de escamas y volviendo la boca devora su cola recorriendo nuevamente los orígenes en silencioso deslizamiento. Guardiana del Vestíbulo, aunque anciana de rostro agradable, la naturaleza se sienta ante las puertas y de todos sus miembros cuelgan las volátiles almas”.18

Presentador: Menudo espectáculo nos acaba de plantear. Y esto en cuanto a la Eternidad… ahora, escenifique el Caos…

Bocaccio: El Caos, como afirma Ovidio en el comienzo de su más grande obra, fue una materia confusa y mezcla de todas las cosas que iban a crearse. Pues dice así (I, 6-9): “Uno era el rostro de la naturaleza en el orbe entero, al que llamaron Caos, masa informe y enmarañada y no otra cosa que un peso inerte y, amontonadas en él, las semillas discordantes de cosas mal unidas, etc”.19

Presentador: Su descripción, me recordó de pronto algunas imágenes de esas visiones que usted describe con tanta viveza, madame Hadewijch… ¿Sabe a lo que me refiero?

Hadewijch de Amberes: Sí. “Una noche de navidad, mientras estaba acostada, enferma, fui arrebatada en el espíritu. Y vi un abismo turbulento y profundo, grande y tenebroso. En su inmensa sima estaban encerrados todos los seres, firmemente contenidos en ella. La tiniebla iluminaba y penetraba todo. La profundidad insondable del abismo era tal que nadie podría alcanzar nunca su fondo. Renuncio a describirlo (…) pues es lo indecible (…) lo que vi era inmenso. Era todo el poder de nuestro Amado. (…) En el vasto espacio, vi nacer a un niño en los espíritus que aman en secreto, espíritus ocultos a sus propios ojos en la profundidad de que hablo y a quienes no falta más que perderse en ella para siempre”.20

Presentador: Son tremendas estas visiones que relata, no exentas de horror.

Hadewijch de Amberes: Cierto, “un día de Epifanía, fui atraída fuera de mí (…) y arrebatada en el espíritu. Vi una ciudad grande y elevada adornada de perfecciones, y en su centro un Ser se sentaba sobre un disco, que continuamente se revelaba y ocultaba en su misterio. Y Aquel que estaba sentado, por encima permanecía inmóvil, sin embargo, en el interior del disco, giraba con una rapidez indecible”.21

Presentador: Disculpe si la interrumpo, pero es que me parece importante esto último, ha dicho que aquel Ser sentado sobre un disco, “por encima permanecía inmóvil, sin embargo, en el interior del disco, giraba con una rapidez indecible”.

Hadewijch de Amberes: Exacto. “El torbellino en que tenía lugar el giro del disco, y en el interior el giro del Ser, era de una profundidad inaudita y tan tenebrosa que ningún horror se puede comparar a la que ésta inspiraba. Y el disco, por dentro de su cara superior, dejaba aparecer toda especie de piedras preciosas con el fondo de oro límpido, mientras que, en el lado oscuro donde se producía el tremendo giro, parecía como llamas terribles que devoraban el cielo y la tierra, de manera que allí todo se perdía y todo quedaba engullido”.22

Presentador: Muchas gracias por su testimonio, madame.

Hadewijch de Amberes: “Nadie que no perteneciera a las llamas terribles de ese Disco y no estuviera abismado en la profundidad de la Sima podía ver el rostro del que allí se sentaba. Y ese Rostro, atrayendo a él a todos los muertos, los volvía vivos, y hacía florecer todo lo árido, y todos aquellos que eran pobres y fijaban en él la mirada recibían riquezas abundantes. Los débiles se volvían fuertes, y todos aquellos que hasta entonces eran diversos y múltiples, en él se hacían uno”.23

Presentador: De ese Principio recibe el hombre el hálito vital y la luz de la Inteligencia, “la auténtica intuición intelectual que le permite conocer de manera directa, simultánea y sin reflejos (es decir no dual, racional o cerebral) a la Unidad en todas las cosas”.24

Marsilio Ficino: Al principio Dios… (Pausa).

