SYMBOLOS
Revista internacional de 
Arte - Cultura - Gnosis

HISTORIA VIVA I *
Mª VICTORIA ESPIN

He de narrar para comenzar cómo en la búsqueda del Sí Mismo, de la verdadera identidad, fui llevada por la Diosa Fortuna a un curso sobre Simbólica que Federico González impartió el otoño del 1981 en Barcelona. En la primera de aquellas clases se me manifestó, de un modo que no dejaba lugar a ninguna duda, que quien allí hablaba, ante un grupo reducido de personas, conocía Aquello que había buscado toda mi vida.

Más que lo que se decía, fue la apertura que aquella voz manifestaba. De repente tuve la conciencia clara de que la vida tiene sentido, que hay un orden en el que todo está incluido; lo que supuso el fin de un viaje de búsqueda y el inicio del Camino al que el primero me condujo. Una vez encontrado el Camino, solo había que seguirlo.

Ese primer encuentro resultó ser decisivo pues la certeza de estar ante un Hombre de Conocimiento fue tal, que los obstáculos propios de la individualidad quedaron aparcados y fui impulsada a iniciar el estudio de aquellas disciplinas, aquellas ciencias tradicionales, empezando por la Simbólica y la Cábala a las que ese curso fue una introducción a la vez que una presentación, pues nada sabía de ellas hasta entonces.

Durante tres años me dediqué en soledad al estudio y la meditación, al cuidado del fuego en silencio y pacientemente, trabajando con los textos que se me habían recomendado: Símbolos Fundamentales de la Ciencia Sagrada, El Reino de la Cantidad y los Signos de los Tiempos, La Crisis del Mundo Moderno y La Metafísica Oriental1. Estas obras de Guénon más una de introducción a la Cábala y la enseñanza vertida en aquel curso de simbología me fueron cambiando la mentalidad, el punto de vista, adquiriendo otro mucho más real respecto, por un lado, a la situación de exilio extremo en que se encuentra el hombre en un mundo como éste:

… lo que, según la tradición, caracteriza la última fase del ciclo, es, podría decirse, la explotación de todo lo que ha sido descuidado o rechazado en el curso de las fases precedentes; y, efectivamente, eso es lo que podemos constatar en la civilización moderna, que en cierto modo no vive más que de lo que las civilizaciones anteriores no han querido. Para darse cuenta de ello, no hay más que ver cómo aprecian las ciencias occidentales y sus aplicaciones industriales los representantes de las civilizaciones que de entre aquéllas se han mantenido hasta hoy en el mundo oriental. Estos conocimientos inferiores, tan vanos a la mirada de quien posee un conocimiento de otro orden, debían ser sin embargo "realizados", y no podían serlo más que en un estadio en el que la verdadera intelectualidad hubiese desaparecido; esas investigaciones de un alcance exclusivamente práctico, en el sentido más estrecho de esta palabra, debían ser cumplidas, pero no podían serlo más que en el extremo opuesto de la espiritualidad primordial, por hombres inmersos en la materia hasta el punto de ya no concebir nada más allá, y volviéndose tanto más esclavos de esta materia cuanto más quisiesen servirse de ella, lo que les conduce a una agitación siempre creciente, sin regla y sin meta, a la dispersión en la pura multiplicidad, hasta la disolución final.2

Y por otro a la verdadera función que le corresponde en la creación: la de intermediario entre el Cielo y la Tierra; para lo cual ha de hacer efectiva su verdadera naturaleza actualizando lo que potencialmente es. Leemos en Símbolos Fundamentales de la Ciencia Sagrada:

En efecto, la "caverna cósmica" está considerada aquí como el lugar de manifestación del ser: después de haberse manifestado en ella en cierto estado, por ejemplo en el estado humano, dicho ser, según el grado espiritual al que haya llegado, saldrá por una u otra de las dos puertas; en un caso, el del pitr-yâna, deberá volver a otro estado de manifestación, lo que estará representado, naturalmente, por una nueva entrada en la "caverna cósmica" considerada así; al contrario, en el otro caso, el del deva-yâna, no hay ya retorno al mundo manifestado. Así, una de las dos puertas es a la vez una entrada y una salida, mientras que la otra es una salida definitiva; pero, en lo que concierne a la iniciación, esta salida definitiva es precisamente la meta final, de modo que el ser, que ha entrado por la "puerta de los hombres", debe salir, si ha alcanzado efectivamente esa meta, por la "puerta de los dioses".3

Hasta que el alado mensajero de los Dioses, el Escriba divino, me puso en contacto nuevamente con Federico González (gracias a la intervención de Pepe Aponte, propietario en ese momento de la librería esotérica Sto. Domingo de Barcelona, quien me proporcionó su dirección), que por aquel entonces vivía y enseñaba en México. Puesto que mi prioridad era continuar con el estudio de las Ciencias Herméticas y nada me retenía, partí a ese país donde pude continuar recibiendo esta enseñanza de quien encarnaba y vehiculaba un conocimiento emanado de la Tradición Hermética.

En México conocí a varios alumnos de aquella ciudad con los que colaboré participando en numerosas experiencias. En ese tiempo pude estudiar el texto (una copia mecanografiada) que luego se publicaría en 1986 como libro: La Rueda, Una Imagen Simbólica del Cosmos, de quien para mí entonces era ya Federico, pues dado su carácter abierto y de trato sencillo encontré en él además de un Maestro a un amigo.

