SYMBOLOS
Revista internacional de
Arte - Cultura - Gnosis
 

SOBRE LA INICIACION FEMENINA (III)
Mª VICTORIA ESPIN

El Conocimiento que persigue el iniciado es aquel que le libera de sí mismo, es decir desenmascara sus egos haciendo que aflore

El brillante central. El refinamiento auténtico, la realeza sin impostura.1

Platón, en el Fedón nos enseña acerca de la purificación del ser mediante el amor a la Sabiduría.

La sabiduría es la única moneda de buena ley por la cual hay que cambiar todas las otras. Con ella se compra todo y se tiene todo, fortaleza, templanza, justicia; en una palabra, la virtud no es verdadera más que unida a la sabiduría, (…) La verdadera virtud es una purificación de toda clase de pasiones. La templanza, la justicia y la misma sabiduría no son más que purificaciones y hay buen motivo para creer que quienes establecieron las purificaciones distaban muy mucho de ser unas personas despreciables, sino grandes genios que ya desde los primeros tiempos quisieron hacernos comprender bajo estos enigmas que aquel que llegara a los infiernos sin estar iniciado ni purificado será precipitado al cieno; y aquel que llegara después de haber cumplido la expiación será recibido entre los dioses, porque, como dicen los que presiden los misterios: muchos llevan el tirso, pero pocos son los poseídos del dios. Y éstos, a mi modo de ver, sólo son los que filosofaron bien. Nada he omitido para ser de su núcleo y toda mi vida he estado trabajando para conseguirlo.2

También Sankara nos instruye sobre el mismo tema:

Manchada por la ignorancia, el alma individual se purifica por el conocimiento; hecho esto, desaparece por sí mismo el conocimiento como el polvo de la nuez kataka en el agua.3

El alma individual calentada por la enseñanza, quemada por el fuego del conocimiento, liberada de toda impureza, brilla por sí misma como el oro.4

El fuego que enciende la pira está en lo más bajo de la misma. Una vez prendido comienza a ascender, y se expande intentando abrazar toda la madera. A veces abandona su empeño, aparentemente derrotado se retira. Cuando afloja y se va extinguiendo el fuego, la llama aún se mantiene en lo más alto del mismo. Si queremos avivarlo tendremos que soplarle aire, o aplicar en lo más bajo otro fuego que a su vez prenderemos en la llama cenital.

Kether, se oculta en Malkhuth, la Unidad se esconde en lo más profundo del abismo, para, desde allí, renacer por la actualización de su poder, su gloria, y su majestad. Buscamos a la deidad en los cielos, cuando si verdaderamente queremos encontrarla hemos de hacerlo en los infiernos. ¡Qué paradoja! Lucifer es el Angel de la Corona, que desechado, como la piedra angular, mantiene el fuego en lo más hondo del inframundo, gracias a lo cual es posible que el mundo siga, que pueda ser purificado y regenerado. Ese fuego es capaz de prender otros fuegos, o despertarlos en los corazones de aquellos que han tenido la gracia de acoger al niño alquímico, a la vida y la luz. Estos fuegos conforman la tierra pura que dará lugar al nuevo cielo, mientras que la tierra será regenerada en su totalidad. Nosotros somos Lucifer, Osiris, Dioniso, Jesús5. Un arca plena de semillas fecundas, el Toro del Amenti, la luz en la oscuridad, el rigor y la gracia, el antes y el después, principio, medio y fin. Al final una se pregunta ¿pero en realidad qué es el infierno? Y se da cuenta de que no existe.

El damero reúne lo blanco y lo negro, la luz y la oscuridad. En la creación la luz es lo primero, ahora bien, ella surge de una oscuridad que la precede. Por más paradojal que pueda ser, es del reposo que surge el movimiento, y es un motor inmóvil el que hace girar la rueda del cosmos.

La Unidad no es ni activa ni pasiva, ni masculina ni femenina, sino, andrógina, vocablo que no significa poseer ambos sexos, sino no poseer ninguna diferenciación, o genitalidad definida. La Unidad se corresponde con Kether (La Corona) cabeza del Pilar del Equilibrio situado entre los del Rigor y la Misericordia (…). La Unidad se reduce a sí misma y es a la vez el origen de toda la progresión numérica y su síntesis.6

¿Qué hacer, cuando en realidad no hay nada que hacer?

