SYMBOLOS
Revista internacional de 
Arte - Cultura - Gnosis
 
HIMNOS DEL AGARTHA
Textos del Ateneo del Agartha.
Ilustraciones de Ana Contreras.
Libros del Innombrable. Colección Aleteo de Mercurio.
1ª edición, abril de 2019. 73 ilustr. color. 196 págs.
ISBN: 978-84-17231-11-8


http://www.librosdelinnombrable.com/





Reseña novedad editorial

Invocaciones, cantos y alabanzas a través de estos Himnos sagrados, escritos por una mano divina, como intermediarios entre el cielo y la tierra, transmisores de ideas-fuerza, fecundadores por la palabra. Los autores de estos himnos son cañas huecas, ofreciendo un gesto a los dioses de dar lo que han recibido, en consonancia con el efectuado por todos los iniciados, pues, “para los cabalistas cristianos del Renacimiento este símbolo expresaba las emanaciones celestes que los dioses envían a la tierra, las que producen una inspirada vivificación en los seres, o conversión, a partir de la cual éstos las devuelven (o se elevan) hacia su lugar de origen”1. Nada hay en estos himnos de intereses personalistas sino que se trata de vivificar una herencia tradicional transmitida desde lejos que vive en nuestra memoria, amenazada constantemente por el olvido, pero que gracias al rito y al símbolo, se despierta en nuestro interior, (“sin memoria nada somos”). Y es en el corazón sede de la intuición intelectual donde se reciben estos influjos, ya que él “alberga el germen de la inmortalidad en su caverna iniciática, íntimamente vinculada con el colegio invisible”2, llamado Agartha como bien expresa el titulo del libro.

Los “himnos no se enseñan sino que permanecen ocultos en el silencio”3. Son siempre actuantes, reveladores de la cosmogonía y la existencia del hombre en la tierra, haciéndonos conscientes de las analogías que existen entre lo individual y lo universal, entre lo de arriba y lo de abajo, comprendiendo que “cada ciencia y cada arte, así como cualquier actividad manual, racional e intelectual del hombre está bajo la protección e influencia de un dios, musa o genio astral, lo que redundaba en una convivencia armónica con las fuerzas ordenadoras del cosmos”4.

Carecen de lugar y tiempo, viven en el eterno presente, es decir son atemporales. “El no tiempo no es propio de este mundo, se refiere a lo supracósmico, y está mucho más allá de cualquier vida humana corriente”5.

Leámoslos despacio y concentrados ya que “concentrarse es orar y da nacimiento a la oración del corazón que se efectúa en el silencio, en lo más hondo del alma”6. No se trata de consumirlos sino de vivirlos y ser uno con ellos, dejándonos llevar por los mitos que evocan y el misterio que transmiten, espiritualizando la materia y materializando el espíritu; “por eso es preciso servirse de los mitos, no como de razones absolutamente probatorias, sino para tomar de cada uno de ellos los rasgos de parecido que se concilian en nuestro pensamiento”7.

¡Invoquemos! ¡Invoquemos!, atraigamos estas energías con estas lecturas, “claro indicio de que la energía de la diosa del Amor y la Belleza, Venus, no se ha extinguido, sino que continua plenamente vigente y llena de vitalidad en el alma de los hombres, como no podría dejar de ser, ya que se trata de una energía inmortal”8.


Ángela Sardá.
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NOTAS
1 Federico González y col., Introducción a la Ciencia Sagrada. Programa Agartha. Revista Symbolos, nº 25-26, Barcelona 2003.
2 Federico González Frías, Diccionario de Símbolos y Temas Misteriosos, entrada: Agartha. Ed. Libros del Innombrable, Zaragoza, 2013.
3 Federico González Frías, op. cit., entrada: Himnos.
4 Federico González Frías, ibid., entrada: Mitología.
5 Federico González Frías, ibid., entrada: Eternidad.
6 Federico González Frías, ibid., entrada: Concentración.
7 Federico González Frías, ibid., entrada: Mito.
8 Federico González y col., Introducción a la Ciencia Sagrada. Programa Agartha, op. cit.
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