Presentador: Adelante señor Ficino, tiene usted la palabra.

Marsilio Ficino: Sí… decía que “al principio Dios crea la sustancia de esa mente, que llamamos esencia. Esta, en el primer momento de su creación es informe y oscura, pero por un deseo innato se vuelve hacia su principio creador, siendo iluminada por un rayo que enciende el deseo de la unión. (Toca la lira) Y al unirse es formada, pues Dios que todo lo puede, imprime en la mente que a él se une la naturaleza de todas las cosas que deben ser creadas. En aquella entonces se pintan de un modo espiritual, por así decir, todas las cosas que percibimos en los cuerpos. Allí se generan las esferas de los cielos y de los elementos, las estrellas, la naturaleza de los vapores, y las formas de las piedras, de los metales, de las plantas, de los animales. De este modo, no dudamos que las formas de todas las cosas, concebidas con la ayuda de Dios en esta mente superior, son las ideas. Y a la forma e idea del cielo, a menudo la llamamos dios cielo, y a la forma del primer planeta, Saturno, del segundo, Júpiter, e igualmente con los planetas que siguen. Y así a la idea del elemento fuego la llamamos Vulcano, a la del aire Juno, a la del agua Neptuno, y a la de la tierra Plutón”.25

Presentador: San “Agustín nos enseña que Dios se oculta también a lo más íntimo del alma con la operación de su gracia mediante la cual se manifiesta en el alma, pero tan secretamente que nadie puede saberlo, a no ser el hombre que esconde él mismo este secreto en su profundidad”.26

Federico: “Todos los seres y las cosas expresan una realidad oculta en ellos mismos, la cual pertenece a un orden superior, al que manifiestan, y son el símbolo de un mundo más amplio, más realmente universal, que cualquier enfoque particular o literal, por más rico que éste fuese. En verdad la vida entera no es sino la manifestación de un gesto, la solidificación de una Palabra, que contemporáneamente ha cristalizado un código simbólico. Ese es el libro de la vida y del universo, en el que está escrito nuestro nombre y el de todos los seres y las cosas, y los distintos planos en que conviven y se expresan, comunicándose perpetuamente, interrelacionándose entre sí a través de gestos y símbolos. La trama entera del cosmos es en verdad un símbolo que cada una de sus partes expresa a su manera.
Y si toda la manifestación es simbólica y el universo un lenguaje, un código de signos, nosotros somos también símbolos y conocemos y nos relacionamos a través de ellos. Todo pasa entonces a ser significativo y cada cosa está representando otra de orden misterioso y superior a la que debe la vida, su razón de ser”.27

Presentador: Usted también insiste en multitud de ocasiones en el código numérico como un vehículo mágico para acceder a estas otras realidades y en último término a la metafísica, lo supracósmico.

Federico: “Cada cosa tiene nueve reflejos de sí, dice la tradición cabalística, y esos reflejos o aspectos de la unidad original, sumados a ella misma (1 + 9 = 10), conforman un todo, o un ciclo completo, que es tanto el del universo entero como el ciclo particularizado de cada una de sus partes. El código simbólico de la aritmética de Pitágoras no dice otra cosa, y llama a este ciclo de los nueve primeros números, el de los números naturales, al cual pueden reducirse todos los números posibles. Este código básico numérico es fundamental, pues sintetiza todas las posibilidades de la serie y crea un sistema con el que es posible numerar todas las cosas. Numerar todas las cosas es darles vida, es nombrarlas. Y va de suyo que la aritmética a la que nos referimos dista mucho de su aplicación exclusivamente cuantitativa, que es casi la única que conocemos los nacidos en la sociedad moderna. Bien por el contrario, el código numérico expresa principios o ideas universales, que cada dígito manifiesta a su manera; y la misma diferencia que existe entre ellos (vgr. la unidad con respecto al binario, el binario referido a la tríada) no está sino señalando esta variedad conceptual, o las distintas modalidades de una misma energía, que es precisamente la descrita en la serie numérica”.28