La obra, dice el autor, se empezó a escribir en Katmandú (Nepal), en abril de 1980 como una síntesis de lo expresado en varios años de conferencias y cursillos en América y España. En ella nos habla del proceso de regeneración, del peregrinaje "como vehículo" para acercarnos a la meta final que, como veíamos anteriormente, no es sino la Liberación. Dice Federico en este libro:

Esta liberación, se logra a través de un camino gradual, por estaciones, que en el caso de la tradición extremo oriental, se enumeran de la periferia al centro, como Tao del hombre, Tao de la tierra, Tao del cielo, y el Tao de Taos, o Tao abstracto. En la tradición judía (y también de la periferia al centro), como Olam ha´asiyah, o mundo de la realidad materializada, Olam hayetsirah, o mundo de las formaciones cósmicas, Olam haberiyah, o plano de la creación y Olam ha´ atsiluth, mundo de las emanaciones. Este camino espiral ascendente, que va de lo más bajo a lo más alto, de lo más grueso a lo más sutil, de lo múltiple a lo sintético, y vincula varios planos entre sí, de manera sucesiva, es el que describe Dante en la Divina Comedia. Y es bien sabido que esa vía es llamada la de la iniciación en los misterios. Lo que equivale a la transmutación de la conciencia del aprendiz o alumno, la ampliación de todas sus posibilidades latentes o dormidas. El cual, a través de un proceso arquetípico, realiza un "viaje", o camino sucesivo; la aventura del conocimiento, que finalmente termina en la obtención de lo buscado. Este hallazgo es llamado licor de inmortalidad, elixir de larga vida, paraíso, tesoro, vida eterna, o Santo Graal.4

Quiero señalar que no había, ni la hay, diferencia entre lo que Federico decía en sus conversaciones y lo que escribe. Bien se puede decir que es siempre el mismo.

En marzo del 1985 decidió volver a España pero como las noticias eran muy malas respecto a una ola de frío allí, viajó a Guatemala hasta que se templara un poco el clima en la Península; otro alumno español se sumó a la idea de viajar a Guatemala y recorrer el interior, yo me agregué unos días más tarde y aún otro compañero de México. Fijamos nuestro domicilio temporal en la ciudad de la Antigua, viviendo aquellos días Federico un verdadero descenso a los infiernos. Me fui de allí a finales de abril, de vuelta a México. F. poco después viaja a Costa Rica, Nicaragua y Panamá. Nuevamente a Guatemala y de ahí en junio a España donde impartió algunos cursos a los miembros del Centro de Estudios Simbólicos. En ese momento también me encontraba en Barcelona y pude seguir la Enseñanza así como conocer a los miembros del CES de esa ciudad.

La regeneración es la posibilidad de que todo sea siempre nuevo y ahora, de que la existencia sea real y no un vago teatro de sombras indeterminadas y fluctuantes. (La Rueda)5.

El sentido de la creación es este perpetuo reconocimiento del sí mismo en todas las cosas. (ibid)6.

Poco después, volvió a radicarse en Guatemala, en gran parte por el clima y desde luego por sus estudios sobre lo precolombino en lo que tanto había trabajado en México y en toda América que, como veremos más adelante, recorrió de Sur a Norte. Tuve la enorme suerte de participar en algunos de estos viajes a centros sagrados de México y Guatemala, por ejemplo: Chalcatzingo, Tikal, Yaxchilán, Quiriguá, Uxmal, Mixco Viejo o Chichicastenango. Fruto de su conocimiento de la simbólica de estas tradiciones americanas, anteriores a la llegada de Colón, es su libro El Simbolismo Precolombino, Cosmovisión de las Culturas Arcaicas, un extraordinario legado que nos llega de aquellos pueblos gracias a la mano del autor, que ha penetrado en esas culturas transmitiéndonos ese conocimiento en un lenguaje asequible y familiar. Este libro es también una muestra de la unanimidad de todas las tradiciones pues comprobamos cómo una vez más los símbolos fundamentales de una tradición, la precolombina en este caso, coinciden con los de las demás, es decir son universales:

Se debe enfatizar que para los precolombinos el espacio no es sólo algo estático, dividido en cuatro puntos cardinales fijos y ausentes, sino que está tan vivo como el tiempo, recreándose constantemente y constituyendo un elemento activo y permanente de la manifestación; los espíritus que lo conforman actúan a perpetuidad como energías implicadas en el proceso generativo, donde se conjugan con las deidades del tiempo y sus cifras numéricas y los númenes del movimiento, divinidades pasajeras siempre presentes. Asimismo el sol no es algo fijo, sino que expresa distintos tipos de energía cuando nace (oriente), cuando está en su apogeo (sur-mediodía) o cuando se pone (occidente). Esta dinámica de reflejos o energías múltiples construye y destruye el cosmos perennemente y también lo equilibra, para conservarlo, constituyendo la dialéctica, la ley del ritmo universal que en las coordenadas de tiempo, espacio y movimiento se asemeja a una caja de espejos, o de sueños. Ometéotl, Dios uno y dual como el andrógino primordial platónico, el hermafrodita alquímico, la esfera ideal pitagórica, o las dos mitades del huevo del mundo egipcio e hindú, permanece impasible mientras se alternan estas dos energías, emanadas sin embargo de su cuerpo increado que no se inmuta ni transforma.7

En Guatemala, casó con Lucrecia Herrera y de nómade pasó a sedentario, aunque nunca ha dejado de viajar acompañado estas veces con Lucrecia y su hijo Rodrigo durante muchos años.

