LE DICTIONNAIRE DE RENE GUENON. Jean-Marc Vivenza. Editions Le Mercure Dauphinois. Grenoble 2002. 570 págs.

Hemos observado en el ámbito de las publicaciones esotéricas, una contraofensiva "schuoniana", en tren de emparentar la obra de Guénon con la de Schuon, utilizarla, falseándola, en su provecho, apoyándose en el cincuentenario de la muerte del primero, desvirtuando así su obra que nada tiene que ver con las secuelas posteriores de su pensamiento, (la pandilla formada por Marco Pallis, Martin Lings, Whitall Perry, Frithjof Schuon –el líder del complot– incluidos), y que decidieron traicionar al metafísico francés desde el año 1946 hasta la muerte de éste, siguiendo igualmente su obra disolutiva y deleznable por desavenencias con Guénon a quien en privado –y ahora en público– no dudan en calificar de loco y desaprensivo, con defectos de carácter y desórdenes de conducta, o sea indigno de sus escritos, justamente negándole su autoridad al descalificarlo a aquél que como sabemos fue el origen de la revitalización de la Ciencia Sagrada en Occidente.

Estos autores y sus cómplices varios, decidieron proyectar la imagen de Schuon como maestro espiritual porque según ellos Guénon no había asumido esa dignidad por problemas de personalidad y por poseer un carácter volátil y extravagante. Estas "movidas" y jugarretas que se han desarrollado totalmente al margen de la obra de Guénon y de su influjo espiritual, son corrientes de las cuales la más conocida es aquella cuyo exponente acusado es F. Schuon (que escribiera artículos moralmente injuriosos respecto a Guénon, como el del "homenaje" que le brindó la propia revista Etudes Traditionnelles, de la cual fue el alma mater el metafísico francés); igualmente el texto publicado en Dossier H: René Guénon (L'Age d'Homme, Lausanne 1984): "Algunas Críticas", que trataba a René Guénon de ignorante: "constatar los fallos a menudo extraños que comporta la obra guenoniana", "da demasiado gustosamente la apariencia de un saber inmenso –que apenas posee– " (p. 57), "Hay en Guénon una curiosa confusión entre continentes y contenidos" (p. 59), "parece no saber contar hasta tres" (p. 59); y sobre todo el estudio aparecido en E. T. "Misterios Crísticos" (julio-agosto 1948) en donde confundía los sacramentos cristianos con Iniciaciones al Conocimiento, al que respondió Guénon estableciendo la diferencia de ámbito entre lo metafísico y lo religioso: "Cristianismo e Iniciación" (septiembre-octubre-noviembre, y diciembre 1949).

A este que hay que sumar "Nuevas confusiones" (octubre-noviembre 1948), "Sobre el papel del Guru" (marzo 1950); "Ceremonialismo y esteticismo" (octubre-noviembre 1950); ya había publicado en 1937 "Contra la mezcla de las formas tradicionales", y los posteriores a la crisis de 1946 –cuando Schuon se declaró independiente de la tariqah original: "Guru y upaguru" (enero-febrero 1948), uno de ellos se titula curiosamente "Verdaderos y falsos instructores espirituales" (marzo de 1948) y "Punto de vista ritual y punto de vista moral" (abril-mayo 1948). Ya lo había prevenido en el capítulo XXXI de El Reino de la Cantidad y los Signos de los Tiempos publicado en 1945, titulado "Tradición y tradicionalismo". Recordemos que los schuonianos han difundido este término sobre todo en U.S.A., aplicado a sí mismos ("tradicionalistas") y por supuesto también a Guénon y a otros autores afines a su pensamiento.

Hemos escogido entre las nuevas publicaciones de la acometida "schuoniana"1 un solo ejemplo que nos parece significativo y que resume y exuda toda la atmósfera de "sacristía" y "santidad" que es propia de la ideología de los "tradicionalistas" –y de hipocresía, ya que este personal utiliza los medios más bajos y pérfidos para desacreditar a los que se les oponen. Se trata de Le Dictionnaire de René Guénon de Jean-Marc Vivenza del que seleccionamos una entre otras muchas entradas dudosas, parciales, o directamente desviadas del pensamiento del metafísico francés que traduce una y otra vez esta obra, y que el autor utiliza haciéndose eco de lo que hemos oído una y otra vez de los labios de los schuonianos, pensamiento limitativo y pretendidamente "ortodoxo" que aquí se intenta fijar. Y que tiende de modo sutil e indirecto a ser el intérprete de los sucesores de la tariqah de origen incierto mariamiyah –la cual incluye adeptos cristianos–, un pensamiento supuestamente sufí, y "original", que no hace sino utilizar a Guénon en su provecho, falsificando su mensaje al que manipula.