Margarita Porete: “¡Ah, Unidad! –dice el Alma poseída por la Divina Bondad–, engendráis unidad y esta unidad refleja su ardor en unidad. Y el divino amor de unidad engendra en el Alma anonadada, en el Alma liberada, en el Alma clarificada, substancia permanente, fruición agradable e íntima conjunción”.29

Presentador: “Ese estado sintetiza todo lo que puede conocerse en el camino iniciático”...30

Margarita Porete: “Y entonces la deidad hace en nosotros, para nosotros, sin nosotros, sus divinas obras: Él es el que es; por ello es lo que de él es: amante, amado, amor. Por ello somos nada pues nada tenemos de nosotros mismos”.31

Hildegarda de Bingen: Estoy de acuerdo. “Dios, que me creó y que como Señor tiene potestad sobre mí, es mi fortaleza; (…) a través de Él tengo el espíritu vital, por el cual vivo y soy movida y por el cual conozco todos mis caminos. Por ello también este Dios y Señor, una vez que lo he invocado sinceramente, pondrá mis pasos a la velocidad de sus mandatos, (…) y de este modo me conducirá sobre aquella altura (…) de manera que yo le cantaré incansables alabanzas, una vez que haya alcanzado la bienaventuranza de las cosas celestiales”.32

Presentador: Cantar alabanzas al Innombrable es de lo más efectivo para la salud del alma, madame Hildegarda; aquí va este precioso himno:

Música de fondo e imágenes proyectadas en la pantalla.



Rafael. El Parnaso, 1511. Museo Vaticano.

Voz en off: “Al Dios Desconocido.
Apenas sé cantar pero cómo cantarte
hasta el último aliento,
dejando de ser yo para ser sólo canto,
que canta a la vida que me das
para conocerte y así poder amarte
como sólo tu sabiduría sabe hacerlo”.33


      
a) Michael Pacher. Detalle Coronación de la Virgen. Grandcamp-Maisy, Francia, s. XV.
b) Anónimo. Detalle sillería coro Monasterio de Santa Mª la Real de Nájera, La Rioja, s. XV.

Voz en off: “Desde su silencio, que es el tuyo,
bien sé que no estoy solo.
Todo está en mí porque estás en mí:
¿quién eres tú sino tú en mí?
Dándolo todo, lo tengo todo
y teniéndolo todo, te lo doy todo”.34


      
a) Libro de la santísima trinidad, 1410-1419.
b) Origen desconocido.

Voz en off: “Y porque sé lo que callas,
Sólo eso quiero oír.
Contigo aprendí a amarte y penetrarte
para poder ver en lo ordinario lo sublime.
Te inviertes y desdoblas
para que pueda reconocerte
y de cada reflejo tuyo
de dos hagamos uno.
Y en cada encuentro nos dejamos
para no dejar de encontrarnos”.35


      
a) Andreas Friedrich. Emblemes nouvelles. Frankfurt, 1617
b) Origen desconocido.

Boccaccio: “La poesía (…) vive en los cielos entremezclada con las decisiones divinas, mueve desde lo alto las mentes de unos pocos hombres al deseo del renombre eterno y con su belleza los empuja a sublimes pensamientos y a los arrastrados les muestra las peregrinas invenciones y hace brotar exquisitas palabras de los ingenios eminentes. Y si alguna vez, invocada con plácida súplica, desciende desde su elevada sede acompañada por las sagradas Musas, no busca para habitarlos los excelsos palacios de los reyes ni las suaves moradas de los voluptuosos, sino que entra y habita en las cuevas y en los lugares escarpados de los montes, las sombras de los bosques, las plateadas fuentes, los retiros de los estudiosos”.36

