SYMBOLOS
Revista internacional de 
Arte - Cultura - Gnosis
 
SEKHMET
ANA CONTRERAS
(Continuación)

En otro orden de cosas, hasta nuestros días ha llegado el uso del Udyat como amuleto. Este uso tiene origen en el mito de Osiris, cuando Horus lo utiliza para devolverle la vida. A partir de entonces, pues se dice que Osiris fue la primera momia, fue insertado en incisiones hechas en el cuerpo del difunto o escondido entre las vendas que lo cubrían. Se decía que potenciaba la vista y por tanto en otro plano la visión, que servía contra el mal de ojo46 y como protección en el Mundo de los Muertos.

En cuanto a esta última finalidad, en los Textos de los Sarcófagos se decía que el difunto, gracias al Udyat, se convertía en este último, inspirando el terror en quien quisiera hacerle algún daño y protegiéndose a sí mismo.

Este terror que infundía la diosa le valió varios apelativos que hacen eco de la violencia con la que puede llegar a actuar. Pero a continuación vamos a ver que no todos corresponden a esa faceta.

Para empezar, diremos que su nombre proviene de la raíz "sejem" (o "sekem"), cuyo significado es "violento". Era considerada, junto con Basthet47, la diosa de la guerra. De ahí su relación con el rigor e incluso con la venganza como hemos visto con los mitos de Ra y de Horus. Como vimos, su cuerpo ardiente y sus flechas incandescentes48 destruyen a los enemigos de Ra, de la cual es instrumento de venganza.

A este respecto, Sekhmet recibe como nombres principalmente "la poderosa" y "la terrible", que aluden a su fuerza y poder.

Pero también se la conoce como "La señora del Oeste" y a la vez como "La que frena la oscuridad", ambos apelativos relacionados con su aspecto funerario. Sekhmet tenía un lugar en la Sala del Juicio y era guía y protectora de los justos ante los peligros del Inframundo, aunque al mismo tiempo era la soberana de la Cámara de las Llamas y se encargaba de quemar a los condenados.

Asimismo, en algunas representaciones, por ejemplo, se la puede encontrar representada como una mujer con cabeza de cocodrilo, en clara relación con la fertilidad49, y por otro lado, otro de los calificativos que recibe es "Soberana del desierto", diciéndose de ella que su aliento creaba el calor del desierto.

Estos rasgos aparentemente contradictorios señalan que se trata de un símbolo bien particular, como el de la serpiente, de tipo ambiguo, pues tan pronto representa una cosa como su contrario. De hecho, es precisamente esa paradoja lo que la hace tan poderosa.

Otro de los apelativos que recibía era el de "Diosa del amor". Considerada la más bella de entre las diosas, se decía de ella que provocaba pasiones. De hecho, las fiestas que se celebraban anualmente en su honor acababan en una gran orgía colectiva50. Esta faceta alude a la fase de embriaguez en que la diosa por fin se calma y olvida su sed de sangre entrando en un estado de gracia que compensa el terrible rigor desplegado. En este caso, el olvido se hace necesario para que la rueda siga girando.

También era llamada "Experta en magia", don que compartía con su esposo Ptah. Se decía que gracias a sus conocimientos de magia podía sanar. Sus sacerdotes formaban una casta de sanadores que fundamentaban su ciencia en el rito de apaciguar a la diosa.

Respecto a Ptah51, su hermano y esposo, era considerado creador del mundo52, así como "maestro constructor", inventor de la albañilería, patrón de arquitectos y artesanos. Pero lo que más nos interesa aquí es que, como Sekhmet, era considerado "Señor de la Magia" y se le atribuía poder sanador. En épocas tardías fue identificado con Osiris, adquiriendo su forma momiforme. Por ello, además de "Señor de la magia", se le atribuyen los siguientes nombres: "Señor de la Oscuridad", "Señor de la Verdad", "Señor de las serpientes y de los peces" y "El de hermoso rostro".

No podemos dejar de hablar de Nefertum, hijo de ambos, cuyo nombre significa literalmente "Atum el Bello", y como este epíteto indica, está directamente relacionado con el Sol53, concretamente en el momento de su nacimiento54: nace del loto y simboliza el nacimiento del Sol, representando la energía que da vida y permite el crecimiento, pero también el fuego que destruye, rasgo que hereda de su madre55.

Dicha destrucción no es baladí, sino que representa la purificación de fuego necesaria para que renazca un nuevo mundo de sus cenizas.

