EL SIMBOLISMO DE LA RUEDA.
Federico González
Ed. Kier, Buenos Aires, 2006.
224 págs., 50 ilustrs.
ISBN-13: 978-9501709612.

INDICE

PRIMERA PARTE:
I. De los Símbolos y la Simbólica.
II. El Simbolismo de la Rueda:
   1) Algunos aspectos del Simbolismo de la Rueda.
   2) Otras modalidades del Símbolo de la Rueda.
III. Perspectivas desde el Arte.

SEGUNDA PARTE:
IV. La Tradición Hermética.
V. Dos Modelos Simbólicos Herméticos:
   1) El Tarot.
   2) El Arbol de la Vida Sefirótico.

TERCERA PARTE:
VII. Ciclos y Ritmos.
VIII. Las Dos Mitades del Modelo Cósmico.
IX. Conclusión.

CONTRAPORTADA

Todos los seres y las cosas expresan una realidad oculta en ellos mismos, la cual pertenece a un orden superior al que mani estan, y son el símbolo de un mundo más amplio, más realmente universal, que cualquier enfoque particular o literal, por más rico que éste fuese. En verdad la vida entera no es sino la manifestación de un gesto, la solidificación de una Palabra, que contemporáneamente ha cristalizado un código simbólico.

Ese es el libro de la vida y del universo, en el que está escrito nuestro nombre y el de todos los seres y las cosas, y los distintos planos en que conviven y se expresan, comunicándose perpetuamente, interrelacionándose entre sí a través de gestos y símbolos. La trama entera del cosmos es en verdad un símbolo que cada una de sus partes expresa a su manera.

Y si toda la manifestación es simbólica y el universo un lenguaje, un código de signos, nosotros somos también símbolos y conocemos y nos relacionamos a través de ellos. Todo pasa entonces a ser significativo y cada cosa está representando otra de orden misterioso y superior a la que debe la vida, su razón de ser...

Los indefinidos códigos simbólicos están manifestando un solo modelo universal, la arquitectura de la tierra y el cielo, encuadrada en los límites del espacio y del tiempo. (...)

De los numerosos símbolos que aparecen en una u otra tradición o civilización, alejadas en el espacio (geográfico) o en el tiempo (histórico) y que son idénticos, merece especial atención el símbolo de la rueda. No sólo porque éste se da en todas las culturas de las que tenemos noticia, sino también por las innumerables posibilidades que brinda, la diversidad de campos que abarca, y la acción concentradora que ejerce en el estudio y el ordenamiento indispensable en cualquier investigación seria.

Estamos ante una verdadera introducción al simbolismo y a las artes y ciencias herméticas.