Presentador: Es muy bello visualizar la poesía como “una entidad del mundo intermediario” señor Boccaccio, y al mismo tiempo como “un arte, una expresión ritmada y hay culturas para las cuales la poesía es análoga a la profecía y los poetas a los profetas”. Incluso se ha dicho que “los grandes artistas ejecutan ‘como los dioses’”.37

Boccaccio: Eso no es todo, “hay además, (…) por regalo divino una casa en las tierras, hecha a imitación de la asamblea celestial, dedicada tan sólo a los estudios. En ésta, en un elevado trono, salida del regazo de Dios, la filosofía, maestra de las cosas, preside con augusta faz y brillante por el divino resplandor, cubierta de regios vestidos y engalanada con una corona de oro, no de otro modo que como emperatriz de los mortales, con su mano izquierda sujeta los libros, con su derecha lleva el cetro real y con elocuentes palabras enseña a los que quieren oír cuáles son las costumbres dignas de alabanza de los hombres, cuáles las fuerzas de la madre naturaleza, cuál el verdadero bien y los secretos del cielo. Si entras en ella, no hay duda de que verás el santuario más digno de todo respeto y, si miras alrededor, verás con toda claridad qué pueden hacer los estudios humanos, qué investigar los ingenios, qué comprender las inteligencias, y hasta tal punto te admirarás que dirás contigo que una sola casa lo contiene todo, es más que es casi la propia representación de la mente divina”.38

Giordano Bruno: “Y así es que no ha sido dicho vanamente que Júpiter llena todas las cosas, habita todas las partes del universo, es el centro del ser; él es uno en todo y por él uno es todo”.39

Presentador: Corríjame si me equivoco, señor Bruno, usted ha dicho que “la unidad está en todo el mundo infinito, al igual que el mundo infinito en la unidad”.40

Giordano Bruno: Cierto. “El universo es (…) uno, infinito, inmóvil. Una (…) es la potencia absoluta, uno el acto, una la forma o alma, una la materia o cuerpo, una la cosa, uno el ser, uno el máximo y supremo; este uno no puede ser comprendido; es por ello indefinible e indeterminable y, por tanto, sin límite ni término y, en consecuencia, inmóvil. No se mueve localmente, pues fuera de él no hay lugar por donde se traslade, puesto que él lo es todo. No se engendra, porque no hay otro ser que pueda desearle o aguardarle, puesto que posee todo el ser. No se corrompe, porque ninguna otra cosa hay en lo que se transforme, puesto que él es toda cosa. No puede disminuir ni crecer, puesto que él es infinito. Nada se le puede añadir, así como nada se le puede sustraer, pues el infinito no tiene partes proporcionales. No se le puede cambiar en otra disposición, porque no hay nada exterior por lo que padezca o de donde le venga afección alguna. Además, porque él comprende todas las contrariedades en su ser en unidad y harmonía, y no puede tener inclinación hacia un ser diferente y nuevo o hacia otra manera de ser, (por eso) no puede estar sujeto a mutaciones según cualidad alguna, ni puede tener un contrario o un diverso que lo cambie, porque en él toda cosa concuerda”.41

Presentador: Hablemos de aprender a comprender las contrariedades y de conjugar los opuestos…

Hadewijch de Amberes: “Los caminos de Amor son inauditos,
como bien sabe quien pretende seguirlos;
turban de repente el corazón resuelto,
el que ama no puede encontrar constancia.
Aquel a quien Amor
toca en el fondo del alma
conocerá muchas horas sin nombre [de desolación].
Tan pronto ardiente, tan pronto frío,
tan pronto tímido, tan pronto audaz;
muchos son los caprichos del Amor.
Pero a cada momento nos recuerda
nuestra inmensa deuda
con su elevado poder
que nos atrae y nos reclama para Él solo.
Tan pronto gracioso, tan pronto terrible,
próximo ahora, lejano después;
para quien le conoce y en él confía,
esto mismo es el gozo supremo.
¡Cómo Amor abraza y golpea a la vez!
Tan pronto humillado, tan pronto exaltado,
oculto ahora, revelado después;
para ser colmada por Amor un día
hay que correr riesgos y aventuras
hasta alcanzar
el punto en que se degusta
la pura esencia de Amor.
Tan pronto ligero, tan pronto pesado,
oscuro ahora, claro después;
en la dulce paz, en la asfixiante angustia
dando y recibiendo,
ésa es la vida de aquéllos
que se pierden
en los caminos de Amor”.42