No podemos dejar de hacer un paralelismo con el Ave Fénix, ya que ambos simbolismos están tan unidos que debemos detenernos a hablar de esta ave mitológica que mucho tiene que ver con Egipto.

Fénix - arte cristiano
Bestiario de Aberdeen, s. XII

La relación de esta ave con el Sol es evidente, ya no sólo por el color de su plumaje, que va del rojo carmesí al amarillo dorado, sino por el hecho que se auto-consumía cíclicamente por acción del fuego. Es más, según cuenta Herodoto, el Ave Fénix viajaba a Egipto cada quinientos años, concretamente a la ciudad de Heliópolis, ciudad del Sol, llevando a cuestas a su padre moribundo para que allí encontrase la muerte.

Así nos describe al Fénix este historiador56: "Otra ave sagrada hay allí que sólo he visto en pintura, cuyo nombre es el de fénix. Raras son, en efecto, las veces que se deja ver, y tan de tarde en tarde, que según los de Heliópolis sólo viene al Egipto cada quinientos años, a saber cuando fallece su padre. Si en su tamaño y conformación es tal como la describen, su mote y figura son muy parecidos a los del águila, y sus plumas en parte doradas, en parte de color de carmesí. Tales son los prodigios que de ella nos cuentan, que aunque para mí poco dignos de fe, no omitiré el referirlos.

Para trasladar el cadáver de su padre desde la Arabia al templo del Sol, se vale de la siguiente maniobra: forma ante todo un huevo sólido de mirra, tan grande cuanto sus fuerzas alcancen para llevarlo, probando su peso después de formado para experimentar si es con ellas compatible; va después vaciándolo hasta abrir un hueco donde pueda encerrar el cadáver de su padre; el cual ajusta con otra porción de mirra y atesta de ella la concavidad, hasta que el peso del huevo preñado con el cadáver iguale al que cuando sólido tenía; cierra después la abertura, carga con su huevo, y lo lleva al templo del Sol en Egipto. He aquí, sea lo que fuere, lo que de aquel pájaro refieren."

Ese padre moribundo es el hombre viejo, al que el Ave trae para que sea consumido por el fuego y sea así purificado. Pero en el hombre viejo está la semilla del hombre nuevo, del Niño Alquímico que se gesta en él. Así, Herodoto explica que trae a su padre dentro de un huevo que él mismo crea con mirra. Ese huevo ya nos está hablando de un nuevo nacimiento, del nuevo ser regenerado que saldrá de él.

De hecho, el ave llegado el momento, leemos en otros textos que fabricaba un nido con hierbas aromáticas y especias en el que ponía un huevo único que empollaba durante tres días, tras lo cual era consumido por el fuego hasta que de sus cenizas renacía la misma ave, simbolizando así el auto-sacrificio y la inmortalidad.

En este otro texto, Clemente de Roma nos narra el mito como sigue57: "Hay un ave, llamada fénix. Esta es la única de su especie, vive quinientos años; y cuando ha alcanzado la hora de su disolución y ha de morir, se hace un ataúd de incienso y mirra y otras especias, en el cual entra en la plenitud de su tiempo, y muere. Pero cuando la carne se descompone, es engendrada cierta larva, que se nutre de la humedad de la criatura muerta y le salen alas. Entonces, cuando ha crecido bastante, esta larva toma consigo el ataúd en que se hallan los huesos de su progenitor, y los lleva desde el país de Arabia al de Egipto, a un lugar llamado la Ciudad del Sol; y en pleno día, y a la vista de todos, volando hasta el altar del Sol, los deposita allí; y una vez hecho esto, emprende el regreso. Entonces los sacerdotes examinan los registros de los tiempos, y encuentran que ha venido cuando se han cumplido los quinientos años."

 Ave Bennu - Arte egipcio

Es más, en el Antiguo Egipto, este personaje mitológico tenía por nombre Bennu, y estaba relacionado con el Nilo, concretamente con su inundación, pero también con el Sol y la resurrección. Respecto a la idea de regeneración y de ciclo58, es interesante su relación con el calendario, y se cuenta que su templo era conocido por las clepsidras59 que en él había.

Según relata el mito, el Bennu se había creado a sí mismo a partir del fuego con que ardía un árbol sagrado del templo de Ra. Naturalmente, este árbol sagrado es un símbolo del Eje y por tanto el lugar donde se alza representa el Centro, hasta el punto que los sacerdotes consideraban que aquél era el lugar más sagrado de la Tierra.

