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EL SIMBOLISMO DE LA HISTORIA.
Una Perspectiva Hermética
de la Tradición de Occidente.
Francisco Ariza.
455 páginas. 67 ilustr. b/n y color.
ISBN:
978-84-92759-93-4.
Libros del Innombrable,
Zaragoza 2017.


INDICE

PRIMERA PARTE

IDEAS GENERALES SOBRE LA METAFÍSICA DE LA HISTORIA

CAPÍTULO I :
EL SIMBOLISMO DE LA HISTORIA

CAPÍTULO II :
LA IDEA DE LA CULTURA Y SU REALIZACIÓN EN EL HOMBRE
Una leyenda Mazdea

CAPÍTULO III :
HERMES: «GUÍA DE LOS PUEBLOS»

CAPÍTULO IV :
LA PROVIDENCIA Y EL DESTINO

CAPÍTULO V :
«QUE LA FORTUNA SIGUE A LA VIRTUD»

CAPÍTULO VI :
ROMA Y LA IDEA DEL IMPERIO


SEGUNDA PARTE

EL EJEMPLO HISTÓRICO DE LA CIVILIZACIÓN CRISTIANA

CAPÍTULO VII :
LA TRADICIÓN CRISTIANA
«Difundir la luz y reunir lo disperso»

CAPÍTULO VIII :
EL CICLO SAPIENCIAL
EL NEOPLATONISMO CRISTIANO

CAPÍTULO IX :
EL SACRO IMPERIO Y LA CONSTRUCCIÓN DE EUROPA

CAPÍTULO X :
FIN DE UN CICLO Y REPLIEGUE DE LAS ORGANIZACIONES
HERMÉTICAS


TERCERA PARTE

LA FUNCIÓN HISTÓRICA DE DANTE Y LOS «FIELES DE AMOR»

CAPÍTULO XI :
LA FILOSOFÍA POLÍTICA Y LA IDEA DE JUSTICIA EN DANTE

CAPÍTULO XII :
LA INFLUENCIA PLATÓNICA EN LA DIVINA COMEDIA

CAPÍTULO XIII :
EL HERMETISMO ALQUÍMICO DE LOS «FIELES DE AMOR»

CAPÍTULO XIV :
DANTE Y LOS «FIELES DE AMOR» EN LA RECUPERACIÓN
DE LA CULTURA CLÁSICA
1) El dolce stil nuovo y la lengua de «Oc»
2) Petrarca y el humanismo clásico
3) Boccaccio y la Genealogía de los Dioses Paganos


CUARTA PARTE

EL RENACIMIENTO. SÍNTESIS DE LA TRADICIÓN OCCIDENTAL
Y ECLOSIÓN DEL HERMETISMO

CAPÍTULO XV :
EL CRISOL INTELECTUAL DE FLORENCIA

CAPÍTULO XVI :
LOS MITOS FUNDADORES DEL RENACIMIENTO

CAPÍTULO XVII :
LA UTOPÍA DEL IMPERIO UNIVERSAL
1) Adenda I. Mercurio Gattinara, un humanista hermético en la corte de Carlos V
2) Adenda II. John Dee en Bohemia y en la corte hermética de Rodolfo II

CAPÍTULO XVIII :
EL HERMETISMO ROSA-CRUZ CENTRO INICIÁTICO DE OCCIDENTE

CUADERNO ICONOGRÁFICO

BIBLIOGRAFÍA

ÍNDICE ONOMÁSTICO

CONTRAPORTADA

Este libro aborda la Historia como una simbólica significativa sustentada en las fecundas enseñanzas de la Filosofía Perenne, o Tradición Unánime. Gracias a esas enseñanzas, nos dice el autor, cobra un sentido nuevo el «devenir de la Historia», estrechamente vinculado con el tiempo y sus ciclos, pero que también está dotado de otra significación más profunda, de carácter suprahistórico y metafísico, que es el que se destaca en estas páginas.

En cualquier investigación que se lleve a cabo sobre la Historia, asegura el autor, siempre debería primar el punto de vista metafísico, entre otras razones porque siendo el más elevado pues se refiere a los principios universales, integra dentro de sí a todos los demás, como el uno contiene en potencia a todos los números, o el punto a la totalidad del espacio, que surge de su irradiación. Esos principios se constituyen en estructuras, pautas y modelos que manifiestan la intervención de la Inteligencia divina en la Historia, la que ha tejido su estructura visible e invisible, aparente y oculta. Si el fundamento y la causa del mundo visible es el mundo invisible, o Inteligible en el sentido que lo entiende Platón, nada existe en la plano de la Historia que no tenga su origen en una idea o principio de orden superior. la verdadera Historia es Arquetípica, y de ella deriva la Historia humana, expresándose en todas las dimensiones del tiempo y del espacio.

La obra está dividida en cuatro partes. En la primera se destacan algunas de esas «ideas-fuerza»: el origen sagrado de la cultura, Hermes y sus distintos nombres como dios civilizador, la idea de la Providencia como gobernadora de los destinos del mundo y del hombre, así como la idea metafísica y «polar» del Imperio, etc. En las tres restantes se aborda cómo esas ideas se han manifestado en la Historia, concretamente en la de Europa, centrándose el autor en varios períodos de la misma: desde Roma hasta el Renacimiento, periodo donde revivió con fuerza la utopía de un «Imperio Universal», entidad sobre la que Dante escribió inspirándose en la doctrina platónica, y que en esa época fue auspiciada por cancilleres y filósofos herméticos, tales Mercurio Gattinara y John Dee, respectivamente.

Sin embargo, concluye el autor, esa utopía no se hubiera planteado sin la existencia previa del Sacro Imperio Romano, fundado por Carlomagno, y que siempre estuvo ligado con el Hermetismo. Esto fue así, por ejemplo, con Rodolfo II, llamado significativamente «el Hermes alemán». Su corte imperial de Praga, en Bohemia, fue un centro de irradiación de las ciencias y artes de la cosmogonía, y allí estuvo también el germen del movimiento Rosacruz, que lejos de desaparecer tras la «Guerra de los Treinta Años», fecundaría a las distintas corrientes de pensamiento hermético (incluida la Masonería) que desde los siglos XVII y XVIII han mantenido vivo el espíritu de la Tradición de Occidente.