Federico: “Del amor se dice que es la fuerza de atracción de los contrarios u opuestos, el centro de unión donde se concilian las energías verticales y horizontales, activas y pasivas del cosmos y del hombre, haciendo posible el equilibrio y la verdadera concordia (o ‘unión de los corazones’) universal, de ahí que los antiguos griegos vieran en él al hijo de Afrodita y Hermes, (al igual que su hermana la diosa Harmonía) de donde nace también el Hermafrodita, es decir el Rebis, el cual representa en el ser humano la unión perfecta y armoniosa de su naturaleza masculina y femenina, activa y pasiva, yang y yin. En efecto, es con el fuego del amor, y la sutil pasión que él genera, como se lleva a cabo la obra de la transmutación alquímica, porque ese fuego es el propio amor al Conocimiento y a la Sabiduría”.43

Presentador: Amor que comprende toda disputa desde que el Mundo es mundo.

Boccaccio: Esto es así desde siempre; tiene que ver con... mejor comienzo por el principio. Verán, “estando sentado Demogorgón en el antro de la Eternidad para descansar, se dio cuenta de que había un tumulto en el útero de Caos y, agitado por ello, abrió con su enorme mano el vientre de Caos y, arrancando a Litigio que provocaba el tumulto porque tenía un aspecto vergonzoso y deshonesto, lo arrojó a los aires. Él, al punto, salió volando hacia lo alto, pues no podía descender a los lugares inferiores, pareciendo el más inferior de todas las cosas (quien) lo había arrancado del útero materno”.44

Presentador: ¿Qué significado podríamos extraer de esta historia, señor Boccaccio?

Boccaccio: “En estas ficciones no hay un único conocimiento, sino que más bien (…) es de múltiple significado. (…) Para que se comprenda más fácilmente, pondré un ejemplo. Según la ficción poética, Perseo, el hijo de Júpiter, mató a la Górgona y vencedor voló a los aires. Cuando se lee al pie de la letra se le concede significado histórico. Si se busca un significado moral a partir de esta literalidad, aparece la victoria del prudente contra el vicio y el acceso a la virtud. Pero si queremos tomarlo de una manera alegórica, se designa como la elevación de la mente piadosa, una vez despreciados los placeres mundanos, al cielo. Además también se podría decir con un sentido místico que mediante la fábula se representa la ascensión de Cristo junto al padre una vez que ha triunfado como príncipe del mundo”.45

Presentador: ¿Y trasladado al nacimiento de Litigio?

Boccaccio: “Pienso que Demogorgón, que se da cuenta de que se produce un tumulto en el útero del Caos, no es otra cosa que la divina sabiduría a la que incita alguna causa, por ejemplo la madurez del vientre, esto es que ha llegado la hora del tiempo fijado, y así ha querido tomar a su cargo la creación y apartar con un orden determinado las cosas que estaban mezcladas, y entonces ha extendido la mano, es decir ha prestado atención a su voluntad para producir una obra hermosa y ordenada de un informe lodazal”.46

Presentador: Es evidente pues, que antes que otras cosas, separa los elementos que estaban confundidos entre sí.