En efecto, nos llena de perplejidad leer lo siguiente (p. 424):

La participación voluntaria y profunda en 'su Religión', es el requisito mínimo en toda vida espiritual, requisito que se concretiza, para cada individuo, en la observancia escrupulosa de las prácticas exotéricas y el conocimiento y meditación cotidiana de las escrituras sagradas de su tradición.

Confundir religión con metafísica es un error repetidamente señalado por el metafísico francés; igualmente la "vida espiritual" religiosa nada tiene que ver con la iniciación, tal cual lo expresara numerosas veces René Guénon a lo largo de su obra. Ver SYMBOLOS Nº 19-20, págs. 357 a 371).

Esta manipulación, como puede verse, y que otorga a este Diccionario según el editor la categoría de un "verdadero instrumento de conocimiento" es sencillamente una estafa (propia de falsificadores de oro: sopladores), concreta, militante y por lo tanto fanática, de mala fe y peor intención. Mediocre y adosada a una pretendida ortodoxia que dicen poseer estas "excrecencias" del pensamiento tradicional. No hay sino que leer a Schuon –constatar su ignorancia, su mediocridad– para ver por qué esos "vientos" trajeron estos lodos. ¿Quién que fuera un caballero podría seguir a este hipócrita de poca monta?

El hecho de que en la obra de Guénon haya ciertas contradicciones desde el punto de vista de la lógica formal como en los evangelios –y ni que hablar del Corán– y la totalidad de los grandes textos sagrados, no impide que su mensaje siga siendo el mismo. Creemos que se puede disentir con Guénon o no compartir todas sus opiniones, o seguir uno solo de los caminos que generosamente brinda en su obra, como la Masonería para Occidente –de la que Schuon es enemigo y a la que trata despectivamente en más de una ocasión, incluso en sus escritos–, pero utilizar a cualquier autor para tratar de hacerle decir lo que no dice es una infamia, penada por cualquier uso y costumbre tanto en el ámbito literario, como en el moral, no se hable ya en el campo de la Historia de las Religiones. Por lo que ninguno de este personal es totalmente inocente y ha de ser juzgado con la máxima objetividad y condenados a su propia mediocridad e hipocresía para siempre jamás.

Son cincuenta personajes decididos que tratan de destruir el pensamiento de Guénon para suplantarlo, en última instancia, por el islam en su aspecto más "religioso" y fundamentalista. Esto es lo que se oculta al final de esta operación y es el secreto mejor guardado de esta legión, cuyo denominador común es la estulticia y el fanatismo, y así como aprovecharon hasta hoy de la obra y figura de Guénon y de la validez de los sacramentos cristianos como caballito de batalla para crear la confusión y el caos dentro de la Tradición, aún falta revelar esta última instancia (a la que pomposamente llaman el sello de la profecía) que ahora sólo comentan entre sí a la sombra: la de un Islam militante y dominador del mundo material, que hipócritamente ocultan hoy para "revelarlo" el día de mañana cuando se sientan lo suficientemente fuertes para ello, dejando de lado a los idiotas útiles "cristianos" que han ido a su zaga apañando y "legalizando" a esta quinta columna justificando sus aberraciones y no queriendo ver la jugada política-religiosa de la que son cómplices.

Sólo nos resta preguntarnos cómo entre todos aquellos que se han beneficiado directa o indirectamente del pensamiento de Guénon, que son muchísimos, ninguno de ellos es capaz de levantar la voz ante tanta mentira, injusticia y pauperismo. Y rogar a los dioses terminen pronto con esta función nauseabunda; insultarlos incluso por esta conspiración, y por permitir el presunto dominio de los peores, que llegado al campo de lo iniciático perpetúa esta agonía donde todos los valores en cualquier campo, y sobre todo en el sagrado, están manifestando de manera evidente el fin del ciclo en que vivimos. En todo caso, hoy o mañana, nos encontraremos todos juntos en el Juicio Final y allí mismo sabremos quiénes somos, los unos y los otros.

F. G.

 
 
NOTA
1 La que trata de emparentar el pensamiento de Schuon con el de Guénon y presentarlo a este último como un simple precedente del sucesor y gran maestro quien tuvo que enmendarle la plana en algunas ocasiones; invirtiendo así el proceso natural en que se transmiten las enseñanzas: de maestro a discípulo, y no a la inversa.
   

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