El Programa Agartha
En el otoño de 1985 comenzó a difundirse, con no mucha fortuna, como curso de Universidad a distancia, el Programa Agartha. Por aquel entonces éste se distribuía por correo y semanalmente los suscriptores recibían cuatro páginas correspondientes al trabajo a realizar durante dicho periodo. Todo se hacía de forma anónima y el lector ligaba directamente con el mensaje a través del mensaje mismo, sin intermediarios visibles que mediaran en la transmisión de la enseñanza. Hay que decir que el Agartha, pese a tener algunos suscriptores, fue fundamentalmente material para los alumnos del CES y unas prácticas para seguir en ausencia de Federico.

El texto de este Programa, que empezó a redactarse en el otoño de 1984, en México, fue vertiéndose al papel a lo largo de los tres años siguientes; difundiéndose por correspondencia hasta finales del 1991.

Agartha, como sabemos, es el nombre del Centro intelectual-espiritual, invisible y oculto en la época oscura del Manvántara, es decir durante el Kali Yuga, en la profundidad de la caverna, sita en el mismo eje vertical que la montaña, símbolo que corresponde a ese mismo Centro en la época dorada del ciclo cuando el Conocimiento es accesible a todos los hombres y naturalmente estos desarrollan su potencial hasta ser reabsorbidos en la Unidad de la cual todo emerge.

La montaña es pues símbolo del Centro primordial en la Edad de Saturno, la caverna lo es en la Edad de Hierro, o sea de Ares o Marte, dios de la Guerra, de la destrucción. Ahora bien, esta destrucción más bien es una redención, es decir, es el agotamiento de las posibilidades que niegan lo que es, lo que viene a ser lo mismo que la limpieza del campo, la purificación de la tierra; ya sabemos que hay dos maneras de afirmar la verdad: una expresando lo que es y otra negando lo que no es.

Saturno y Marte, regentes de la edad de Oro y la de Hierro están situados en el Arbol de la Vida de la Cábala en la columna del Rigor. En las Sefiroth 3 y 5 respectivamente. Llama, a primera vista, la atención que estén en la misma columna. En realidad uno y otro son, en planos diferentes del Arbol, expresión del Espíritu Supremo manifestado por el Verbo:

1 + 2 + 3 = 6

1 + 2 + 3 + 4 + 5 = 15 = 1 + 5 = 6

No es por casualidad que ambos números se reduzcan a seis. El seis, número central del Arbol, Tifereth, es su corazón, única sefirah con la que están relacionadas directamente todas las demás a excepción de Malkhuth. Esto último nos señala que no hay manera de acceder al centro, al corazón, desde Malkhuth, a no ser que lo hagamos a través de Yesod; es decir, es necesario, como dice el Evangelio cristiano, un segundo nacimiento: "en verdad os digo que si no nacéis de nuevo no entraréis en el reino de los cielos". Segundo nacimiento que como sabemos corresponde a la iniciación.

Volviendo a Saturno y Ares, en el reinado del primero el hombre está en el Centro, en el Paraíso, naturalmente; en el del segundo, el hombre recupera ese centro perdido con la restauración del Orden inicial que desemboca en una nueva Edad de Oro. La Jerusalén celeste que se ha ido levantando a lo largo del ciclo, del Manvántara, es completada en esta edad oscura y su descenso a la tierra marca el final de la misma y el inicio de un cielo nuevo y una tierra nueva.

La verdad de nuevo es accesible a todos los hombres y los gérmenes recibidos del ciclo anterior eclosionan con esplendor en un nuevo Manvántara.

Durante los años que van del 1998 al 2002 el Programa estuvo colocado en Internet, sin más barrera de acceso al mismo que la que este medio, tan dual, puede representar. Sabemos que para muchos fue el lugar donde encontraron su tesoro, descubriéndolo allí "por casualidad" porque algún hado les ayudó en su búsqueda, seguramente el mismo Hermes tan amigo de los hombres. Hoy día, el Programa Agartha constituye el número 25-26 de la Revista SYMBOLOS, publicado en el 2003.

El Artífice de esta Introducción a la Ciencia Sagrada, de su diseño, de su estructura y la mayoría de sus textos, es Federico González, verdadero Mago-Teúrgo que como fiel representante de la Tradición, ha vertido en esta obra la Enseñanza unánime de todos los pueblos y tiempos, en un lenguaje apto a los hombres de hoy en día. En un acápite sobre Magia nos dice:

Se entiende aquí por Magia (sin desconocer formas menores, ineficaces y perversas de esta ciencia) toda actividad ritual intermediaria dedicada a atraer las energías celestes a la realidad terrestre, de acuerdo a la doctrina cabalística de las emanaciones que subordina el mundo elemental y corporal al mundo anímico y astral, y ambos al plano estrictamente espiritual o, en otra terminología, intelectual o pneumático.

Por este motivo, tanto las prácticas cultuales, como los incantamientos, ejercicios rituales, concentraciones, estudios y meditaciones, y especialmente la oración, deben efectuarse teniendo el ánimo y la inteligencia puestos en las verdades más elevadas, en el Dios supremo e incognoscible, más allá de su propia creación. Esto hará que estas prácticas teúrgicas, que presuponen un conocimiento cosmogónico y metafísico, sean eficaces y adecuadas proporcionalmente a las necesidades cuya satisfacción se invoca.8

Nos informa el autor de que el Programa es el desarrollo (así como el libro de La Rueda es la síntesis) de cursos y conferencias dados por él durante años en América y España. En el prefacio leemos: "Es una Enseñanza que requiere de paciencia y voluntad para desarrollar la energía llamada inteligencia; esto es igual a querer aprender verdaderamente a pensar, para lo cual es necesario un entrenamiento que el programa brinda."