Este viaje que efectúa el adepto alquímico hacia el centro (sol) y luego hacia la escalada del eje donde se es capaz –según nos dice la Tradición unánime por la voz de los sabios de todos los tiempos– de traspasar el polo y superar lo cósmico y lo humano, es lo que se llama metanoia y debe aclararse que nunca se produce de modo fortuito o sin la aquiescencia del adepto que lo practica. En este caso las iluminaciones son internas, sin la aparición de grandes manifestaciones exteriores.7

En Tifereth brilla el Sol, y Apolo y Baco reinan en él; el primero es su luz, el segundo su calor. Luz y vida emanan del corazón del Arbol y al compás de sus latidos mueren y renacen los seres manifestados. El sol de mediodía es dionisíaco, el de medianoche apolíneo. Lo cual no quita que celebremos a Apolo como dios de la luz y a Dioniso como deidad de las profundidades.

En el hombre, el sexo es una puerta por la que discurre, o también se escapa, la vida, gracias a lo cual la generación física es posible. Kundalini, descendiendo actualiza una posibilidad que a su vez generará otras en número indefinido. Cuando hablamos de generación espiritual, intelectual, hablamos de la misma energía, sólo que en este caso se produce un cambio de sentido en su dirección. El motor se aplica a la iniciación y seguimiento de un viaje ascendente por la columna central gracias a la conjugación de las tendencias laterales, positiva una, negativa la otra. Ascendiendo con Apolo, siguiendo el sonido de su lira, descendiendo con Dioniso, en pos de la redención del último ser8. La Vida misma nos libera de la vida. La gloria y la victoria se unen en la resurrección. Cuando Kundalini asciende, sublimada la energía sexual, Dioniso se funde con Apolo; aunque nunca dejaron de ser lo mismo. Todo aquello que uno teme se convierte en una puerta que el miedo, fantasma de nuestra psique verdaderamente inexistente, mantiene abierta.9

Jamás se exigirá de nosotros más de lo que podamos dar. Hasta allí, pese a mayores o menores esfuerzos, es siempre donde se llega10

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La alquimia de la respiración tiene como meta la fijación del hálito vital, el prâna de los hindúes. Este último, en sentido más universal se identifica a Brahma, que no hay que confundir con Brahmâ (cualificado) el que junto a Vishnu y Shiva conforma la Trimurti hindú.

Creados por la ignorancia nuestro cuerpo y demás cosas visibles pasan como burbujas; aprende por discriminación esto: yo soy Brahma Puro.11

Recordando continuamente 'yo soy Brahman' se destruye el poder de la ignorancia, como el remedio destruye la enfermedad".12

Brahma es el principio impersonal y absolutamente universal, por tanto relacionado con el No Ser, Ain Sof, el Dios Desconocido. El Ser universal es una determinación suya, Îshwara13 para la tradición hindú. Eros para la nuestra:

Dios de la unidad por excelencia [Eros]; esa misma cualidad es propia del amor. La palabra hebrea Ahabah: Amor, numéricamente equivale a la palabra Ehad (Uno) y por tanto se identifica con la sefirah Kether.14

Amor que estás en todas partes. En la quietud del silencio surge el sonido de tu voz. Una explosión que todo lo contiene. Dice el Corpus que la mónada engendra todo número sin ser ella misma engendrada por otro y si bien todo lo extensible deriva de ella, sucumbe por su propia debilidad cuando no es capaz de contenerla. La unidad como su nombre indica une y está presente en todo, sin ella nada es posible. Amor es el gran cohesionador.

La Creación, (Bereshit) para la Cábala, comienza con el número dos que se corresponde con la segunda letra del alfabeto hebreo (Beth). Esto es así puesto que la energía de la Unidad permanece impasible y sólo existe de modo latente pese a ser la primera determinación.

El Uno simboliza el Origen y el Principio único del que derivan los principios universales, y también el Destino común al que todos los seres han de retornar. Es, según la máxima hermética, 'el Todo que está en Todo', es decir, 'el Ser Total.'15

Uno es lo que conoce, entonces, como dice Pico:

Que se apodere de nuestra alma una cierta santa ambición de no contentarnos con lo mediocre, sino anhelar lo sumo y tratar de conseguirlo (si queremos podemos) con todas nuestras fuerzas. Desdeñemos lo terrestre, despreciemos lo celeste y, finalmente, dejando atrás todo lo que es mundo, volemos hacia la corte supermundana próxima a la divinidad augustísima.16

Amor es el estado natural del cosmos.