Boccaccio: En efecto, “los calientes luchaban con los fríos, los secos con los húmedos, los ligeros con los pesados. Y como pareciera la primera acción del dios haber arrancado a Litigio de las cosas que luchaban imponiendo un orden, fue llamado el primer hijo de Demogorgón. Que fue arrojado a causa de su vergonzoso aspecto, porque es muy vergonzoso litigar; el haber volado a lo alto más parece prestar armonía a un orden inventado que querer significar otra cosa. Después el arrojado no tenía a dónde dirigirse si no se encaminaba a lo alto, puesto que se sabe que él había sido sacado a la luz en las partes inferiores del mundo ya producido”.47

Presentador: ¿Qué quiere decir esto?

Boccaccio: “En cuanto al sentido intrínseco me doy cuenta de que muy a menudo surgen los litigios entre los mortales por incitación de los cuerpos superiores. Además puede decirse que aquél fue lanzado a la tierra por los dioses de arriba, puesto que entre los dioses de arriba todo se realiza con un seguro y perpetuo orden, a la vez que entre los mortales apenas se encuentra algo que sea concorde”.48

Marsilio Ficino: Por eso hemos de tener siempre presente al amor y sus tres beneficios: “que, estando divididos desde hace mucho tiempo, restituyéndonos la integridad, nos lleva al cielo, que coloca a cada uno en su lugar y hace que todos se encuentren a gusto en esa distribución, y que, eliminando todo disgusto, con su ardor enciende en el espíritu continuamente el deleite como si fuese nuevo y le hace feliz con esa fruición dulce y cariñosa”.49

Presentador: Nos estamos acercando al fin, pero aun queda un poco de tiempo para alguna otra consideración, que necesariamente ha de ser breve.

Hidelgarda de Bingen: Para mí está claro que “el hombre es la obra plena de Dios, ya que Dios es conocido a través de él y Dios creó todas las creaturas a causa de él, y le concedió, gracias a la racionalidad, anunciarlo y alabarlo en el beso del verdadero amor. Pero le faltó una ayuda a su semejanza. Por ello Dios le dio la ayuda, que fue la forma de espejo de la mujer; en ella ocultó todo el género humano que había de engendrarse en la fuerza de la fortaleza de Dios, como había hecho al primer hombre en la fuerza de su fortaleza. Por consiguiente, el varón y la mujer han sido así mezclados, como una obra existe gracias a otra; porque el varón sin la mujer no será llamado varón, ni la mujer sin el varón será llamada mujer. (…) El varón significa la divinidad, pero la mujer significa la humanidad del Hijo de Dios”.50

Presentador: Ambas caras de una sola y única moneda. Ahora, a modo de conclusión y cierre, un último apunte; está en el aire la Palabra…

Giordano Bruno: “El tiempo todo quita y todo da, todo se transforma, nada se aniquila; uno sólo es eterno y persevera eternamente uno, semejante y mismo. Con esta filosofía mi espíritu se engrandece y mi intelecto se magnifica. Sin embargo, cualquiera que sea el momento de esa noche que espero, si la mutación se realiza, yo que estoy en la noche espero el día y aquellos que están en el día, esperan la noche. Todo lo que es, es aquí o allá, o cerca o lejos, ahora o luego, pronto o tarde. Así pues, gozad, conservaos saludable si podéis, y amad a quien os ama”.51

Margarita Porete: “Yo, criatura hecha por el creador, a través de la que el propio creador hizo de sí este (discurso), para quién no lo sé, ni quiero saberlo, pues no he de quererlo –me basta, por cierto, si está en el secreto saber de la divina sapiencia y en la esperanza–; pero a estos yo los saludo por el amor de la paz de caridad en la altísima Trinidad, que ella se digne a guiarlos, dándoles testimonio de su vida a través de los informes de (quienes lo) oyeron”.52

Marsilio Ficino: “No podemos no amar el amor divino, que nos dispensa todos los bienes. Por esto, veneraremos a este amor divino que nos es tan propicio de tal manera que honremos su sabiduría y admiremos su poder, para que mediante el amor como guía, Dios nos sea propicio, por así decirlo, todo entero y amándole entero con un amor ardiente, gocemos de él todo entero con un amor eterno”.53