Querer aprender verdaderamente a pensar, a hacerlo sin prejuicios, sin ideas preconcebidas, sin intereses individuales que condicionen de una y mil maneras nuestros pensamientos. Esa libertad de pensamiento es la única garantía de que sea posible desarrollar esa energía llamada Inteligencia de que hablamos. La Inteligencia es una Diosa que habita en nosotros siempre y cuando la invoquemos adecuadamente; para empezar, en libertad. Es decir la copa ha de estar vacía para que puedan ser vertidas las influencias celestes. ¿Qué mejor programa que el de aprender a pensar verdaderamente?

El Agartha es un vehículo capaz de transportarnos a otros estados, y es de hecho un curso completo de las artes llamadas Liberales, que como dice Alfonso X, el rey sabio, y nos recuerda el Programa, "Requieren al hombre libre de otros cuidados…", siendo al mismo tiempo "revolucionario pues propone una transformación, una auténtica transmutación interior que haga posible el nacimiento de las potencialidades dormidas del Hombre Verdadero".9

Continúo este trabajo, en buena parte, con textos tomados de una extraordinaria documentación (entrevistas publicadas en distintos diarios de varios países de América y España: ver lista de las mismas al final en nota10) a la que he tenido acceso, gracias a la generosidad de Federico. Este material recoge parte del recorrido de sus viajes, sobre los cuales quería hacer un trabajo para este número de SYMBOLOS. En un principio lo tomé como material de consulta, pero a medida que lo leía íba viendo que era muy valioso, tanto por su contenido doctrinal como por el aspecto biográfico, lo que me ha llevado a presentar aquí buena parte de dichas entrevistas. A través de ellas puede verse claramente un camino marcado por la Gracia y el Rigor, la historia de un guerrero, el gesto reiterado y siempre nuevo del mediador entre el Cielo y la Tierra; función que tan pocos hombres, especialmente hoy día, pueden o quieren asumir.

Me centraré en el periodo que va desde el día uno de Julio del 1972, en que da su primera conferencia sobre las Ciencias Herméticas en la librería-editorial Signo de la calle Esmeralda, en Buenos Aires (lleva pues 33 años enseñando), hasta el 1986, en que fija su residencia en Guatemala. Incluyo también por su interés parte de una entrevista posterior a esa fecha, concretamente la realizada por Antonio Casanovas (†) en Barcelona el 1991.

Es Federico, como dice una de las periodistas, un personaje extraño; como lo son, por otro lado, todos los ancestros. A decir verdad lo son todos aquellos que a lo largo de los años hemos ido conociendo vinculados a la Enseñanza.

Buscando otras realidades
Estudiante de filosofía y derecho y sobre todo poeta, en alguna ocasión me ha comentado que a través de la poesía ha podido comprender el Cosmos y participar de él.

… de los 20 a los 26 años publicó cinco obras de poesía y prosa… luego no volvió a escribir11, se dedicó a trabajar en los medios de comunicación masiva y acumuló una gran experiencia en cine, televisión, publicidad, radio, audiovisuales e historietas. Todo esto lo llevó a expresarse en términos de diseño. A la vez que realizaba estas ocupaciones, crecía su interés por el pensamiento humano en las modalidades del arte, la ciencia y la filosofía y encaraba estas disciplinas como medios o maneras de conocer. (Lo Máximo).

Iniciando así la búsqueda de un Conocimiento otro, más acorde con sus inquietudes internas, que le llevaría, con el paso de los años, a trascender la individualidad y a la vez a enseñar, en la medida que eso es posible, a otros. Pasó luego a ser Centro de un grupo heredero de la Tradición Occidental, es decir del Hermetismo incluida la Cábala cristiana. El mago es tocado por la Gracia, llamado por el Espíritu, y se yergue del polvo dispuesto y a la orden.

En la librería de la calle Esmeralda (en la que tomó clases de caligrafía china y Tai Chi), le ofrecen un día el I-Ching y el Tarot, dos libros sagrados, oraculares, de dos tradiciones distintas. El primero, le resulta por sus estudios de filosofía hasta cierto punto familiar y accesible. El Tarot, un bello libro del que nada sabía, creo, fue una invitación del mismo Hermes a descifrar esa simbólica, aparentemente perdida, y a trasmitirla a otros mediante la enseñanza oral y escrita. Fue ese libro hermético el que le llevó a zambullirse con el paso de los años en esta tradición. El Tarot de los Cabalistas, Vehículo Mágico es otro de los tesoros que debemos a su pluma, una obra sin igual donde Cábala y Tarot se iluminan uno a otro. Tomando la estructura del Arbol de la Vida Sefirótico como base, el autor nos habla del Tarot estableciendo relaciones, explicando arcano tras arcano de modo que quien sigue su discurso puede realizar el viaje iniciático que comienza el mago y completa el loco que, como bien nos dice también puede colocarse al principio de los 22 arcanos mayores. Los arcanos menores y las cartas de la corte completan una enseñanza más esotérica y misteriosa.