Se decía que esta ave tenía el don de curar con sus lágrimas. De ello se interpreta el poder del sacrificio y de las propiedades purificadoras que de éste se derivan. De hecho, el sufrimiento corresponde a la sublimación en Alquimia60.

Reconocemos en estas palabras la esencia de Sekhmet. El sacrificio es purificación y la Obra Alquímica se realiza mediante el agua y el fuego. Fuerza y rigor: los dos pilares de la transmutación. Fuego y agua al unísono para gestar un nuevo ser, un nuevo mundo, porque la diosa viene a recordarnos que la razón de ser del hombre y su identidad no están en este mundo, sino en su origen que es también su destino. Así, ese mundo del que la Humanidad olvidó que proviene se convierte paradójicamente en futuro61, y la única forma de recuperarlo es mediante la transmutación.

Sekhmet en uno mismo es a la vez esa fuerza y ese rigor necesarios para conseguir el Oro, el Niño Alquímico. Es a la vez Sol y Luna, cuya sagrada unión permite nuestra realización. Posee entonces los secretos de la Iniciación, y por ello es "Experta en Magia".

"Grande es tu magia sobre los cuerpos de tus enemigos", leíamos al principio, pues sencillamente tiene el poder de transmutar lo vulgar en oro, es decir, que sabe aprovechar la fuerza del enemigo, la fuerza de nuestros egos, sublimándola y transformándola en verdadero poder, lo que le valdrá el apelativo de "la poderosa".

Su lugar en la Sala del Juicio tiene que ver con esa diosa Justicia con ojos destapados que vemos en el arcano VIII del Tarot, que todo lo ve, tanto lo aparente como lo oculto, y es "terrible" en cuanto que se muestra implacable con lo inferior, a lo que su fuego abrasador devuelve la pureza original.

Esta alusión al Juicio es un elemento más que nos está hablando del fin de un ciclo y del papel exterminador de la diosa, que se encarga de cerrar un ciclo para que empiece otro. Sekhmet se hace necesaria en el momento en que la Memoria está a punto de desaparecer.

Por otro lado, se dice que la Piedra Filosofal es roja, color con el que luce la diosa, y que tiene la capacidad de transmutar los metales vulgares en oro, de sanar y de conferir la inmortalidad62. Pero el color rojo, que corresponde también a la tercera fase de la Gran Obra, está relacionado con el andrógino y con el Niño Alquímico, donde volvemos a encontrar la perfecta unión del Sol y la Luna. Recordemos el apelativo de "Diosa del amor".

Sekhmet guarda celosamente los secretos de la vida y la muerte. La "Señora del Oeste" nos espera para emprender el viaje por el inframundo. Así, el iniciado le entregaba su vida, pues sabía que a cambio, la diosa se entregaría a él, revelándole amorosamente sus secretos.

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Mencionábamos al principio de este trabajo el olvido, triste signo de los tiempos, que roe los anales de nuestra Historia Sagrada dejándonos huérfanos de nuestras raíces. El olvido hace que el hombre deje de reconocer sus verdaderas raíces, celestes, y que en su inversión se reconozca sólo en su individualidad, cada vez más hinchada y prepotente, que le separa de la realidad, error al que Sekhmet pone remedio con su poderosa mirada de fuego que abrasa todo lo sensible para que de sus cenizas rebrote lo único verdadero y por ende inmortal.

Pero a pesar de las dificultades debidas al desgaste cíclico que sufre la Memoria de la Humanidad y que hoy en día se encuentra en su punto álgido, la Tradición Unánime de la que parten y en la que confluyen todas las tradiciones de todos los tiempos y lugares nos brinda la vía simbólica como herramienta adecuada para recuperar el eslabón perdido que nos reintegra a la Unidad del Ser.

A este respecto, nos reconocemos en el papel de Isis, recomponiendo el cuerpo fragmentado de su hermano y esposo Osiris63 como lo hacemos en el papel de Thot, recuperando los trozos del Udyat y completándolo con su magia, restaurando así su integridad y su poder. Tanto Isis como Thot son sinónimos de Tradición y de Sabiduría.

De ahí la importancia de estos trabajos que simbólicamente invocan nuestra regeneración, la transmutación en un nuevo ser, esta vez completo, pues es fruto de la conjunción de las dos naturalezas, que ilumina con su Luz, venciendo así la oscuridad de la ignorancia.