Hadewijch de Amberes: “Quien quiera satisfacer al Amor,
que nada se reserve, le aconsejo,
sino que entregue todo su ser
y viva para esta obra sublime,
secreta para los amantes,
desconocida a los extranjeros
que del Amor no comprenden la esencia.
Quien no se arriesgue
a los dulces extravíos en la escuela del Amor,
lo ignorará para siempre”.54

Presentador: Antes de despedirnos, me gustaría agradecer su presencia a los siete, de todo corazón, así como su generosa colaboración y sus enseñanzas. Desde el primer momento en que contacté con ustedes, estuvieron alentando esta iniciativa con mensajes y llamadas, además de los diálogos y encuentros constantes que tuvimos para preparar el programa. En uno de esos encuentros precisamente, se barajó terminarlo con la lectura de un fragmento de la Introducción a la Ciencia Sagrada por parte de quien lo concibió, que es don Federico González Frías. Así que como en todo momento estuvo de acuerdo con la idea, será él quien dé la nota final en este concierto de voces. Estoy seguro de que todo esto, de una u otra manera, ha de dar sus frutos, aunque no sepamos cómo. Saludos y muy buenas noches. Si es tan amable, profesor, tiene usted la palabra.

Federico González: “Crecer es una oportunidad y un derecho que todos los seres humanos poseemos. Si todo está en la mente y en el corazón del hombre es muy importante que éste reconozca su propia naturaleza y actúe de acuerdo a ella. A su nivel, no hay nada más importante que el hombre mismo. Y conociendo éste sus infinitas posibilidades, y también sus limitaciones, podrá hallar paz para sí, dicha en su trabajo y alegría general.
Queremos recordar aquí algunas nociones fundamentales sobre la Iniciación:
– Todo conocimiento es esencialmente una identificación.
– Este conocimiento sólo es posible porque el ser que es un individuo humano en un cierto estado contingente de manifestación, es también otra cosa al mismo tiempo.
– Todo conocimiento al que pueda llamarse verdaderamente iniciático resulta de una comunicación establecida conscientemente con los estados superiores [del ser].
– El conocimiento directo del orden trascendente, con la certeza absoluta que implica, es evidentemente, en sí mismo, incomunicable e inexpresable; toda expresión, siendo necesariamente formal por definición misma, y por consiguiente individual, le es por ello inadecuada y no puede dar de él (...) más que un reflejo en el orden humano.
– Todo conocimiento exclusivamente ‘libresco’ no tiene nada en común con el conocimiento iniciático, incluso contemplado en su estado simplemente teórico.
Mencionando como una de las condiciones de la misma:
– El trabajo interior por el cual este desarrollo será realizado gradualmente, si cabe con el auxilio de ‘coadyuvantes’ o de ‘soportes’ exteriores, sobre todo en los primeros estadios, haciendo pasar al ser, de escalón en escalón, a través de los diferentes estados de la jerarquía iniciática, para conducirlo al objetivo final de la ‘Liberación’ o de la ‘Identidad Suprema’”.55

Música. Todos se ponen en pie y forman un círculo en el centro donde conversan.

Fin de la emisión.