EL LOCO: Es una carta que no tiene número, pero se le asigna el 0 o el 22, representando el principio y el fin. Origen del comodín o Joker, sirve de vínculo tanto de los Arcanos Mayores entre sí, como entre éstos y los Arcanos Menores. Desprendido de todas sus posesiones, lleva únicamente una pequeña mochila con sus instrumentos mágicos, y un bastón o báculo que le sirve de sostén y equilibrio, así como de unión entre la tierra y el cielo. Camina al borde de un abismo, y un perro –que representa los peligros– lo acecha; pero él va confiado en el Espíritu, como un niño o un "primitivo" en estado de inocencia, manteniendo la apertura de su mente y su corazón a posibilidades indefinidas, recibiendo así los efluvios celestes. El loco no tiene razón, ni pretende demostrarla; aunque está claro que no se trata de un estado patológico sino de una locura de amor a la Vida y al Conocimiento.12

Receptor de una herencia, de la que desconoce cabalmente su alcance, la asume y abandonándolo todo con sus herramientas mágicas: el Tarot, la espada, la copa, una varita o las piedras del cielo, que guarda en sus bolsillos, se dispone a emprender la obra.

Nos dice:

… volví a las lecturas que en el transcurso de los años había hallado más significativas. En particular Platón y Plotino… (Suplemento Cultural).

Quiero en este punto citar el principio de su poema Mayéutica: "Desconocida hasta hoy Asclepigenia, de ti solo tu nombre, tu ascendencia, cómo iba a sospechar que en el Río de la Plata, se encontrara viva tu presencia por efluvios de Proclo el prodigioso varón, hijo de Hermes, insigne recreador de Platón y de la ciencia sagrada".

De nuevo:

… y en lo que respecta a las críticas a la sociedad contemporánea, a la de Alan Watts, con el que lógicamente compartía innumerables puntos de vista sobre la ilusión social. Comencé también a interesarme por la filosofía oriental. Especialmente por el Budismo Zen, el Taoísmo, el Budismo Mahayana. Descubrí la Cábala hebrea y me apliqué a su estudio, primero en su relación con el Hermetismo Cristiano medieval, es decir con la Alquimia, el Tarot y la Astrología; luego como la expresión del esoterismo del pueblo de Israel. Comencé a entrever que todos estos códigos y sistemas tenían un fondo evidentemente común. Los mitos griegos, romanos, egipcios, celtas, caldeos y sumerios, me lo confirmaban. (ibid.).

Y así:

… llega un momento en que las contradicciones son tan grandes que se hace preciso dejar un país, una familia, todo lazo social, para entregarse al trabajo. Esa salida del mundo existió en todos los períodos históricos y se llama la vía del peregrino, el camino que debe realizarse para conquistar el santo Graal (…). El viaje, según la tradición, puede ser físico, puede exigir un desplazamiento geográfico o puede hacerse por el interior del templo, tal es el sentido de los laberintos, por ejemplo el de la catedral de Chartres. Se puede hacer en forma excéntrica o concéntrica, en Nueva York o en Buenos Aires o entre ambos puntos, vendiendo chocolatines en un quiosco o haciendo periodismo. La vía no es una sola. Es como una carrera de postas en donde hay varios cambios de caballo. Lo que sirve en un momento puede no servir en otro. (Revista Diners).

Continúa,

La revelación es un trabajo diario en el que existen ítems significativos, así como en las fechas calendáricas lo son los equinoccios y los solsticios. No es lo mismo el solsticio de verano que el de invierno, que en el hemisferio norte corresponde al nacimiento del niño alquímico (…) Las historias personales no agregan nada a aquella de la que hablan todos los pueblos y que es un proceso interior que se va produciendo paulatinamente y tiene la forma de una espiral o el ascenso a través de una pirámide desde la base hasta la cúspide. Ese ascenso puede insumir toda la vida. ¿Quién sabe en qué momento del proceso está uno y qué interés tiene saberlo? Preguntárselo equivale a pensar con la mentalidad de la que uno precisamente busca despojarse. Sin embargo, puedo decir que en mi caso hubo dos ítems fundamentales: mi encuentro con René Guénon y la entrada en la selva (…). Mi encuentro con Guénon contribuyó a ordenar todas aquellas reflexiones que venían desde mi más lejana infancia hasta mis más recientes lecturas de esoterismo. (ibid.).

Encuentro que se produjo,

… a través de un libro. Lo leí y releí hasta extraer en la medida de lo posible el contenido de esa obra y su relación conmigo y con mi vida. Posteriormente estudié todos los escritos que pude conseguir de él en Bs. As. y tuve la suerte de poder viajar a París a consustanciarme con su obra, y luego con el correr de los años con algunos de los que fueron sus seguidores y amigos, pues desgraciadamente murió en 1951, y esto que le cuento ocurría alrededor de 1970. (Suplemento Cultural).

Brasil

"En el caso de mi entrada a la selva amazónica la experiencia fue importante porque me ocurrió el olvido de todas las imágenes y el vaciamiento más absoluto del pasado y el futuro. Yo, allí debí procurar mi circunstancia a través de un presente continuo." (Revista Diners).

Federico González nos cuenta que un buen día se despidió de su ciudad y se lanzó a la calle, al camino, porque sinceramente creyó que le había tocado la vía del peregrino y esa era la forma en que debía acceder al Conocimiento. Nos dice que interesado en las simbologías precolombinas, y sintiendo la fuerza telúrica-mágica de su continente, América, se entregó a recorrerlo por tierra, en busca de un pasado vagamente mítico que atravesaba y hacía arder su sangre, pensando acaso, como dice el proverbio chino que "un camino de cien millas comienza a tus pies". (Suplemento Cultural).