Es Kether, la Unidad que se derrama, a través de la Sabiduría, Hokhmah, la segunda de las sefiroth del Arbol de la Vida; amor que se actualiza a través de Hesed en un nuevo plano, Beriyah; y de nuevo en el viaje de descenso estalla en otra sefirah: Netsah, en el plano de Yetsirah. Y se expande finalmente en un abrazo de Amor en Malkhuth, la Reina, la Shekhinah, que ilumina la tierra si se mantiene unida con su Esposo.17

En un mito distinto al de Hesíodo18, se dice que Eros, engendrado en la celebración del nacimiento de Afrodita, nace de la unión de Poros y Penía, la plenitud y la necesidad. De la conjugación de opuestos: las dos corrientes cósmicas que continuamente se acercan y se alejan engendrando el amor o su ausencia.

No hay otra energía sino El, no hay mayor lazo de unión. Todo es por El, todo es con El, todo es en El. Amor no es el resultado sino el origen.

Este espíritu celeste inspirado por la deidad e hijo de Afrodita acuciado por la necesidad de unir las cosas entre sí, está estrechamente vinculado a la Necesidad (de conocer), según nos parece.

Hay un Eros cósmico y un Eros supra-cósmico, que desciende a unir toda la masa del Universo, digamos de éste que es un dios no humano.19

El descenso de Jesús a los infiernos es un acto de Amor, como lo son todos los descensos voluntarios al averno, así como el de todos los iniciados que en su viaje de retorno se ven sumergidos en las aguas laberínticas e infernales de su psique.

Kether, la Polar, es la puerta siempre abierta, a la que sin embargo es difícil acceder, todo el despliegue cosmogónico nos separa de ella, a la vez no hace sino mostrarla en su cúspide a todo aquél que la busca. Somos ignorantes en un mundo de ignorancia, no es sino la individualidad lo que nos impide cruzar una puerta que, se dice es estrecha, y también por la que los ricos (en deseos) no pueden atravesar.

La luz está siempre presente; sólo nos separa de ella, un abismo psicológico de incomprensión; sin embargo ella es permanente a pesar de todas las negativas pues es imposible alterar un orden en el que nuestra acción es parte de un juego de sombras. La luz no se perturba, sigue impertérrita y fija ya que ella no es una superestructura mental inventada, propiedad de los hombres. Conocer el juego es aprender a salir de él. Jugándolo.20

Caín, "en defensa de su auténtico linaje"21, mata a Abel y de esa manera entra en la vía del Conocimiento. Este viaje, lleva al iniciado a conocer y recorrer el plano de Yetsirah, hasta arribar a Tifereth, la sefirah central, el corazón del templo donde se ofrece en sacrificio. Ahora, hay que salir por la cúpula cenital, Kether, la Corona. Encarnar el Ser para acceder al No Ser y finalmente a la Suprema Identidad.

Algunos ascetas realizan sacrificios en forma de culto a los dioses; otros seres ofrecen el sacrificio de sí mismos en el fuego que es Brahman.22

De hecho la iniciación no culmina en esto o aquello, porque el ámbito donde se produce no está sujeto a ninguna determinación de la naturaleza que ésta fuere y la presencia permanente de la deidad es el secreto vital de su total abandono en el silencio siempre primordial.

Entregarse, dejar que las cosas sean, nada hay que saber, en el presente está todo y él se va revelando paso a paso, puntada tras puntada. Hay que dejar toda esperanza de algo y abandonarse a la Nada, una Nada que es el No-Ser, donde todo permanece en el Misterio. Vaya usted a saber con qué nos sorprenderemos o sorprenderán, qué papeles nos tocará actuar, a quién nos acercará la vida, de quién nos alejará.

¿Dónde está la luz? En el interior.

¿Dónde la fuerza? En el corazón.

¿Dónde la esperanza? En dejar de ser.

Gracias al cielo y sus mensajeros que fecundan la tierra, gracias al viento mercurial que nos nutre y vivifica. Gracias a todos los dioses, a Saturno y sus antepasados, a Zeus y su prole comenzando por Apolo y Dioniso –la luz y la vida– el rayo descendente y ascendente que todo lo une.



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NOTAS

1 Federico González Frías, En el Vientre de la Ballena. Ed. Obelisco, Barcelona.

2 Platón, Fedón o de la inmortalidad del alma, tomado de: http://cervantesvirtual.com

3 Atmabodha, Sankara.

4 Idem.

5 Ver nuestros artículos Dioniso I, II, III, IV, publicados en la Revista SYMBOLOS Telemática: http://symbolos.com/estudios.htm

6 Federico González Frías, Diccionario de Símbolos y Temas Misteriosos, entrada Uno. Libros del Innombrable, Zaragoza 2013.