El mito, reflejo de esa Memoria silenciosa que gracias al Logos se manifiesta, está más allá del tiempo y del espacio, y el rito de revivificarlo despierta en nosotros el recuerdo de lo que somos. Gracias a esa anamnesis podemos recuperar no sólo lo que creemos perdido sino re-conocer lo que nos parece que nunca supimos.

Buscar nuestros orígenes es siempre un viaje al centro. Egipto, la "tierra negra", el corazón del mundo: sin darnos cuenta, hemos bajado a las entrañas de la Tierra, donde se oculta la Piedra.

"… la doctrina nos enseña verdaderamente que el más allá es el más acá en algunos casos, puesto que se trata de la intimidad del corazón, de nuestra alma." (Federico González – "En el tren").




NOTAS
46 Volvemos a encontrar aquí el principio de similitud.
47 Añadiremos a este respecto que Sekhmet es la forma encolerizada de Basthet, aunque ambas son guerreras: la leona se transforma en gata o viceversa. La visión de conjunto de ambas diosas nos muestra claramente la complementariedad de los contrarios.
48 Esas flechas incandescentes nos recuerdan la espada llameante que guarda la entrada del Paraíso. De hecho, se dice que Nefertum, hijo de Sekhmet y Ptah, guarda las fronteras del Este.
49 Sobek, el dios cocodrilo, comparte con Sekhmet unos rasgos que nos parecen bien elocuentes: Sobek, dios de carácter benéfico a quien se atribuye la creación del Nilo, dios pues de fertilidad, relacionado por otra parte con el Norte, fue llamado por los griegos "Sucos" (cocodrilo en griego), los cuales lo identificaron con el Sol. Más aún, durante el periodo tardío del Antiguo Egipto, se le podía encontrar representado con cabeza de halcón y también de león.
50 Ver nota 17.
51 Ptah pertenece al panteón de Menfis, donde durante el Imperio Antiguo fue el dios más poderoso. Con el tiempo, perdió hegemonía frente a Ra y Amón, sobre todo en Tebas, donde se consideraba que Ptah había surgido de otras divinidades y no era reconocido como creador del mundo. Por el contrario, para los menfitas era él quien había creado a los dioses. Ptah crea mediante su corazón, sede del Pensamiento, su lengua o verbo creador, y la Maat, concepto de orden y justicia, todos ellos aspectos del Demiurgo.
52 Thot es llamado "La lengua de Ptah", ya que por medio de la palabra, se crea el Cosmos.
53 Véase un paralelismo con el Apolo griego. A partir del Imperio Nuevo, ocupa su lugar en el panteón menfita como hijo de Ptah y Sekhmet, aunque a veces aparece como Imhotep, patrono de escribas y médicos al que se identifica en el panteón griego con Asclepio.
54 En las orillas del Nilo, tras la inundación, nace la flor de loto, símbolo sagrado. Nótese que el mismo Nilo tiene forma de loto, floreciendo en su delta. Así, el loto es el paradigma de todo lo que existe. Es el ser humano que nace del lodo (Thot lo modela con lodo), se eleva a través del agua y florece en el aire, perfumándolo. Su semilla simboliza el Huevo del Mundo.
55 Recordemos la frase de Cristo, otro símbolo solar, según el Evangelio de Mateo: "No he venido a traer paz sino espada".
56 Herodoto - Historia, Libro II, cap. LXXIII.
57 Clemente de Roma - Epístola a los Corintios XXV.
58 El tiempo se devora a sí mismo, regenerándose cíclicamente.
59 Instrumentos para medir el tiempo.
60 Relacionados por el rojo, color que corresponde a la tercera fase de la Obra Alquímica. Todo ello tiene asimismo que ver con Prometeo.
61 "¿No será verdad que uno no escoge su futuro, sino que es él quien nos selecciona a todos? ¿No estaremos condicionados por el futuro?" – Obra teatral "En el tren"Federico González, 2010.
62 V.I.T.R.I.O.L.V.M.: "Visita el interior de la tierra y rectificando encontrarás la piedra oculta, verdadera medicina"
63 La diosa recuperará todos los fragmentos menos el pene, que sustituye por un pene de oro gracias a lo cual, de la unión de ambos nacerá Horus, el Niño Divino que no es sino el Hombre Nuevo al que todos aspiramos.
 

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