La "polución" de San Pablo lo desplaza a Río de Janeiro, y la bella superficialidad de esta ciudad lo empuja hacia Bahía y posteriormente hacia Belém (inaugurando la ruta Transamazónica) donde llega un 25 de diciembre, un tanto sorprendido pero con la clara intención de internarse en la selva amazónica, con la esperanza de encontrar la paz de un mundo nuevo y vincularse con una orden autóctona ancestral, que le atrae de modo inexplicable e irresistiblemente. Contrata un pasaje en un lanchón, donde a estribor viajan las mujeres y a babor los varones, y cuelga su hamaca entre innumerables sacos (de papas, cebollas, granos, pollos, pavos y cerdos enjaulados y bulliciosos). Dormita, o lee a René Guénon durante el largo día, platica circunstancialmente con algún compañero y al atardecer sube al techo de la barcaza a fumarse un cigarrillo y a contemplar el creciente encanto de la selva y del Amazonas, y el cielo, al que no le falta una sola estrella. El barco se detiene en indefinidos villorrios, carga y descarga, entrega la correspondencia y encomiendas y baja y sube gente en número cada vez más creciente. Al cabo de una semana arriba a Manaos, no sin que se omitan robos, intentos de agresión, etc., pues un hombre solo en la selva, al que nadie aguarda, y que aparentemente no va ni viene de ningún lado con un propósito fijo o concreto, no tiene más valor que un tronco, o un desperdicio que, una vez cae al río, desaparece.

Conectado con los maestros de la Orden que, según parece, le estaban esperando, pasa algún tiempo con ellos y se deja subyugar por la magia de la selva, el rumor del río, los olores exquisitos y absolutamente diferentes de las orquídeas negras, (…) y por todo aquello que con el tiempo viene a configurar la "manigua", el atractivo de la foresta. (Suplemento Cultural).

En su libro En el Vientre de la Ballena nos dice:

Debo cantar la entraña del Amazonas donde fui a parirme por primera vez misteriosamente llamado por una esposa tropical; yo, que no conocía sino la cultura del frío. Informar sobre seres acuáticos y vientos narcóticos en el hálito de la selva; dar cuenta del gigantesco hongo violeta y de aquel negro y dorado, todos venenosos. Insinuar que el espíritu de la foresta es la ayahuasca y decir que ella me inició en los misterios sexuales de mí mismo y del Universo. Que me preparó para vislumbrar a mi princesa indígena, una gigante blanca de piedra, dormida, esperando el momento de alumbrar un mundo, una nueva humanidad y el Mesías.13

En ese país "muy fuerte y de lugares muy dulces", me comentaba el autor, podía haberse quedado por la simpatía de la gente y por el clima, integrado en aquel pueblo y finalizar allí su peregrinaje, su viaje.

Cuando uno llega al Centro cualquier lugar lo es; el Mago es verdaderamente centro allí donde está generando a su alrededor un orden, un espacio en el que es posible saber. Entiendo que es la Caridad lo que le impulsa a seguir viaje, a transmitir a otros el tesoro que había recibido.

En Brasil dio cursos y conferencias en San Pablo, Río de Janeiro y Manaos.

Colombia y Ecuador

Pasé a Colombia donde recorrí su interior bajando, luego, a Ecuador, haciendo el viaje por tierra en varias oportunidades. Me interesé en Colombia por la cultura de San Agustín, y en Ecuador, por el grupo étnico de los Jíbaros, que viven en las márgenes del río Napo. (Convicción).

En su paso por Colombia y Ecuador dio cursos y conferencias en el Museo de Arte Moderno de Bogotá, en Exposur en Cali, en la Casa de la Cultura Ecuatoriana de Quito y en el Centro de Investigaciones Sociológicas de Guayaquil. Tengo ante mí tres recortes de ese periodo; dos entrevistas concedidas a sendos diarios de Bogotá: El Tiempo, 13 de Febrero de 1974, realizada por Humberto Díez y El Espectador, 1974, por María Luisa Chaves, y otra a uno de Cali: El País, 14 de Julio de 1974: Vivir no es lógico: es mágico, por Gilma Jiménez de Niño; en ellas refiriéndose a la situación del mundo moderno nos dice:

Un día el poeta León de Greiff escribió: "Todo no vale nada. Y el resto vale menos". Tenía razón el maestro. Pero como sucede ante las grandes verdades, la humanidad sonrió complacida y prosiguió empeñada en quebrarse la vida por el éxito, vender el alma por el dinero y arrastrar hasta los más bajos fondos, el sexo. Sin notarlo casi y devorados por el afán tecnológico poco a poco unos a otros se han convertido en muñecos. El sentido mágico de la vida se esfumó en las altas esferas (…). (El País, resumen de la periodista).

Esto me recuerda lo que dice Hesiodo en Los Trabajos y los Días: "Es entonces cuando Aidos y Némesis, cubierto su bello cuerpo con blancos mantos, irán desde la tierra de anchos caminos hasta el Olimpo para vivir entre la tribu de los Inmortales, abandonando a los hombres; a los hombres mortales sólo les quedarán amargos sufrimientos y ya no existirá remedio para el mal."14

Continuemos con las entrevistas periodísticas:

– ¿Cuánto hace que la humanidad perdió el poder de la magia? – "Se dice que el Kali-yuga o ciclo de destrucción asociado con el hierro en el que vivimos, comenzó seis siglos antes de Cristo, lo cual nos haría pensar que todo lo que entendemos por cultura está marcado por esta degradación." (…)  (El País).

"Yo creo que el mundo está por ser víctima de un fuerte cataclismo. Ya se está produciendo. Estos son los síntomas: la superpoblación, envenenamiento del agua y del aire, la caída de los imperios, en este caso fundamentalmente E.U., la destrucción del orden, la subversión engendrada por los mismos sistemas. El futuro se acerca con un estado de guerra crónico. Las superpotencias por su misma dialéctica exportan inflación y guerras, e incluso contiendas entre hermanos como fue el caso de Corea y Vietnam." (ibid.).