7 Idem, entrada Iluminación.

8 "Considerado desde el punto de vista de la Ciencia Esotérica (…) la 'caída de los ángeles' representa, ante todo, un símbolo del descenso de las influencias espirituales en el seno mismo de la vida y de la naturaleza humana. Ciertos ángeles cayeron encendidos por el amor que profesaban a las hijas de los hombres, a las que, se dice, 'encontraron hermosas y bellas'. De su apareamiento nacieron seres semi-divinos (los antepasados míticos), que revelaron a los hombres las ciencias y las artes teúrgicas, mágicas y naturales, es decir, todas aquellas disciplinas que, como ya sabemos, integran los textos sagrados de los Hermética y el Corpus Hermeticum." (Introducción a la Ciencia sagrada, Mitología cabalística).

9 "Y cuando se habla de una regeneración se está manifestando la totalidad del hombre como tal, sin fisuras ni posibilidades no efectuadas. Este proceso es llamado entre los hindúes la realización espiritual, en la que tampoco ninguna parte del ser queda ausente."
"Meta de todos los sabios, artistas y hombres de Conocimiento, es a su vez un fin y un comienzo que se produce innumerables veces a lo largo de esta difícil vía, comparada en el cristianismo con una puerta estrecha. La realización espiritual, el nuevo hálito vital, el auténtico nombre, es, bien mirado, la libertad total que se consigue mediante la efectivización de posibilidades dormidas, o desconocidas y ha sido reconocida unánimemente por todos los pueblos y sus culturas." Diccionario, ob. cit., entrada Resurrección.

10 En el Vientre de la Ballena, ob. cit.

11 Atmabodha, Sankara.

12 Idem.

13 "Îshwara es considerado bajo una triplicidad de aspectos principales, que constituyen la Trimûrti o«triple manifestación», (…) Brahmâ es Îshwara en tanto que principio productor de los seres manifestados; es llamado así porque se considera como el reflejo directo, en el orden de la manifestación, de Brahma, el Principio supremo. (…) Los otros dos aspectos constitutivos de la Trimûrti, que son complementarios el uno del otro, son Vishnu, que es Îshwara en tanto que principio animador y conservador de los seres, y Shiva, que es Îshwara en tanto que principio, no destructor como se dice comúnmente, sino más exactamente transformador". R. Guénon: Introducción General al estudio de las doctrinas hindúes.

14 Diccionario, ob. cit., entrada Eros.

15 Idem, entrada Uno.

16 Pico de la Mirándola, Sobre la Dignidad del Hombre.

17 "Shekhinah (hbr.) Lugar del Misterio y su revelación. Se corresponde con la décima sefirah, Malkhuth, Inmanencia divina."
"'Un individuo que busca unirse a la Shekhinah debe hacer continuamente algún acto en beneficio de Ella, ya sea este el estudio de la Torah, o algún otro mandamiento, a fin de incitar a las «aguas femeninas» dentro de Ella, pues la Shekhinah no está unida [a Tifereth] salvo por medio de las almas de los individuos justos.' (Elijah de Vidas, Reshit Hokhmah (El Comienzo de la Sabiduría), Libro V, cap. 8)." Diccionario de Símbolos y Temas Misteriosos, ob. cit., entrada Shekhinah.
"La Shekhinah se presenta bajo múltiples aspectos, entre los cuales hay dos principales, uno interno y otro externo: hay, por otra parte, en la tradición cristiana, una frase que designa lo más claramente posible estos dos aspectos: 'Gloria in excelsis Deo, et in terra Pax hominibus bonae voluntatis'. Las palabras Gloria y Paz se refieren respectivamente al aspecto interno, con relación al Principio, y al aspecto externo, con relación al mundo manifestado". (René Guénon, El Rey del Mundo, pág. 26. Ed. Fidelidad, Buenos Aires).

18 Dice Hesíodo en su Teogonía (trad. De Paola Vianello de Córdova, UNAM, México):
"Primeramente, por cierto, fue Abismo; y después, Gea de amplio seno, cimiento siempre seguro de todo inmortal que habita la cumbre del Olimpo nevoso, y Tártaro oscuro al fondo de la tierra de anchos caminos, y Eros, que es entre los inmortales dioses bellísimo, que desata los miembros, y de todos los dioses y hombres domeña la mente y la voluntad prudente, en el pecho. (116-124)." Tomado del Diccionario, ob. cit.

19 Diccionario, ob. cit., entrada Eros.

20 Federico González Frías, En el Útero del cosmos, Comedia Hiperrealista de alcance Subliminal, primer acto.

21 Ver http://hermetismoymasoneria.com/cain_hiram.htm

22 Bhagavad Gita IV, 25, citado en la entrada Asceta del Diccionario, ob. cit.

23 Diccionario, ob. cit., entrada Éxtasis.