SYMBOLOS
Revista internacional de 
Arte - Cultura - Gnosis
 
EL FUEGO


“Los guerreros de la libertad total eligen el momento
y la manera en que han de partir de este mundo.
En ese momento se consumen con un fuego interno
y desaparecen de la faz de la tierra, libres,
como si jamás hubieran existido”.
(Carlos Castaneda, El Fuego Interno).


Leyendo una y otra vez la entrada de la palabra “fuego”, su definición en el Diccionario de Símbolos y Temas Misteriosos de Federico González Frías, dando espacio al silencio y meditación, esperando atentamente por qué caminos nos lleva… comprobamos que la grandeza del camino que recorremos como guerreros nos conduce a la Unidad.

Al eje central, al punto de la circunferencia, a la semilla que se convierte en árbol.

Una muerte que renueva.

Cuando los guerreros quieren penetrar en lo desconocido, cuando reconocen a los compañeros del Arca, tienen que conservar su energía destruyendo hábitos innecesarios.

Por ello nuestro camino es ahora y nuestra atención y corazón se enfocan en el resplandor de la libertad…

El fuego (Agni) está oculto en la caverna del corazón. Allí está la morada de Brahma. También se dice en los textos sagrados hindúes que en esa caverna hay una pequeña cavidad (dáhara) ocupada por el Éter (Âkâsha). En este lugar se lo conocerá.

El fuego es el principio.

El fuego destruye, modifica, transforma.

Como dice Paracelso en un texto sobre Alquimia, el arte de la transformación. Textos esenciales:

“La Alquimia misma no es otra cosa que el arte de convertir lo impuro en puro por medio del fuego (…) ella puede separar lo inútil de lo útil y llevarlo a su materia final y a su esencia final.”

 Y el trabajo que realizamos cada uno de nosotros con nuestra propia materia y manifestación es al final la necesaria comprensión desde un lugar que no es la mente.

Por ello nos dejamos arrastrar por el fuego uniéndonos al Principio como siempre ha sido.

Quiero terminar esta evocación al fuego con unas palabras de Federico González y Mireia Valls, respectivamente, recogidas en el libro de esta última: Islas Simbólicas. Montjuïc-Mallorca-Buda:

“Si todos los fuegos son el fuego, el fuego Arquetípico no quema, pues es una idea –algo invisible–, que la multitud de fuegos simboliza. Por esta incomprensión se han provocado enormidad de malentendidos, riesgosos acontecimientos, temperaturas fatales, una urticante ansiedad como potro que ha de ser domado; una abierta rebelión contra el ser, una conspiración, un complot, una estafa en gran escala, un aprendizaje equivocado por el que nos han inducido la desesperanza. Y sobre todo el hecho de no poder aceptar que dependemos de los astros como emisarios del destino.”1

“Un destino que consiste en encarnar el ser en su plenitud; donde lo secundario son las anécdotas y particularidades reservadas a cada cual y en el que la primacía está puesta en la realización de la voluntad de la Providencia, en toda la dimensión que le sea dada a la conciencia el aprehenderla. El sol es un emisario fundamental en este proceso. Con el gesto de insuflar sus rayos rectilíneos, infunde la luz de la inteligencia esclarecedora, y con los ondulados, el calor de la vida, que hará crecer el germen de la intuición más alta; y por otra parte, así como el calor del sol evapora las aguas y las transporta al cielo, de la misma manera podemos decir que aspira lo más puro del corazón del adepto y lo conduce a otro ámbito allende su dominio, a esferas más elevadas del empíreo, esto es del pensamiento, hacia ese punto inmutable del principio que es el origen de la Inteligencia y la Sabiduría de las que Minerva es abanderada.”

Raquel Tarruella

 
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NOTAS
1

En el Vientre de la Ballena. Textos alquímicos. Federico gonzález frías.

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