Pues sucede que:

… ahora somos tan lógicos que alimentamos la guerra porque sin ella fracasaría la industria bélica, arrinconamos a los vivos por viejos, y a los que están por nacer los recibimos condenados, pues llegan a tomar un espacio ocupado, incrementamos el trabajo para consentir cada día más el cuerpo, y finalmente, somos tan realistas que sabemos morir satisfechos por el brillo del dinero amasado con glotonería y honrados con los respetos y primores de una sociedad dopada de placeres, cansada de doblarse en genuflexiones y miles de venias sin motivo y sin cuento. (El País, resumen de la periodista).

– ¿Qué es la vida para usted? – "Es más parecida al arte y a la poesía y al crecimiento de una flor o de un hongo, que a todos los planes en que pretendemos encasillarla no logrando sino dimensionarla y levantar estadísticas sobre la misma". (El País).

– ¿Estamos errados al tratar de vivir así? – "Sí, creo que sí… Mucha gente muere sin tener conciencia de que estuvo viva. El 99 por ciento de las personas. Es una deformación atribuible a la cultura y a la época. Soñamos perpetuamente. Creemos que el hombre de todos los tiempos tuvo las costumbres que se estilan en nuestro barrio. Pero el hombre ha sido muy otra cosa y existe dentro de él la posibilidad de reconquistar lo que ha perdido."

 – ¿Cuál es entonces el error de vivir como vivimos en la sociedad contemporánea? – "El error fundamental es el materialismo. O sea, no acceder a la energía que está por detrás de la misma materia, que es la que le da en última instancia forma. Nos quedamos siempre con una lectura corta y a veces miope de la realidad. Por una serie de prejuicios nos aferramos a nuestras presuntas verdades por temor."

– Temor ¿a qué? – "A que si esas verdades ya no existiesen más, desapareceríamos como personalidades. Pues lo que nos han enseñado es que nuestra personalidad no es sino un cúmulo de pequeñas cosas o modelos cercanos (familia, escuela, condición cultural, economía, país de origen, etc.)."

– Según eso ¿cómo haríamos para vivir acertadamente? – "Desacondicionándonos. Despertándonos a otras realidades que no son las que el medio toma en cuenta."

– Según usted el hombre contemporáneo ¿está dopado por la sociedad de consumo? – "Dopado sí. Por las innumerables trampas que él mismo se tiende. Pues estas cosas de las que habla el Hermetismo todos las conocen aunque resulte a veces preferible negarlas para seguir en el sueño."

– ¿Cree usted en la reencarnación? – "Reencarnación es una palabra mal traducida cuando se usa para creer que fuimos un felino o un príncipe ruso. El término tradicional sería el de transmigración o la metempsicosis de los griegos."

– ¿Pero existe o no la transmigración? – "Tanto usted como yo tenemos genes de indefinidas personas y cosas. Cada uno de estos genes es un universo pequeño. La materia del universo es una sola y la creación es perenne, constante, hoy es el primer día de la creación y vivimos el eterno presente del que son apenas imágenes el pasado y el futuro."

– ¿Entonces no le teme usted a la muerte? – "La muerte no existe, somos eternos en la materia y en el espíritu. La materia se manifiesta de diferentes maneras. Llamamos materia a la concreción de una forma en el espacio y en el tiempo; más allá de ese tiempo o de ese espacio la materia no existe. Es decir llevado un objeto a una zona determinada del espacio o a una velocidad determinada se desmaterializa. Lo mismo en el tiempo. Esa materia forma parte del universo."

– Según eso, ¿qué piensa usted del éxito que representa haber pisado el hombre la luna? – "Desde el punto de vista de la técnica me parece extraordinario. Desde el punto de vista de la psicología es ciertamente grave que el hombre transfiera sus problemas a otros planetas. Desde el punto de vista militar me parece una avanzada inspirada en el miedo de una actitud colectiva, de la especie." (El País).

También habla en estas entrevistas de las Ciencias Herméticas:

Cábala:

La Cábala supone la idea de un hombre universal, es decir que su forma entera fuera la del universo. Y que al desmembrarse este cuerpo, los restos a él pertenecientes, hubiesen formado el universo en que vivimos los seres humanos. (El País).

Numerología:

Los números son símbolos. Lenguajes cifrados abstractos que nos hablan de energías, que el hombre trató de representar desde el comienzo de los tiempos. Hoy en día se nos entregan esos símbolos para que los manejemos sin explicación de lo que ellos simbolizan. Para los antiguos, los números no solamente representaron cantidades sino también cualidades de esas energías. Al derivar todos los números de la unidad, todos los números la contienen y por lo tanto aquella energía de la unidad está en todas las cosas manifestadas que los números simbolizan…

De la relación entre estas letras y números con que los hombres nombramos las cosas, éstas adquieren para nosotros una imagen real adecuada a nuestra forma de entenderlas. Este conocimiento llevado a sus últimas consecuencias sería el conocimiento de la vida misma y de las leyes inmutables que la rigen. (El Tiempo).

Alquimia:

La Alquimia trata de la transmutación de los metales encarada de manera simbólica. Pues estos metales están relacionados por una parte con los astros (los metales son la energía de los astros madurada en las entrañas de la Tierra) y por el otro con las energías inconscientes de la interioridad del ser humano, es decir una inter-relación entre el cosmos y el hombre. Ahora bien: los alquimistas realizaban una labor consigo al transformar las distintas energías de su interioridad de las más densas a las más sutiles dentro de sí mismos: convertían el "plomo" en "oro". (El Tiempo).