NOTAS.
* Obra teatral en formato televisivo.
1 Federico González y col. Revista SYMBOLOS Introducción a la Ciencia Sagrada. Programa Agartha. Barcelona, 2003.
2 Margarita Porete. El espejo de las almas simples. Ediciones Siruela. Madrid, 2015.
3 Federico González y col. Revista SYMBOLOS Introducción a la Ciencia Sagrada. Programa Agartha. Op. cit.
4 Federico González. El simbolismo Precolombino. Editorial Libros del Innombrable. Zaragoza, 2016.
5 Ibíd.
6 Ibíd.
7 Mireia Valls. Mujeres Herméticas. Voces de la Sabiduría en Occidente. Mtm editores. Barcelona, 2007.
8 Ibíd.
9 Maestro Echart. Tratados y Sermones. Editorial Las Cuarenta. Buenos Aires, 2013.
10 Hadewijch de Amberes. Visiones. Editorial Jose J. de Olañeta. Palma de Mallorca, 2005.
11 Giordano Bruno. El Sello de los Sellos. Editorial Libros del Innombrable. Zaragoza, 2007.
12 Hildegarda de Bingen. Libro de las Obras Divinas. Editorial Herder. Barcelona, 2009.
13 Textos Herméticos. Editorial Gredos. Madrid, 1999.
14 Ibíd.
15 Marsilio Ficino. De Amore. Comentario El Banquete de Platón. Editorial Tecnos. Madrid, 2008.
16 Giovanni Boccaccio. Genealogía de los dioses paganos. Editora Nacional. Madrid, 1983.
17 Ibíd.
18 Ibíd.
19 Ibíd.
20 Hadewijch de Amberes. Visiones. Op. cit.
21 Ibíd.
22 Ibíd.
23 Ibíd.
24 Federico González y col. Revista SYMBOLOS Introducción a la Ciencia Sagrada. Programa Agartha. Ibíd.
25 Marsilio Ficino. De Amore. Comentario El Banquete de Platón. Op. cit.
26 Maestro Echart. Tratados y Sermones. Op. cit.
27 Federico González. El Simbolismo de la Rueda. Editorial Libros del Innombrable. Zaragoza, 2016.
28 Federico González. Tarot. Mtm Editores. Barcelona, 2008.
29 Margarita Porete. El espejo de las almas simples. Op. cit.
30 Mireia Valls. Mujeres Herméticas. Voces de la Sabiduría en Occidente. Op. cit.
31 Margarita Porete. El espejo de las almas simples. Ibíd.
32 Hildegarda de Bingen. Libro de las Obras Divinas. Op. cit.
33 Ateneo del Agartha. Himnos del Agartha. Editorial Libros del Innombrable. Zaragoza, 2019.
34 Ibíd.
35 Ibíd.
36 Giovanni Boccaccio. Genealogía de los dioses paganos. Ibíd.
37 Federico González Frías. Diccionario de Símbolos y Temas Misteriosos. Editorial Libros del Innombrable. Zaragoza, 2013.
38 Giovanni Boccaccio. Genealogía de los dioses paganos. Ibíd.
39 Giordano Bruno. Mundo, Magia, Memoria. Editorial Biblioteca Nueva. Madrid, 2007.
40 Giordano Bruno. Expulsión de la bestia triunfante. Alianza Editorial. Madrid, 1995.
41 Giordano Bruno. Mundo, Magia, Memoria. Op. cit.
42 Hadewijch de Amberes. El lenguaje del deseo. Editorial Trotta. Madrid, 1999.
43 Federico González y col. Revista SYMBOLOS Introducción a la Ciencia Sagrada. Programa Agartha. Ibíd.
44 Giovanni Boccaccio. Genealogía de los dioses paganos. Ibíd.
45 Ibíd.
46 Ibíd.
47 Ibíd.
48 Ibíd.
49 Marsilio Ficino. De Amore. Comentario El Banquete de Platón. Ibíd.
50 Hildegarda de Bingen. Libro de las Obras Divinas. Ibíd.
51 Giordano Bruno. Candelero. Ellago Ediciones. Castellón, 2004.
52 Margarita Porete. El espejo de las almas simples. Ibíd.
53 Marsilio Ficino. De Amore. Comentario El Banquete de Platón. Ibíd.
54 Hadewijch de Amberes. El lenguaje del deseo. Op. cit.
55 Federico González y col. Revista SYMBOLOS Introducción a la Ciencia Sagrada. Programa Agartha. Ibíd.

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