Astrología:

La Astrología fue para los pueblos de la antigüedad la llave del conocimiento de lo que está más allá de lo que nuestros ojos pueden ver y nuestros oídos escuchar. El hombre vio en los planetas en la bóveda celeste símbolos que le hablaban de algo que estaba más allá de esos mismos planetas. Esas energías las encontraba también en su interioridad y siempre relacionó a los planetas con estados o energías de sí mismo. A Saturno, el más lejano, el que se movía más lentamente, lo emparentaba con energías y estados de ánimo relacionados con la pesadez y la vejez. A Mercurio, el más cercano y veloz, lo vinculaba con la rapidez y la juventud. Se trata de establecer un vínculo que es real entre el macro y el microcosmos, pues como se le atribuye a Hermes Trimegisto, "como es arriba es abajo". (ibid.).

Tarot:

Es un mazo de naipes que está construido de la misma manera que el universo. (El País).

Desde el Medioevo es un camino para especulaciones metafísicas y para llegar al conocimiento tan válido, como la mitología griega. (…) A través de la degradación de la humanidad, el Tarot perdió su sentido como código, perdió el carácter sagrado y simbólico que tuvo antes y que floreció en la Edad Media y posteriormente en el Renacimiento. (El Espectador).

Hasta aquí el testimonio, que nos llega a través de tres diarios colombianos de 1974, de la enseñanza que Federico ha ido transmitiendo incansable y rotundamente, durante años y años, en muchos países. Quien conozca el Programa Agartha, hoy publicado, decíamos, en el número 25-26 de la Revista SYMBOLOS, habrá podido reconocer tanto el contenido como el lenguaje poético, llano y directo de este maestro y peregrino infatigable.


Federico González, Buenos Aires 1972
Primera Plana
Buenos Aires 1972

Federico Gonzalez, Quito 1973
El Comercio
Quito 1973
Federico Gonzalez 1974
El País
Cali, Colombia 1974


Continuación

NOTAS
* Este material, que apareció en la revista SYMBOLOS Nºs 29-30 y 31-32, ha sido publicado posteriormente como comienzo del libro del mismo título: Historia Viva, un recorrido por la obra de Federico González. Ed. Symbolos. Barcelona, 2009. 336 págs. ISBN: 978-84-613-6024-6.
1 Estas eran en ese momento las obras de Guénon disponibles en castellano.
2 René Guénon. La Crise du Monde Moderne. Cap. I: "L'Âge sombre" pág. 28. Gallimard, París 1992.
3 René Guénon. Símbolos Fundamentales de la Ciencia Sagrada. Cap. XXXV: "Las puertas solsticiales". Eudeba, Bs. As. 1976.
4 Federico González. La Rueda, Una Imagen Simbólica del Cosmos, págs. 63-64. Symbolos, Barcelona 1986.
5 La Rueda, pág. 27.
6 Ibid. pág. 159.
7 Federico González. El Simbolismo Precolombino, Cosmovisión de las Culturas Arcaicas,págs. 131-132. Editorial Kier, Bs. As. 2003.
8 Introducción a la Ciencia Sagrada. Programa Agartha. SYMBOLOS Nº 25-26. Módulo II, pág. 260.
9 Ibid. Prefacio, pág. 11.
10

Entrevistas citadas:

El Tiempo, Bogotá 13 de Febrero de 1974, por Humberto Díez.

El Espectador, Bogotá 1974. "En busca de la verdad - ¿Qué es el tarot?" por María Luisa Chaves.

El País, Cali, 14 de Julio de 1974. "Vivir no es lógico: es mágico" por Gilma Jiménez de Niño.

La Nación, San José, lunes 13 de enero de 1975.

Revista Lo Máximo, Costa Rica 1975. "Buscando otras realidades" por Alfonso Chase.

Excelsior, México, 1 de Septiembre 1975. "Una lectura distinta de la realidad".

El Heraldo de México, 3 de Septiembre de 1975. "Simbología, camino para acercarse a otras realidades" por Virginia Llarena.

La Onda, México D. F. 1975. "Tarot, Cábala, Numerología" por Teresa Castro Escudero.

La Onda, México D. F., 5 de Octubre 1975. "Lo superficial nos aleja del Conocimiento" por Teresa Castro Escudero.

La Vanguardia, Barcelona, 13 de Enero de 1979. "Alquimia, Cábala, Tarot…" por Mª José Ragué-Arias.

El Correo Catalán, Barcelona 1979. "Toda expresión es simbólica".

Convicción. Diario de la mañana, Bs. As. Año III, Nº 671. Martes 30 de Septiembre de 1980. "La vida diaria. - Federico González relata sus insólitos viajes" por Giselle Casares.

Suplemento cultural, Buenos Aires 1980. "La Aventura del Conocimiento, diálogo con el escritor y pensador Federico González" por Rosa Guerrero.

Revista Diners, Buenos Aires Noviembre 1980. "Encuentro con un hombre notable" por María Moreno.

Revista Hora Zutz, Barcelona 1991. Nº 1 segunda época, por Antonio Casanovas (†).
11 En su, podríamos decir, segunda época como escritor, lleva publicados, desde La Rueda, 1986, hasta Las Utopías del Renacimiento, 2004, nueve libros.
12 Federico González, El Tarot de los Cabalistas, Vehículo Mágico. Ed. Kier, Bs.As. 1993.
13 Federico González, En el Vientre de la Ballena, XL. Obelisco, Barcelona 1990.
14 Hesíodo. Los Trabajos y los Días. 188-200.
   

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